RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

25 sept. 2015

LA FÁBRICA DE MENTIRAS



Voy a comenzar con una frase que tal vez habría que afinar un poco; pero allá va: “El mundo es así.

Vamos por la calle tragando excedentes de tubos de escape pertenecientes a vehículos que han pasado todas las pruebas pertinentes, pero que ahora descubrimos que sobrepasan unas cuarenta veces los niveles tolerables y lo soportamos.

Hemos tomado medicamentos para curarnos de enfermedades, que no solo no nos han curado, sino que nos han provocado efectos secundarios indeseables sin defendernos.

Hemos oído hablar de grupos de terror, creados por los mismos responsables que luego se han erigido en los líderes de la lucha antiterrorista.

Hemos escuchado que hay empresas en el mundo que contaminan a golpe de cheque; pues saben que las multas que van a pagar serán calderilla si se comparan con las reformas necesarias para cumplir con la legalidad.

Hemos sabido de planes y reformas muy necesarias que no eran más que una excusa para engordar algunas billeteras y callamos.

Dicen que se reduce el gasto público, pero aumenta la deuda; más se habla de globalización y de abrir fronteras y más se practica el individualismo.

Leemos a menudo que se crean organismos que pocos saben quién controla, para por ejemplo luchar contra el hambre en el mundo, y sin embargo constatamos que el hambre sigue ahí asesinando sin parar; otros se crean para lograr la paz y no desaparecen las guerras o para fomentar la salud y cada vez hay más enfermos y enfermedades raras.

Se firman tratados que luego no se cumplen por ninguna de las partes, los gobernantes dicen que lo hacen por nuestro bien cuando saben que nos van a perjudicar; nos piden que nos apretemos el cinturón mientras ellos se lo aflojan, que no tienen más remedio que recortar en sueldos, pensiones, educación, dependencia, derechos o salud pero aumentan en armamento hasta el infinito, que van a conseguir una sociedad mejor para todos cuando no tienen ni idea de como se vive fuera de la seguridad de sus iglesias y chalets de lujo.

Y aquí estamos viendo como se multiplican las mentiras en nuestro país a causa de unas elecciones, mientras de nuestras gargantas no salen más que gritos silenciosos que podemos traducir como “El que calla otorga”.


Definitivamente, El mundo, no debería ser así.

17 sept. 2015

Pena de carrera





Leo por ahí que es una pena que “fulanito de tal” no haya podido completar el recorrido marcado en una carrera por montaña; y yo me pregunto ¿pena? ¿pena de que? ¿de hacer lo que te gusta?.

Evidentemente la tristeza e incluso la rabia pueden aparecer, pero jamás para quedarse porque de otro modo algo estamos haciendo mal utilizando el peor significado de la palabra, que estaremos traduciendo por “castigo”; en vez de otra acepción más interesante que es: “ha valido la pena”.

Hemos hablado muchas veces de los objetivos que deben guiar a todo deportista que se precie, y aunque evidentemente los términos ganar y acabar se usan con demasiada frecuencia, tal vez el que más se escuche, sea la palabra “sufrir”, cuyo significado para que todos nos entendamos es “soportar”, es decir aguantar hasta donde nos sea posible.

Aguantar hasta donde no es posible solo ocurre en las películas, puesto que incluso en los casos que vemos como extraordinarios, esas personas llegaron hasta donde pudieron aguantar su sufrimiento, lo que no deja en mal lugar a los que no han conseguido ninguna de esas proezas, ya que cada cuerpo está formado por unas piezas particulares y evidentemente cada estructura física es diferente a las demás, pues aunque tengamos los mismos órganos, las capacidades son diferentes.

Vistas así las cosas, tendremos que reconocer que en carreras muy largas, el esfuerzo ha podido ser el mismo en el que ha llegado primero que en el que ha llegado el ochocientos, puesto que ambos han dado todo lo que tenían sin dejarse un gramo de esfuerzo por gastar.

Pero volviendo al asunto de los objetivos, todo participante y más en carreras que superan los cien kilómetros por la montaña, saben más o menos lo que se pueden encontrar; incluso gente bastante alejada de este mundo como pueden ser los peregrinos, podría contarnos con pelos y señales algunos de los inconvenientes que cualquier corredor por montaña se encontrará, a saber, ampollas, rozaduras, frio o calor intensos, agua, nieve, cansancio, calambres y otros problemas musculares y algunos más que aún siendo menos habituales te pueden obligar a coger el camino de vuelta.

Si trasladamos estos inconvenientes a una carrera por montaña y le añadimos los tramos de carrera, las horas de recorrido nocturno, los peligros inherentes a la altitud, el sueño, los más de tres días de esfuerzo continuo para los privilegiados, que para muchos se convertirán en más de seis, veremos que lo sencillo es que te afecte cualquiera de estos problemas y de cinco participaciones no termines con buen criterio, al menos una e incluso más.


