RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

25 may. 2015

NO SE ENTIENDE




La vida es a veces ingrata con los que mejor se portan, con los que están dispuestos a dar hasta su propia sangre para calmar la sed del país.


¿Cómo es posible que con lo bien que lo estaba haciendo este hombre, le den ahora por todos los lados?


Un hombre que entró en el partido a base de esfuerzo, sinceridad, talento, saber estar, y simpatía a raudales.


Un hombre de profundos silencios y mirada crítica. ¿Qué es lo que no ha entendido la sociedad para que se le castigue así?


Un hombre preocupado por la salud y la cultura de su pueblo.


Un hombre capaz de sacrificar un noble oficio para luchar por la igualdad, la justicia, el trabajo y el pan para todos.

No lo puedo entender; ahora que ya casi había logrado convertir un país miserable en el líder europeo de la economía, ahora que ya se veían sonrisas por doquier entre los ciudadanos, ¿Qué artes oscuras han utilizado sus enemigos para que hayamos llegado a esto?


No hay duda de que tiene que haber mucho caradura por ahí robando votos, cuando hasta los descreídos se llevan el gato al agua a su costa.


Él que ha sido uno de los alumnos más aplicados y sobre todo más obedientes a las “peticiones” de la troica, él que ha sido el terror de la corrupción en este país.


Él que ha llevado el partido como si de su propia familia se tratara, repartiendo benevolencias a diestro y siniestro, ¿en qué ha podido fallar?.


Él que ha hecho temblar a los mentirosos, a los soberbios, y a los fascistas de la política; ha tenido finalmente que soportar que muchos ciudadanos se hayan vuelto en su contra.



Me marea tanta ingratitud; pero visto lo visto, podemos pensar (claro que podemos), que hasta los más insignificantes se han colado disfrazados de Adas en muchos ayuntamientos, lo cual es terrible, una falta de respeto total a las directrices establecidas desde años y años por líderes respetables que jamás pensaron en sí mismos, sino todo lo contrario.

19 may. 2015

HUELGA EN EVEREST




Hace unos días he mantenido una larga conversación con un amigo afectado por un “ere”, escuchamos la palabreja un día sí y otro también en la tele o la leemos en la prensa, pero pasa lo mismo que con los muertos en África, en el mediterráneo o en cualquiera de esos conflictos provocados que vemos a diario por el mundo, que te suena a algo muy lejano y lo dejas correr.

El tema central del diálogo, fue la situación laboral, pero curiosamente, en ningún momento se centró en el individuo sino en el colectivo, lo que ya da una prueba fehaciente de con qué clase de persona estamos tratando.

Dicen que nuevas leyes intentan cortar la vorágine de empresas que acuden a los eres aún obteniendo beneficios, pero en este juego de cartas, uno no puede evitar pensar en aquellos tahúres profesionales que siempre llevaban más de un as en la manga.

Al final, aunque bien podrían expropiar la empresa en beneficio de los “no asalariados” para mantener no solo su trabajo sino una actividad aún con futuro; al final digo, a la empresa se la deja caer, el dinero se queda, pero el trabajador se va a la calle sin cobrar y con un futuro muy incierto.

La situación no difiere demasiado de la de otros “eres”, El lema es “divide y vencerás”. En muchos casos se trocea la empresa por un lado para facilitar su venta y por otro para que no haya una vuelta atrás; luego se buscan los eslabones más débiles o más cobardes de la masa laboral, primero sindicatos, luego trabajadores y por el camino, se reducen sueldos y pagas, se materializan despidos hasta dejar en nada a la masa laboral que es la que puede generar conflictos y de paso se tantea una ayudita del gobierno que si cae, difícilmente llegará a los bolsillos de los trabajadores.

Dejo correr lo del negocio de los eres, pero lo que no puedo ni quiero dejar pasar de largo, las trescientas veinte familias que no ingresan una perra desde hace ya ocho meses.

Me pongo a cavilar y me pregunto cómo es posible vivir tanto tiempo sin ingresos, me imagino que en algunos casos, sobre todo a partir de ciertas edades, puede que existan algunos ahorros, que tendrán que estirar como si fueran chicle; otros andarán haciendo equilibrios en la cuerda floja porque andan ya un poco justos; en algunos casos y con el pelaje que tienen las residencias de ancianos, habrá que traerles de vuelta a casa; como dicta la ley de Murphy, muchas parejas habrán perdido también su trabajo, es más que probable que a alguno le haya pillado la cosa con una compra a plazos, y no te digo nada si hay hipotecas de por medio.

Sigo cavilando y trato de ponerme ahora en el lugar del observador, porque si me pongo del lado de mi amigo, solo de pensarlo ya sufro; pues bien, yo creo que para el resto de los mortales en situación “regular” (con un trabajo normalito), muchos pensarán que sencillamente estas son cosas que pasan.

Les observamos por la calle y no van desnudos, tampoco parecen desnutridos, a algunos les vemos echarse unas risas mientras le dan al bocata en tiempo de “piquete” y al final pensamos “tampoco será para tanto”.

