RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

30 may. 2013

NORMAS PARA DEPORTISTAS NOVELES Y "OTROS"...

Como deportista que soy, entiendo que para llegar a conseguir algunas metas, debo empezar por eliminar todas las cargas negativas que me supongan un freno en mi camino. Por lo tanto desde mi primer día de entrenamiento:

  • Si estoy enfadado, dejaré de estarlo en cuanto comience a calentar, y si estoy decaído, me volveré optimista en cuanto sienta mis pies dentro de las zapatillas.

Soy perfectamente consciente de que un entrenamiento sin método y alocado no me va a llevar a conseguir ninguna de mis metas, por tanto, desde mi primer día de entrenamiento, voy a:

  • Entrenar concienzudamente y ajustarme al máximo a los entrenamientos que me indique mi entrenador.

Comprendo que una alimentación que no sea equilibrada, tanto en calorías como en variedad, me perjudica seriamente, que una alimentación deficiente y escasa me llevaría a enfermar física y mentalmente, aumentando incluso la posibilidad de lesiones, por tanto prometo:

  • Alimentarme correctamente y en ello pondré todo mi empeño e ilusión

Soy perfectamente consciente que a veces cuesta realizar ciertos entrenamientos, por lo tanto desde el primer día de entrenamiento prometo:

  • Comenzar los entrenamientos con ganas, animado y motivado.

Soy perfectamente consciente que a veces estoy pensando en otras cosas y eso me distrae mucho; por tanto prometo:

  • Estar centrado en mis tareas en todos los entrenamientos, y esa concentración, me ayudará a conseguir mejoras y con menos esfuerzo.

Soy perfectamente consciente, de que en mi vida no todo es entrenamiento y que paso muchas horas con la familia, y amigos, por lo tanto prometo:

  • Llevar mis estudios, tareas domésticas o laborales al día, llevarme bien con las personas que conforman mi entorno y ser positivo y agradable con todos ellos.

Como deportista que soy, me doy cuenta perfectamente que la anarquía en los entrenamientos, provoca deficientes resultados, incluso lesiones, por tanto prometo:

  • Ser ordenado y respetar la estructura de los entrenamientos, calentando SIEMPRE, y terminando mis entrenamientos con una buena tanda de estiramientos.

Como deportista que soy, me doy cuenta que la falta de agua en mi organismo, puede provocar problemas a veces irreversibles, por tanto prometo:

  • Mantener mi cuerpo hidratado en todo momento, tanto en invierno como en verano, pues se muy bien que beber me ayudará a completar con éxito mis entrenamientos.
    .
Como deportista que soy, me doy cuenta que lo verdaderamente importante es el entrenamiento diario, que me ayudará a superarme y que la competición es un mero trámite en mi camino para intentar poner en práctica lo que voy aprendiendo día a día.

18 may. 2013

EL DULCE SABOR DE LA DERROTA



Parece ser; la palabra derrota, un término netamente militar, que tiene mucho que ver con cierta visión, de un montón de hombres desperdigados por el campo de batalla, tirando las armas para poder correr más rápido y en una situación de “sálvese quien pueda”, que no dejaría de ser esperpéntica, si no fuera por la enorme relación de este acto con el sufrimiento y la muerte.

No está lejos de la definición otra palabra conocida: “derrotero”; influencia por lo visto, del término francés “déroute” (desbandada, dispersarse, perder el rumbo); que finalmente llegaría hasta nosotros como “rota” (fuga; es decir abandonar apresuradamente un lugar).

Por lo que se ve, una palabra en sí misma, es un hecho aislado si no la relacionamos con otras; pues bien, eso mismo ocurre con aquellos que se sienten derrotados en su vida deportiva; siendo esa derrota, un eslabón más, en una larga cadena de acontecimientos.

El deportista no suele salir al albur; sino con alguna idea de lo que puede acontecer a lo largo de la competición. Sin embargo, a veces sin saber muy bien el porqué, pierde el norte, y toma otros derroteros; otros caminos que no estaban previstos. Son esas situaciones las que le abocan a lo incierto; y ante el protagonista, aparecerá un muro, en lo más oscuro de su cerebro, que va a suponer un tremendo lastre para alcanzar sus objetivos.
Hay individuos que confunden guerra y deporte. En la primera, se trata de utilizar todos los medios y estrategias para desmoralizar, inutilizar y derrotar al adversario; en la segunda, solo existe un protagonista, a veces vencedor, y otras ese hombre del que hablábamos antes, desperdigado por el campo de batalla, perdido el rumbo y desmoralizado.

