RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

18 nov. 2013

TROTABUHOS ESPINAMA.


Doy Fe de que todo lo que dice aquí arriba es cierto.

Desconozco si muchos lo saben; pero el significado que tiene la palabra MOÑA entre otras cosas, es el siguiente: “Lazo de cintas negras que se ponen los toreros en la parte posterior de la cabeza”.

Viene esto a cuento del hermoso nombre que lleva un ya famoso Hostal situado en la privilegiada zona lebaniega de Espinama (Cantabria); es el “HOSTAL REMOÑA”; seguro que ya alguno ha echado sus cálculos y pensará en el poderío que le dan esas dos primeras letras a mayores (MOÑA + RE= REMOÑA). 

Cada uno es libre de dejar volar su imaginación; al final de eso se trata, pero en realidad el nombre de “REMOÑA”, tiene más que ver seguramente con un enorme pedrusco conocido en la citada localidad, como el Pico o Peña Remoña, una pared caliza donde nace el río Deva.

Cierto es, que esta nueva apreciación, más cercana sin duda a la realidad, no le quita mérito de ningún modo; y no solo eso, sino que en cierto modo, este establecimiento, más conocido por sus cada vez más numerosos incondicionales como el “CAR REMOÑA”; será posiblemente el que más “toreros” de todas las nacionalidades, haya alojado en sus habitaciones, y el que más envidia habrá despertado en los fogones de los más afamados chefs que, posiblemente hayan oído hablar de las delicias que aquí se consumen, sin tanto bombo y boato, como en otros locales.

Los que están en la honda, saben que no son estos clientes, precisamente, toreros habituales, sino otro tipo de valerosos combatientes, bastante alejados del sacrificio ajeno, y mucho más próximos al sacrificio personal.

Uno se pierde en apelativos cariñosos, cuando se mezclan recuerdos con sensaciones gratas y con personas únicas, que son capaces de despertar sentimientos con una mirada, un gesto, una palabra y en ocasiones con la sola imagen mental de una presencia futura o pasada.

Yo que, nada más quería plasmar aquí algunas de mis experiencias en la “TROTABUHOS DE ESPINAMA”; me sorprendo a mí mismo porque a veces no llego a distinguir quién es Pablo, y cual Jesús; no me es sencillo dilucidar donde nacieron estas tres palabras: “Paco, contamos contigo”.

Del REMOÑA, no es solo eso lo que me sorprende, porque no puedo recordar este entrañable segundo hogar, sin que me venga a la mente una mujer, una madre (he de aclarar), que cada vez que sonríe carga de energía el espíritu de los comensales; una dama que cada vez que asoma, ya sea con las manos vacías, o con un plato en la mano, se hace merecedora del respeto y admiración de los allí presentes sin excepción.

Dicho esto, trataré de ser breve en el resto, porque como se suele decir pomposamente, daría para un libro.

Fue una cita, multitudinaria; con elementos dignos de señalar y de agradecer.

Ana Bustamante, que sabe lo que es trabajar y sentir cariño por personas muy diferentes, preparó una pequeña rifa, de la cual esperaba obtener unos instantes de esa felicidad que todos necesitamos sentir en algún momento de nuestras vidas para repartir entre sus niños. De todo corazón espero que lo hayas conseguido Ana.

La mayoría de los presentes, ya pasamos por ser viejos y entrañables conocidos, que encuentro tras encuentro; vamos permitiendo al resto, acceso a esos pequeños escondites o barreras, que en otros momentos constituyeron defensas contra una sociedad bastante injusta y que en este entorno como por ensalmo, van cayendo de modo espontáneo y natural; indicio evidente, de que nos encontramos en un lugar extraordinario y sin duda mágico.

En Espinama, también se acordaron de los pitufos, de modo que los peques pudieron por una noche disfrutar bien acompañados, de un excelente paseo, entre la nieve, y esa sombra maravillosa y artista caprichosa que proporcionan los árboles a la luz de una frontal, y que seguramente constituirá para la mayoría un gran recuerdo de una noche un tanto bruja.

Los unos a la carrera y los otros de caminata, todos pudimos disfrutar de una excelente noche, en la que aparte de la nieve caída, transformada en muchos momentos en barro; nos acompañaron a ratos pequeñas y refrescantes duchas de aguanieve, que no solo no molestaron en absoluto, sino que fueron dignos acompañantes de un recorrido emocionante en el que algunos tuvimos el privilegio de perdernos muy bien acompañados.

Tras el acontecimiento y ducha de rigor, sorteo de regalos, que si no fuera por el abundante número de participantes, hubieran tocado casi a uno cada uno. Doy las gracias por esa abundante donación de material de hoko; que hemos de decir para hacer honor a la verdad, que aunque fue extremadamente generosa, no puede ser calificada de sobresaliente, ya que muchos por allí echaron de menos a una tal Cristina; no sé si famosa por trabajar para esta marca, o por haber asistido este año al “DESAFÍO CANTRABRIA”.

Todos hemos podido comprobar, como a veces la satisfacción llena, y a las pruebas me remito, pues quedó abundante comida, para la que esa misma noche estaban buscando el destino más adecuado.


Ya no podrán presumir alemanes ni vikingos de grandes consumidores de cerveza tras esta trotabuhos, en la que solo la participación de Axtéris y Obelix hubiera podido elevar la nota. Pablo nos citará, para otra trotabuhos, quien sabe si para entonces los galos harán acto de presencia.