A lo largo de la historia, religiones, reyes y gobernantes nos han embutido la idea de que los de abajo, los “casi nadies” que diría tal vez Galeano, están para usar, tirar y si se tercia pisotear; tal vez a fuerza de repetir las cosas, nos hemos vuelto insensibles al dolor ajeno (que debería ser nuestro dolor) y finalmente convertimos varios cientos de personas en una cifra más.

Pero para que no haya dudas, los propios trabajadores nos demuestran que si son personas; con sus piquetes, con sus retos en bicicleta o a la carrera si es preciso y con otros retos que van surgiendo de la desesperación; porque si existe una solución, esta solo puede venir de la acción, de la protesta, del no parar bajo ningún concepto hasta encontrar una solución.

Uno de los retos, ocho maratones seguidos y a la carrera hasta completar los 320kms que representan las dificultades de esas 320 familias.

He escuchado tras el considerable esfuerzo, algunas frases de estos valerosos currantes de la ruta, y trato de ponerme en su lugar, pero no lo consigo.

Intento imaginarme que mecanismos internos posee el cuerpo humano, para permitir a algunas personas llegar a situaciones límite sin que les cueste la vida o una parte de ella; me pregunto en cuantas ocasiones se cruzó por sus mentes la palabra derrota, o abandono, o rendición, porque en el fondo ellos son conscientes de que su lucha no va a producir resultados, al menos inmediatos lo cual a mí personalmente me llevaría a una situación de profunda tristeza, o tal vez a una honda depresión.



Sigo meditando y al final caigo en la cuenta de que la clave está, en que en realidad no corrían para sí mismos, sino para esas trescientas veinte familias con sus hijos, sus padres y resto de familiares con sus propios problemas particulares y ahora sí, ahora asoman las primeras lágrimas en mis ojos, mientras que en el centro de mi pecho, una especie de desasosiego que me sube directamente por la garganta hasta nublarme la vista, me recuerda que yo también soy humano, y que si no detenemos esta sangría, mañana mismo, bien pudiera ser yo LA FAMILIA TRESCIENTOS VEINTIUNO.

17 may. 2015

DOMINGO DE REFLEXIÓN




                                                                     Puñetero país.
Hay tantas cosas difíciles de entender en este puñetero país que nunca sabe uno por donde comenzar.
Somos un país de incongruencias, un país donde se venera a un golpista como Franco y se entierra la memoria de la República que el pueblo eligió en el pozo más profundo.
Un país, donde los herederos casi-directos de aquella dictadura, siguen pululando por las altas esferas de la política (ahora hasta los que dicen haber nacido en democracia, falsean sus orígenes).
Un país donde solo vivimos para escuchar lo que queremos oír aunque sean mentiras como puños, al tiempo que nos molestan las verdades aunque sean solo eso: verdades.
Un país, donde hay niños que pasan hambre, donde algunas familias se las ven y desean para calentar la comida que reciben de la ayuda social porque les han cortado la luz.
Un país que permite a los empleadores contratos por horas y pagas de esclavo mientras nuestros políticos viven a lo grande.
Un país enamorado de la quietud, del “no quiero pensar en eso ahora”, de la obediencia hasta límites terribles, actos que pagamos con la falta de trabajo, de cultura, de sanidad, de vivienda, de libertad, e incluso de comida.
Un país que acepta regímenes totalitarios e incluso agasaja a estos líderes en vez de recriminarles por sus las barbaries cometidas durante sus gobiernos.
Un país record en recortes de libertades, en eres, en sueldos tercermundistas que no dan para llenar un plato, en cantidad de trabajadores que se lo hacen gratis a la empresa y van acumulando nóminas y nóminas que finalmente quedarán en el más triste de los olvidos,
Un país (reino lo llaman algunos), demócrata en los titulares, pero fascista por sus actos.
Un país donde muchos políticos se han convertido en auténticos embaucadores al tiempo que son corderos de otros lobos mayores.
Un país donde casi todos los partidos venden fiabilidad, y se postulan como honorables aunque todos sepamos que por sus venas no corre la sangre, sino fraude. Unos partidos políticos que asumen que lo primero son las siglas a las que pertenecen y el pueblo una molestia necesaria.
Un país donde los votantes, al igual que el perro de Paulov, solo esperan la golosina del año electoral para dejarse llevar por esa agradable música de las promesas a incumplir.
Un país, en el que con la llegada de las elecciones, algunos agarran unos cabreos monumentales, porque no pueden comprender que un obrero vote a quien le explota; o como alguien puede repetir su voto a favor de aquellos que le llevan a la miseria; por no hablar de los que votan al más guapo, al más simpático o a quien viste mejor sin poner atención en su trayectoria política, en lo que ha hecho cuando ha estado en el gobierno que es lo que previsiblemente hará si vuelve a tener la posibilidad de decidir por nosotros.


Más claro agua, un país domesticado, y sometido, donde hay más cobayas que ciudadanos o dicho de otro modo y actualmente, una mierda de país.

