RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

14 mar. 2015

PUTO GUIQUEN

PUTO GUIQUEN

No han dado las seis de la mañana de un sábado que promete y ya está el despertador dando la matraca, a veces me sorprendo a mí mismo pensando que estos aparatos tienen vida propia, pero enseguida una voz en mi interior me contesta “pero gilipollas ¿no recuerdas que lo has puesto tú?.

Desayuno, me echo el petate a la espalda y ¡ala! Camino de Salentinos... la mañana promete, el año pasado me gustó la experiencia y este quiero volver a hacer otro vertical.

De camino en no se qué pueblo a eso de las seis y pico de la mañana dice que -7º, pero dentro del coche, la verdad es que no se nota, incluso no solo no se nota, sino que marca -3º. Deduzco que esto es como la política que todos mienten.

Ya en Páramo de Sil antes de girar a la izquierda para Salentinos, veo que varios coches encabezados por una furgoneta se pasan el cruce de largo; les hago señales, pero no me hacen ni puto caso, así que como soy masoca, les sigo porque se que van a tener que volver hacia atrás; (sorpresas te da la vida), resulta que el lider de la manada es un tal G.M. (no Carlos, no eres tú), se trata ni más ni menos que del gran Gobitu Bode (perdón por el desliz Carlos, tampoco hay tanta diferencia entre una M y una B), un asturianu “onde les aiga” que me sigue sin rechistar; ahora sí, todos directos a Salentinos menos Manuel Merillas que está allá a tomar por el culo ganando no se qué carrera.

Tras los besos, abrazos y saludos de rigor, me dispongo a emprender mi reto del día, en el local de los dorsales, una tal Lis Sedano, pasa de mí, pero ya estoy acostumbrado, de modo que yo a lo mío.

Comienza la trepa, hay mucha menos nieve que el año pasado, y también hay menos zonas resbaladizas, pero hay que tener cuidado, así que como vengo sin bastones, me apropio de un palo abandonado que me viene de perillas, y paso a paso voy empapando todo lo que llevo puesto, incluso el repuesto, de modo que llego arriba, donde me encuentro al “monaguillo”, a Pedro y Rocío, consigo llegar a duras penas el penúltimo sudando como un pollo.

La bajada si que está más resbaladiza y veo como más de uno pone culo a tierra, charlo con uno de no se donde y le pongo como puedo al corriente de ciertas normas en bajadas como esta, pero hago hincapié en que el peor enemigo bajando es el miedo que inyecta tanta rigidez en los músculos que estos pierden las sensaciones y el control, le digo que no se eche demasiado hacia atrás, porque al retrasar el centro de gravedad, los pies vuelan por delante, parece que la charla surte efecto, pues salvo una pequeña culada todo va viento en popa.

Una vez abajo, veo que ya están entregando los trofeos, yo particularmente, no es porque siempre llegue el último (o el penúltimo como hoy), pero paso de abalorios, así que voy directo al coche a cambiarme de ropa y vuelvo con la manada.

Pego al hebra con unos y con otras, y me meto un potaje de esos que no se salta ni un gitano, y un par de empanadas que gentilmente han preparado unas chicas muy agradables y simpáticas.

Como mañana la fiesta continúa, me voy a un hostal de Páramo del Sil en busca de habitación (estoy buscando ahora el nombre en internet y na de na), me dicen que con esto de las carreras, que hace meses que no tienen habitaciones, pero que han habilitado una casa donde puedo dormir compartiendo baño, como no me atrae mucho la idea, les pregunto por otros lugares, entonces salen a relucir pueblos como Villablino o Vega de Espinareda, que a mí me suena al lugar donde cristo dio tantos gritos que perdió la voz sin que nadie apareciera por allí, el caso es que alguien dice “quita como le vas a mandar allí”, total que al final me recomiendan un hostal en Toreno que no queda lejos y para allá me dirijo.

Llego a Toreno, entro por la puerta y todo desierto, ni siquiera tienen esos timbres de mesa que parecen pequeñas campanas que tanto se ven en las pelis. Abro una puerta que parece que lleva a las bodegas, de modo que renuncio, abro otra y veo que hay gente comiendo, hago una seña a una camarera y me hace señas de que es para hoy.

Al rato aparece una señora muy agradable que me pregunta lo que quiero, a lo que respondo que si tendrán una habitación para mí, “chaval entorna la puerta que no oigo al señor” (se dirige a un chico que estaba de miranda), una vez cerrada le vuelvo a decir lo que quiero, y me contesta que solo tiene una, pero sin baño, que tengo que salir fuera, que lo siente mucho, pero con esto del “Alto Sil” es lo que hay, que hace meses que está todo ocupado. Yo me digo que a estas alturas de mi vida, una habitación sin baño es como un coche sin gasolina, de modo que declino la oferta.

Me decido por volver a León, porque al final voy a tener que madrugar igual y por lo menos en casa se lo que tengo.

En un momento del recorrido, veo León cincuenta y tantos kilómetros; me extraña porque se ve Astorga a un paso, pero me relajo y sigo camino, cuando me doy cuenta veo que me he pasado la salida para León y que voy camino de Madrid.

Agarro un rebote que no veas y pongo la música a tope y comienzo a bailar en el asiento como un poseso, parece que poco a poco se me va pasando la mala leche, hasta que me encuentro con un túnel tras el que veo en un cartel que pone: “Túnel de Guadarrama”, y me digo, ahora si que la has liado. Miro para cuantos kilómetros estima el ordenador de a bordo que tengo,leo 425 y me quedo un poco más tranquilo pero mucho más cabreado.

Después de múltiples peripecias como parar en Benavente a pedir a las puertas de un supermercado hasta conseguir los 15 euros que creo necesitar para llegar a León, al fin entro en la cochera, pero ya sin ningún control y abollando de paso tres coches aunque sinceramente me la suda.

Llamo al timbre y no me abre nadie, al final tras mucho darle al botón sale la mujer cabreada y me espeta “¿pero tu no te ibas a quedar donde la carrera?, yo un poco cabizbajo le contesto que no había donde dormir y no se le ocurre otra cosa que decirme que bueno, que ya que estoy aquí que ponga un par de lavadoras y haga la comida para mañana.

Mañana, otro madrugón para volver a Santa Cruz del Sil, si supieran todo lo que he pasado hoy, seguro que me disculparían.

Espero no obstante, que mañana no sea un domingo muy largo y no tenga que volver a repetir lo de "puto fin de semana"...


TODAS  MIS FOTOS DEL VERTICAL DE SALENTINOS .

































































































































































FIN.