Cierto, que todos hemos oído hablar de cierto jugador de ajedrez, que ganaba las partidas antes de sentarse frente al tablero, gracias a un enorme trabajo de desgaste sicológico de su rival. No; no es ese el tipo de procedimiento, tipo, “calentar el partido” que nos gusta, ni es fácil encontrar un corredor que salga dando gritos y mirando a sus rivales directamente a los ojos con la intención de paralizar sus piernas ya desde la salida .

En los deportes individuales sobre todo, deben prevalecer estrategias, alejadas de la trampa y la cobardía, porque incluso la victoria puede ser amarga cuando se sabe que no se han cumplido las normas de buena conducta.

La derrota, tiene sabor amargo; a veces es un síntoma de descontrol, de no confiar en las posibilidades, de ausencia de motivación, e incluso de cierta cobardía.

No suele ocurrir muy a menudo, pero existe un tipo de derrota, dulce, agradable; casi deseada, que es la que proviene de una retirada por hartazgo, por acumulación de sensaciones desagradables, por no encontrar el sitio, o porque físicamente el deportista siente que no puede más. En este caso el individuo  aún no consiguiendo su propósito, encuentra una situación de liberación, al poner fin a sus problemas con el abandono.

Sin embargo, cuando corres todo lo que puedes, cuando das todo lo que tienes sin reservas, cuando no te engañas a ti mismo con falsas expectativas, cuando comprendes que el error es una herramienta para el aprendizaje, o cuando no te rindes, y aún así, no eres capaz de impedir que te adelanten casi todos o todos los corredores; la derrota puede ser dulce, porque no estás aplicando términos de guerra, sino disfrutando de una partida contra ti mismo, y es posible que incluso llegando el último, hayas hecho la mejor carrera de tu vida, que tu meta era finalizar, o que simplemente te hayas encontrado tan bien durante todo el recorrido, que ya estás pensando solamente, en repetir de nuevo cuanto antes.

14 may. 2013

CRÓNICA DE MI PRIMER TROTABUHOS - (SEGUNDA PARTE).


Hace algún tiempo, tuve una mala experiencia con mi primera Trotabuhos; entre unas cosas y otras, me tuvieron que ingresar de urgencias en el Hospital. Desde entonces he estado pensando mucho, y he llegado a la conclusión de que mi cuerpo no estaba aún preparado para esa primera cita.

Tras mucho cavilar, al final comprendí que hay que preparar al cuerpo para un acontecimiento como ese; porque definitivamente, fue un asalto al cuerpo en toda regla, y pagué las consecuencias de un modo que nunca me hubiera imaginado.

Desde aquél amargo acontecimiento, y por mucho que la mujer y los amigos, me animaran a dejarlo, ya me venía rondando la idea de repetir. He localizado una que organiza un tal Pablo Criado en Espinama (Cantabria); creo que hay por allí además un centro de alto rendimiento, al que llaman “CAR Remoña”, de modo que si cuadra  además de correr, tal vez  pueda traerme información interesante.

De momento, estoy acostumbrando a mi cuerpo a ingerir geles, barritas y vitaminas varias; y a pesar de que algunos días me encuentro raro y que me está costando una pasta gansa, de momento esto va de vicio; me siento fuerte como un toro, y para esa carrera pienso estar a tope; además he cambiado el anti-inflamatorio que era una mierda por otro mucho mejor; lo que prueba que a veces no se puede uno fiar de todo lo que ponen en la red.

Ahora me inclino por “inzitan”, en el prospecto pone que puede dar positivo, pero eso a mí me la pela; de cuando en cuando, me pego un picotazo para que no me pase como la otra vez y de momento; cuatro granos en la cara, una pequeña sensación de hinchazón, y juraría que me crece más el pelo; pero aparte de eso, ningún problema.

Es verdad que no hace mucho que me he metido en esto de correr por la montaña, pero estoy convencido que en cuanto complete unas cuantas carreras, iré mejorando posiciones poco a poco. Lo bueno que tiene mi sistema, es que aunque tengo que reconocer que aún me cuesta un mundo recuperar tras la competición, suelo llegar bien descansado el día de la carrera.

Con estas medidas que estoy aplicando, paso de perder el tiempo entrenando, eso se lo dejo para mi amigo el virutas, que tiene vicio de correr por la montaña, entrena por lo menos tres o cuatro días por semana y después del curro. Yo le digo que está majareta, que para qué quiere perder el tiempo pero él, sigue a lo suyo y no me hace ni caso.

