RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

26 jul. 2014

LA NACIÓN SIN NOMBRE


Probablemente, solo unas pocas horas serían suficientes para comprobar que hay situaciones en las que pocos seres humanos podríamos vivir y no digamos ya sobrevivir.

Cuando se carece de recursos vitales, como el agua, la comida, medicinas, o un mínimo techo, la vida seguramente se ve de otra manera.

Cuando están prohibidas hasta las posibilidades de autosuficiencia, te culpan y no sabes de qué y parece que el mundo está contra ti; tal vez solo quieras desaparecer.

Cuando se tienen limitados los movimientos, o el acceso a recursos como la educación y actividades consideradas en cualquier parte normales y hasta razonables, el día a día tiene que resultar, muy, pero que muy complicado.

Cuando alguien más fuerte que tú, se queda con tu casa y con tus tierras; solo una pequeña parte de ti se traslada contigo, la otra seguramente se queda allí pisoteada por los invasores.

Cuando alguien se siente manipulado y vigilado a todas horas, y percibe como el odio de sus vecinos le penetra, te debes sentir como un animal enjaulado.

Cuando se es perseguido, y a veces torturado diariamente física o sicológicamente, te plantearás, si vivir así merece la pena.

Cuando se ve morir a los amigos, vecinos, familiares ancianos y niños despedazados o muertos por cientos, tal vez si eres creyente reces, si no lo eres, puede que pierdas la razón.

Cuando se es objetivo de las balas o las bombas y las múltiples heridas te hacen gritar de dolor mientras te espera la muerte; entonces, ¿se tendrá aún capacidad para albergar sentimientos?

No, no nos gustaría saberlo.