RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

30 jun. 2014

SIERVOS DE LA NOCHE



Salen a disfrutar de las estrellas (cuando las hay); se dan trompadas y se hacen heridas a veces importantes; cuando la luz natural desaparece, establecen un vínculo entrañable con los hombres de la mina, sus ojos y su seguridad dependen de los frontales que les irán indicando el camino a seguir.

Son como serpientes fosforescentes señalando su presencia a kilómetros de distancia, puede hacer un frío de muerte y sin embargo sudan como si estuvieran en la playa a pleno sol; son muchos los que parecen alimentarse de sufrimiento y podría dar la impresión de que el dolor, y el castigo físico son una parte vital de este tipo de vida nocturna.

En ocasiones los propios habitantes de aquellos lugares por donde pasan observan extrañados durante unos instantes y muy de cerca a esos seres de dos patas, poco habituales que invaden por unas horas su territorio.

La mayor parte se saluda, hablan, comen y beben sin prisas, tomándose su tiempo; otros sin embargo huyen como si les persiguiese el mismo diablo.

Son andaluces, madrileños, cántabros, asturianos, gallegos, leoneses y de todas las nacionalidades posibles, pero en la batalla parecen todos iguales, no hay hombres ni mujeres, no hay autonomías, solo entes a veces visibles que pululan en la oscuridad, como cualquier habitante de la montaña.

Hacen de la rareza una forma de vida placentera, por mucho que para otros esta actividad sea una forma de suicidio en la que no participarían jamás, sin imaginarse ni de lejos, que es ese suicidio el que les permite renacer cada día y cada noche de sus vidas.

No siempre las cosas salen como quieren, pero aún así volverán y volverán porque las palabras testarudo y obstinado son como un apéndice más en su cuerpo a veces magullado.

A veces se comportan como hombres, entonces lloran ellas y lloran ellos, pero por lo general sonríen incluso cuando sufren los dolores más tremendos y si lo imposible no les frena, continúan con su dolor, porque saben que si consiguen sus retos, los días en que les tocará contar sus historias y sus experiencias, disfrutarán mucho más que cuando andaban por la montaña subiendo y bajando, perdidos a veces y reencontrados casi siempre.

Son los verdaderos siervos de la noche, porque nada piden y lo ofrecen todo, porque a pesar de dejar constancia de su paso por los lugares más inverosímiles, los auténticos, siempre buscan el modo de minimizar su huella para que la próxima vez, todo esté como debe ser, y si no tienen la fortuna de repetir, que sean otros los que disfruten de lo que ellos disfrutaron y disfrutarán durante toda su vida.


Pero que nadie se olvide, que esta es solo una más de sus múltiples vidas, las otras cada uno las contará evidentemente a su manera.



Con este primer tramo nocturno, doy comienzo al reportaje del GTP de este pasado fin de semana, iré añadiendo más a medida que vaya comprimiendo las fotos restantes (unas 500 en total). Espero tenerlo todo en un par de días a lo sumo, pero ¿quién sabe lo que va a suceder mañana?.