Habitualmente, los primeros kilómetros, voy como la seda; lo complicado viene después cuando me comienzan a pesar las piernas como piedras y parece que el corazón se me va a salir del sitio, al tiempo que inexplicablemente me voy quedando sin fuerzas y sin aliento; lo que me ha obligado a retirarme varias veces; pero seguro que como ya he dicho antes, poco a poco iré mejorando.

Lo tengo claro como el agua, para hacer estas carreras no es necesario entrenar como hace la mayoría, ni volverse majareta con planificaciones ni chorradas. Con las competiciones hay más que de sobra para estar a buen nivel; ya sé que la gente no se lo cree, pero terminaré por demostrarlo un día de estos.


6 may. 2013

101 PEREGRINOS 2013


101 PEREGRINOS EDICIÓN 2013

Ha sido esta una edición especial para mí, al tiempo que gratificante y concluyente.

Para empezar, no he pegado una en el clavo en casi todo el día. Decidí pasar a última hora de ir a la salida, porque tal como estaba el patio, lo más probable es que no pudiera ver a ninguna de las personas que más me interesaban, de modo que dejé atrás Ponferrada y si no fuera por un golpe de lucidez, (que a veces ocurre), hubiera aparecido en la Coruña, de modo que vuelta para atrás.

Para cuando llegué a Toral de Merayo la mayoría ya había pasado, de modo que al siguiente punto, no recuerdo si Santalla, el caso es que la cola de vehículos este año era interminable, los que conocían el paño, se daban la vuelta, pero yo aguanté estoicamente mi media horita allí, de modo que para el siguiente punto en el cruce de carreteras dirección médulas y Paradela, también llegué tarde, de modo que decidí ir a lo seguro y enfilé con el coche para Ferradillo, el punto más alto de la maratón, me llevó un rato por caminos perfectamente, y quien sabe si afortunadamente abandonados.

Esta vez acerté de pleno, aparqué en una pequeña pradera y a esperar. Como el intervalo fue largo, hubo tiempo para darle a la lengua con unas cuantas personas de las responsables del avituallamiento, y otras que estaban por allí, dando muestra de la cultura que la tradición, la pobreza en muchos casos y la propia sangre han ido dejando por estas hermosas tierras.

Conocí a Angélica, a su marido; a los hijos de uno de sus hijos; conocí a Miro, y a unos cuantos vecinos más de este pueblo, parcialmente abandonado; conocí el agasajo, la hospitalidad, la generosidad, el acogimiento sin reservas de esta gente extraordinaria que sufre las crisis como todos, pero que ha sabido mantener antiguas costumbres, que la vida moderna se empeña en exterminar.

Pude ver pasar a David y a Víctor muy enteros, pensando ya seguramente que lo complicado ya estaba hecho.

Como negarte cuando te invitan con tanta cordialidad, a probar el pollo, los pimientos asados, las salchichas, la carne a la brasa, la empanada, la ensalada con productos de la huerta berciana, el queso con membrillo, el pan del horno de Angélica, los diversos postres caseros, el café, el orujo de menta, el de hierbas... en fin no quiero aburrir ni exagerar, pero cuanto hubiera disfrutado un “Targi” como Pablo Criado por estos lares.

Decir que todo estaba rico, sería mentir, porque no hay palabras para describir ese sabor a cariño que te queda en el paladar cuando comes cosas hechas en casa, con tanto amor que siempre se desprende algo en el guiso.

Pena me dio despedirme de estas gentes; son estos recuerdos entre otros, los que llenan una vida y los que te animan a recordar cosas pasadas. Pero la vida sigue y Ana y los cántabros me esperaban por Orellán, de modo que con la ventaja de la cuesta abajo, me despedí de todos, y no descarto hacerle a alguno una visita por Santalla un año de estos.

Tomé rumbo pues hacia el mirador de Orellán cuando ya rondaban las tres de la tarde, ignorando que hubiera tenido tiempo de sobras para ver llegar a alguno de mis chicos a Ponferrada, pero quien me iba a decir a mí que aquello se alargaría hasta prácticamente casi el anochecer.

Y mientras tanto, una nueva visíta a las Médulas, que de momento para eso están, para admirarlas, al tiempo que gastaba la energía de mi batería haciendo foto tras foto; siempre pendiente de dejar algo de energía para las “gallas”, y algún otro cántabro que había sido de la partida.

La espera se hizo larga, pero las atenciones de mis amigos de Ferradillo me habían cargado las pilas al máximo y hubiera podido aguantar toda la noche en pie de guerra.

