RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

21 oct. 2012

DESAFIO CANTABRIA 2012

Tengo tantas cosas que contaros, que ante el temor a aburriros, sobre todo a los que os cuesta la lectura, he decidido hacer dos partes, aquí teneis la primera, la segunda ya está confeccionada, pero la subiré en unos días junto a las fotos, para dar tiempo a leer primero esta; os diré que para mí ha sido una experiencia impactante, nunca podré pagar a las Anas, los Pablos, los Cesares, Santis, los Lucas , Giuseppes y demás estos excelentes ratos que me han hecho vivir, pero si he de destacar algo fuera de la carrera, ha sido las risas que nos hemos pegado en la cena en el Hostal Remoña, cuando ya había desaparecido todo vestigio de presión y cada uno mostraba su "rostro verdadero".
 
 
DESAFÍO CANTÁBRIA del Mar a la Montaña. (1ª parte).


Increíble, inverosímil, alucinante, soberbio, fantástico, extraordinario, maravilloso, portentoso, magnífico; no tengo palabras, para describir los dulces que prepara Monse en el “Remoña”; que textura, que sabor que colorido, cuanta genialidad en un solo plato; ¿donde han estado metidos los del “San Pellegrino World” todo este tiempo?; ¿Que clase de gps tienen en sus vehículos los de la guia Michelín que no saben donde está Espinama?; ¿Es que están tan vendidos como las agencias de calificación de deuda?; es igual, no importa, desde ayer, los que estuvimos en el Hostal Remoña (http://www.remoña.com/ , o bien http://www.turismoruralremona.es/blog/), somos conscientes de que el Arzak, el Bulli y tantos otros ya solo son, pura anécdota. Jesús, Montse, estoy enórmemente agradecido, nos volveremos a ver, eso seguro; pues ya me va a resultar totalmente imposible seguir viviendo sin pecar de nuevo.

Perdonadme la entrada, chicos, que no me había sentado aquí para hablar de dulces, sino del Desafío Cantabria “Del mar a la montaña” de modo que vamos con ello.

Increíble, inverosímil, soberbio, fantástico, extraordinario, maravilloso, alucinante, portentoso, magnífico; no tengo palabras, para describir lo que he vivido este fin de semana entre San Vicente de la Barquera y Espinama; menuda la que han preparado Pablo Criado y equipo.

En principio era solo una prueba más, entre tantas carreras por montaña, como hay por España y el mundo, pero ni ellos mismos se imaginan la que han liado; no son conscientes de que esto ya no hay quien lo pare, la organización de matrícula de honor. De repente hemos descubierto un talento nuevo en Pablo Criado Toca; alguien meses atrás le hizo un encargo y le pasó la batuta; pero quien se podía imaginar que íbamos a escuchar tanta música celestial y durante tantas horas; como nos podíamos imaginar siguiera que un paisanín de Cantabria, sería capaz de domar los inconvenientes; que sería capaz de conjuntar tanto instrumento de modo que en ningún momento nadie haya podido incluir en sus crónicas la frase “ha desafinado” y si la frase” “ha sido un excelente director de orquesta”.

Desde el primero al último se han entregado a la tarea, y cada uno en lo suyo han sido los mejores; los avituallamientos, en el lugar y hora indicados, con toda la artillería preparada, para la llegada de los comensales (perdón, me refiero a los participantes); me río yo del Arzak, o del Bulli por poner a la pareja que he citado arriba; por ahí arriba me hubiera gustado verles degustando platos, se hubieran perdido entre una inmensidad de platos, un “buffet libre” perfectamente organizado, en varios puntos kilométricos del recorrido, en el que no se escatimó ningún producto.

Mi propia experiencia se limita principalmente a tres de ellos, el primero, en la plaza de un pueblecito próximo a San Vicente, el de “Aliva” y el de Espinama; menudo derroche, menudo caldo, qué extraordinario sabor el de los macarrones, el del queso, (bueno, mejor no sigo por ahí).

La salida se dio a las doce de la noche tras la cena de rigor, y una charla previa en el pabellón de deportes, donde Pablo que mantenía en aquellos momentos su propia carrera contra la presión y el reloj; acompañado siempre del Concejal de Deportes (que también demostró ser un excelente deportista), se encargó de recalcar una serie de pautas, remarcando la importancia de la seguridad; el cambio obligado de recorrido, el material obligatorio, puntos del recorrido y toda una enorme lista de detalles para la buena marcha del evento.

Nadie extraño a lo vivido aquí estas semanas y el día de la prueba se puede imaginar la cantidad de metros (más bien kilómetros) de cinta y material empleado, por no hablar del tiempo y el esfuerzo derrochados para dejar un recorrido impecable, con marcajes como se puede apreciar en algunas fotografías; que en algunos puntos se colocaron aproximadamente, cada treinta metros.