14 may. 2015

Beneficio: "bene" + "facere" = hacer el bien.




Si a los de arriba, no les tiembla el pulso a la hora de dictar sententencias de muerte contra los ciudadanos de la unión europea, utilizando la escusa de que todo lo hacen por nuestro bien, ¿quién en su sano juicio, puede llegar a pensar que les preocupen miles de cadáveres flotando en el mediterráneo?.

Hay que ser muy iluso o tonto a discreción para creerse tal cantidad de patrañas como las que se gastan nuestros amigos de la troika, son tantas y tan grandes las mentiras que utilizan, que cada poco se pillan en alguna contradicción del tipo hay que hacer esto para luego pedir que se haga lo contrario.

De economía, si saben algo, se lo guardan, pero también es casualidad que entre los cargos más altos encontremos personajes que trabajaron anteriormente en empresas corruptas y de gran calado que provocaron en su día una gran caída y el inicio de la crisis actual.

En Africa y en otros muchos lugares en el mundo, se cuentan por millones los muertos que en gran parte se deben a las políticas de las transnacionales sobre el territorio (más bien sobre los recursos que poseen esos territorios), políticas que comienzan haciéndose con el poder en el mismo gobierno en el que mantienen, quitan o ponen hombres de paja, líderes de gatillo fácil a los que dejan enriquecerse sin control, siempre que miren para otro lado mientras se esquilman las riquezas del país.

En Europa, estamos viendo el trato que reciben los representantes griegos, y como presionan para dar la vuelta a unas decisiones que no gustan a la troika, pero que los griegos tomaron de forma democrática y a través de las urnas como a la élite europea le gusta tanto cacarear.

Cualquier política que incida en mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, uno pensaría que sería bien recibida, incluso aplaudida con ayudas de todo tipo para su puesta en marcha, pero los perros que nos custodian se deben a sus amos; que no son otros que  aquellos que buscan en el aumento de la crisis un enorme porcentaje de beneficios hasta ahora desconocido, beneficio que todo hay que decirlo, consentimos los que bien podríamos evitarlo.


3 may. 2015

SUCESOS QUE NUNCA SUCEDEN



En una ocasión, trabajando en una empresa de nivel internacional, y ante un acontecimiento que podríamos considerar gracioso si no fuera porque no dejaba de entrañar cierto peligro para los viajantes de la marca, a la par que dejaba muy mala impresión a los mismos debido a las prácticas fraudulentas que utilizaba el responsable de ventas, decidí hacer una llamada al más alto cargo a nivel nacional.

Tengo que decir que me extrañó bastante recibir una rápida respuesta en l que se me citaba para una entrevista urgente en la sede provincial.

Me encontré con un hombre de mediana estatura, bien arreglado, con su chaqueta y corbata, y con un trato cordial que hacía presagiar una rápida solución a los problemas por mí detectados.

Después de la presentación de rigor y tras interesarse por mi actividad laboral y mi vida particular, aquél hombre me dijo “adelante te escucho”.

Comencé mi estudiado discurso con mucha calma, tratando de ordenar lo ocurrido cronológicamente, dando al mismo tiempo a cada suceso la gravedad correspondiente, pues estábamos hablando de un tipo, que no era bien recibido en varias localidades por dejar a los clientes productos que en algunos de los casos no llegaron a funcionar nunca.

El hombre escuchó sin decir una palabra hasta el último dato que le proporcioné, y cuando ya no había más que contar habló el.

Comenzó más o menos así: “en esta empresa nos gusta tener gente como tú que se preocupa por el futuro, gente con iniciativa” y continuó ofreciéndome la posibilidad de un traslado a la capital, pues preveía en mí una brillante carrera. Una vez dicho eso, pasó al asunto del delincuente y ahí es donde se me rompieron todos los esquemas y donde pude observar cómo funciona esto para algunas personas, pues me dijo que si bien no dudaba de la veracidad de mis comentarios, yo, debía tener en cuenta que en la zona (que englobaba varias provincias), el número uno en ventas, era precisamente aquél al que yo denunciaba, y que la empresa no estaba dispuesta a perder un vendedor de ese calibre, pero que por supuesto ya le había citado para hablar con él.

Traté de explicarle que algunos vendedores habían sufrido las consecuencias, en forma de amenazas y en algún caso de lesiones a causa del hartazgo de algunos clientes que llevaban más de un año denunciando sus situaciones particulares, pero de nada sirvió.

Sin decir una palabra más, cogí la puerta y me largué dando por finalizada mi relación con la empresa.

Años después he podido comprobar cómo en la política se producen situaciones similares, de modo que hasta en los propios partidos, aquellas personas que denuncian con la intención de mejorar las cosas, son o bien invitadas a “prosperar”, o bien se les da de lado, o en el peor de los casos se les expulsa del partido.


En mi opinión particular, esas son casi en exclusiva las únicas personas dentro de la política que merecen la pena, pero en este juego de tahúres, o haces trampas o te buscas otra cosa y desgraciadamente, por lo que se ve una gran mayoría prefiere la primera opción.