RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

17 ene. 2015

LA INSCRIPCIÓN





Existe desde hace varios años una competición a la que nunca he sabido por qué denominan “Ardonman trail”, nunca he entendido esa facilidad para huir de nuestro vocabulario adoptando palabras extrañas y extranjeras que en muchos casos tienen un significado dudoso.

Si vamos al caso, Ardón es una localidad leonesa (no confundir con un río que nace en los glaciares del Cáucaso), lo de man, (que por cierto se pronuncia men) no se si es porque en algún momento no se admitían mujeres, o simplemente porque es una carrera para machotes; en cuanto a lo de “trail”, he buscado en el diccionario y lo más parecido que encuentro es “tráiler”, que supongo que no tiene nada que ver, la otra palabra que le parece algo es traílla, que es un cacharro para allanar el terreno, de modo que creo que nunca descubriré su significado.

Llevo años intentando participar en esta carrera, antes la cosa era sencilla, te apuntabas pronto, y si era en un lugar lejano algún amigo lo hacía por ti; hoy hay que plantarse delante del ordenador a una hora determinada con dinero virtual a mano y no cruzar los dedos, no sea que ese gesto te impida darle a la tecla demasiado tarde.

En mi caso acertar a meter correctamente mis datos en las casillas, me llevó 14 minutos, pero parece que la cosa fue bien, porque después de cinco tentativas, por fin a la sexta ha sido la vencida, y no veas que alegrón me he pegado, porque la verdad es que tenía claro que esta vez, tampoco iba a ser.

Esto fue ayer; pues bien cualquiera que me mire a la cara hoy, no se cree que me haya tocado la lotería, sino más bien un entierro del copón.

No lo entiendo, tanto tiempo suspirando y ahora que lo consigo, me surgen dudas. Doy por sentado que voy a tener que prepararme como nunca, que debo hacerme con material específico para ese día, porque lo que tengo ahora no me sirve, pero me pregunto por el tiempo que hará, si seré capaz de llegar en buenas condiciones, si me surgirá alguna enfermedad o cualquier otra cosa que me impida participar.

¿Seré capaz?, ¿haré el ridículo?, no es una carrera cualquiera, es mi carrera, o lo era hasta ayer, porque lo que es hoy no estoy motivado para entrenar. ¿Qué me pasa? Es como si hubiera perdido la ilusión; ahora que ya lo tengo es como si me diera igual, ¿habré corrido demasiadas carreras?, no entiendo cual es el motivo de estos nervios que no me dejan parar un minuto.

Dice el Cipriano que me quede con lo positivo, esos días que tanto he disfrutado y esas otras competiciones preparatorias para la “Ardónman”, que no piense más en ello y me vaya a la cama, y que mañana seguro que sale el sol, aunque yo no lo vea, pero también, que no sea tan egoísta, que él lleva ya para tres años sin trabajo y no se queja tanto como yo. Que le he dado la turra estos años que no lo conseguía y ahora que sí también.


Seguro que lleva razón.