Tras charlas con unos y con otros, pues no son estos competidores habituales, sino disfrutadores, impenitentes, y contumaces empedernidos, se fue pasando el tiempo, hasta que llegó Encarna con una famosa bandolera de la sierra madrileña, de nombre Ana y otra elementa más, que no conocía, y que echaba pestes de todos los políticos, de todos los gobiernos y de todos los ciudadanos del mundo que tienen por costumbre enfrentarse a las dificultades bajándose los pantalones.

Así pasamos algunos minutos de esos de “a sesenta”, hasta que llegó el trío que esperábamos, prácticamente cantando, y con una chulería que ya quisiera para sí el ministro de justicia, o el de sanidad, o en fin... cualquiera de ellos.

El caso es que tras una paradita, unos abrazos, unos besos y todo el ritual propio de viejos conocidos, nos despedimos del trío hasta la próxima y bajamos los demás, en busca de las burras, donde nos despedimos el resto y yo puse rumbo a casita.

Con todo esto, me había olvidado hablar de la carrera, ya ves, algo tendrá que ver lo de Ferradillo; pero ahora ya no hay vuelta atrás.

Por mi parte, salvo el atasco monumental, nada que objetar; por parte de los participantes fundamentalmente ciclistas con los que puede hablar, alguna queja aislada por los precios y sobre todo, por la dureza progresiva en este tipo de carreras; aunque como yo dije, parece que entre más dificultad, más participantes, y por desgracia, como esto va camino de convertirse en negocio, pues allá cada uno se las componga. Además, ahora que doparse no tiene ya castigo, pues cuando sea demasiado duro, ya se sabe, a meterse gasofa en la vena, que total, porque dure uno unos años menos; a quien le importa.

2 may. 2013

MAYO YA LLEGÓ

Por mucho que desde que el mundo es mundo, el capital haya terminado tomando posesión de las voluntades de nuestros gobernantes; desconozco quien está tras la crisis actual, pero de lo que no me cabe ninguna duda es de que el programa que están llevando a cabo en contra no solo de países como Grecia, Irlanda, España, Italia, Francia e incluso la propia Alemania por citar solo algunos, va como la seda, pues prácticamente tienen a toda Europa hundida y rendida a sus pies.



Los efectos de las distintas políticas, orientadas en primer término a señalar personas normales como enfermos y después a implantar medidas para su cura; lo único que han conseguido una y otra vez es acercar a los propios gobiernos a un estado catatónico, que este, en las fases de mayor excitación y estupor se encarga de transmitir al ciudadano, hasta situarlo en una fase terminal, tras la cual, a los ojos de un espectador inocente, daría la impresión de que es el propio enfermo el que busca su muerte, sin que el estado tenga culpa alguna en ello.



Seis millones doscientos mil parados, son demasiados enfermos en un hospital donde de seguir delante con estos proyectos, terminarán por prohibir la entrada a médicos y enfermeras. ¿Que nos quedará entonces, el suicidio colectivo?.



En un estado como este que gobierna a golpe de talonario (nunca mejor dicho), los pobres, lo único que podemos hacer, es protestar con la esperanza de que, el que dicen que administra justicia, se desmelene de una vez y nos lleve a todos a la cárcel donde poder comer al menos un plato al día. Falsa ilusión, porque a poco que volvamos a la realidad, nos daremos cuenta que no hay suficientes cárceles para todos los parados. ¿Que nos quedará entonces, las cámaras de gas?



El truco de la deuda, es soberbio y algunos deben estar alucinando con tanto beneficio; sobre todo porque ellos mejor que nadie son conscientes del engaño al que nos han sometido haciéndonos pagar los platos que ellos mismos estratégicamente han roto.



Cada día nos recuerdan, como si pudiésemos olvidarlo, que el futuro no puede ser más negro y terrible y que aquellos que tienen para pan, deben estar contentos pues otros tienen menos; pero procuran hacernos olvidar por todos los medios, que estamos rodeados de despilfarradores de dinero ajeno, de corruptos que campan a sus anchas por los diferentes paraísos fiscales, que no solo sirven para hacerles más ricos, sino y sobre todo para hacernos más pobres a todos.



Y mientras algunos jóvenes, cientos de intelectuales y de manera excepcional algún político nos piden que no nos arrodillemos; los ciudadanos; más educados para vivir con miedo, que con sentido común hincamos la rodilla en tierra, cuando no la cabeza entera a la espera de tiempos mejores, acostumbrados como nos tienen a la fe y a ser agradecidos con los que día a día nos agreden.