Evidentemente nadie va a cobrar un duro por ese trabajo; es más, se de alguno que lo va a perder; de modo que yo que no soy nadie; pero que me siento tan agradecido como el que más, por todo lo he vivido en este pequeño pero enorme montón de horas; OS QUIERO DAR DE TODO CORAZÓN, LAS GRACIAS A TODOS; por vuestro descomunal esfuerzo, por vuestro derroche de simpatía con todo el mundo (hasta con algún pesado, que nunca faltan); por estar pendientes de los corredores y de los que no lo somos; por ser en fin unos profesionales como la copa de un pino.

Creo que a medida que vayan pasando los minutos, las horas y los días, irá creciendo en vuestros corazones un deseo nuevo con el que no contabais; un desafío que no esperabais que os pudiera atrapar como esta enorme tela de araña que entre todos habéis creado; ese deseo estoy convencido, que os va a convertir a todos los que amáis vuestra tierra en una piña, y no será otro; que volver a participar activamente en el próximo desafío; que salvo que yo haya perdido muchas facultades por la falta de sueño este fin de semana, a buen seguro se celebrará posiblemente en las mismas fechas o parecidas el próximo año.

Ya tenéis un capitán que ha sabido manejar el timón del barco a la perfección, sabéis que contáis con lo principal; vosotros, el terreno y los participantes, que a partir de esta edición estarán deseosos de inscribirse en próximas ediciones, y desde luego, que si todo se maneja como se ha hecho en esta ocasión, no tengo duda alguna, que “Desafío Cantabria”, se convertirá en una de las citas más punteras del calendario nacional e internacional.

Ahora voy a cometer un atentado contra mis más elementales principios en lo que voy a escribir a continuación: Los que recorréis de cuando en cuando, esta página y rebuscáis entre las “entradas antiguas”, sabéis muy bien que tipo de mensajes dejo sobre la “casta política” y sus tejemanejes; pues bien, hoy, en este preciso momento, quiero dejar aquí un mensaje de esperanza, ya se sabe que “un grano no hace granero”, pero me veo obligado a hablar bien de una persona que conocí en los “diez mil del soplao”.

Es un hombre grande que le da el timbre justo a la voz para ser escuchado, del que uno pensaría que se dedica a la siquiatría por ese tono templado y sosegado con el que cuenta las cosas; es una persona humilde en los gestos y en los actos que uno no se esperaría encontrar de concejal de deportes, y al que no me imagino cabreado dando voces; un señor con el que he hablado que yo recuerde en tres ocasiones y durante poco tiempo, pero que si ya en la primera ocasión me resultó interesante y curioso, este fin de semana, me ha demostrado que es un currante de los de “a pata”, que se ha desvivido por que todo sea perfecto para esta prueba, que no solo ha estado allí para hacerse la foto de rigor y “pirárselas” inmediatamente, sino que ha cogido el toro por los cuernos y se ha implicado de día y de noche, como el que más, en fin no quiero pasarme ahora por el lado de las alabanzas, pero si que quiero dejar aquí al menos esta frase: “Gracias Mario, has estado soberbio”.

Ahora voy con la anécdota de la jornada, la excepción que confirma la regla. La mayoría es consciente que en estas altitudes y en otras, el ganado que pasta libremente por el monte o la montaña, a veces le pega un mordisco a una baliza, a una señal, arranca una cinta; pues bien, por ese lado puesto que Pablo es un hombre con mucha experiencia en estas lides, lo tenía todo resuelto; pero nunca se le ocurrió que pudiera existir otro tipo de animal, que se dedicara a entorpecer la labor de cientos de personas (tal vez vecinos), unas sanguijuelas que a sangre fría y sabiendo lo que es la montaña pusieran en riesgo la salud y quien sabe si la vida de algún participante de haber habido una climatología adversa; unos ladrones de lo ajeno inmersos en una especie de subcultura, infracultura o cultura basura (como queráis llamarlo); unos bichejos, unas sabandijas para entendernos, que se dedicaron amparados en la oscuridad y en una zona en la que sabían que podían hacer daño a quitar todo tipo de señales del recorrido.

Una vez más hay que halagar como se merece a la organización; no contaba esta chusma con las dotes de corredor y organizador de Pablo, que a la carrera en cuanto le dieron el aviso puso manos a la obra y pies para que os quiero (no veais que calentón se pegó), hasta poner las cosas en su sitio, y el hecho de que fueran solo dos los afectados entre los ciento y pico participantes, demuestra el trabajo bien hecho; una pena por estos dos participantes que perdieron un tiempo precioso e irrecuperable, nunca sabremos lo que hubieran podido dar de si, pero cuando suceden estas cosas; una vez pasado el cabreo totalmente comprensible, no queda sino la aceptación y el paso de hoja, que no el olvido.