No poder finalizar, forma parte de este tipo de carreras, tanto da que sea porque uno ha llegado al límite de sus posibilidades, o como ya ha sucedido en más de una ocasión, porque la organización juzgue necesario anular parcial o totalmente el recorrido, y aún te hayan quedado fuerzas para continuar e incluso para mejorar tu posición; al final esto no es un trabajo garantizado para siempre del que se espera poder vivir, sino una forma de vida que te debería aportar un tiempo de placer; de modo que si el tiempo de gozo ha sido más corto de lo esperado yo creo que lo de “es una pena” debería dar paso al “ha merecido la pena”, es tan sencillo como eso.

15 sept. 2015

¿QUÉ DAÑO HACEN?


Hace ahí fuera un día de perros, en breve tendremos fuego en la chimenea que por estas fechas siempre procuramos dejar lista por si los fríos; llueve y hace viento a partes iguales, aunque aquí dentro se está la mar de bien, excepto que anoche tuvimos invitados sorpresa que no deseábamos para la cena; y como consecuencia, aquí me encuentro impedido sentado en mi silla de cuatro patas con un par de cojines bien pegados a la espalda para darme acomodo.

Doña Lumbalgia y doña Ciática son así de imprevisibles, llegan sin invitación, se instalan a sus anchas, cenan contigo, duermen a tu lado, se levantan al mismo tiempo que tú y te siguen a todas partes durante 24, 48, 72 e incluso más horas si ese es su capricho.

No sirve de nada quejarse porque son capaces de ponerte las cosas peor que estaban, de modo que sabiendo que son irreductibles, lo mejor es dejarles que se alojen a su bola y esperar que cojan la puerta de la calle lo antes posible.

No tengo ahora mismo el cuerpo para muchas florituras, esta mañana me he visto reflejado en el espejo y por un momento recordé al jorobado de Notre Dame. Me es imposible describir que tipo de posturas adopto cuando intento caminar, de modo que me pongo en el lugar de los demás y puedo hasta comprender porqué se ríen, pero aún así, no puedo negar que me fastidia.

Me viene a la memoria que justo en estos instantes en que pienso en mis limitaciones, tengo algunos amigos que llevan compitiendo un montón de horas, en una de las pruebas más duras que existen ahora mismo en el mundo, y me pregunto si no se cambiarían por mí en estos instantes que van camino de los trescientos kilómetros de carrera con agua, frío y posiblemente nieve y con total seguridad, un montón de problemas musculares. Yo desde luego no me cambio ni loco, seguramente porque yo no he pedido lo que tengo, mientras que ellos si que están haciendo lo que desean.

Me da por recordar una conversación que he mantenido con un conocido no hace ni dos días sobre las carreras por montaña; que si algunos andan más que corren, que si dañan la naturaleza, que si los ritmos y un sinfín de impedimentos con tal de no catalogar este tipo de carreras como atletismo o simple deporte. Mi respuesta no pudo ser más directa “¿No tendrás envidia?, por supuesto me contestó que ni hablar, a lo que yo le recordé que muchos atletas que ahora se han pasado a este tipo de carreras antes decían lo mismo y los que han aguantado, ya saben de que palo va esto.

No pude dejar de matizar que los que yo conozco, los que no son sucedáneos, los que están lejos de los imitadores de turno, me han demostrado en cada ocasión ser los más fieles aliados, no solo de la montaña, sino además de su entorno, porque en cierto modo no dejan de ser unos enamorados de estos paisajes por los que discurren parte de los mejores momentos de sus vidas.


Mi defensa terminó aludiendo al valor que hay que demostrar, no solo ya para competir, sino simplemente para apuntarse a una carrera de más de 330kms sin saber si podrán con ella; y ese acto de valentía (si valentía, locura o miedo que más da), es para mí el comienzo de la construcción de estos chicos que van camino de convertirse en gigantes; algunos no podrán completar todo el recorrido, e incluso algunos ya no volverán más, pero otros dirán aquello de “para el año que viene te espero”.

13 sept. 2015

ZAPATERO A TUS ZAPATOS


A raíz de un artículo en el que “los chicos del “círculo de empresarios” proponen entre otras cosas un salario variable para los trabajadores de la administración así como que el fondo de pensiones se invierta en el sector privado; me da por imaginar esta otra noticia:

Los funcionarios exigen al círculo de empresarios que deje de abusar de los beneficios a costa de esclavizar empleados, y aprendan de una vez a invertir y repartir beneficios .

Me comenta un funcionario que pasaba casualmente por aquí, que no hay que confundir esos puestos llamados “a dedo”, en los que el político de turno, se inventa primero la necesidad y luego el cargo; con aquellos que ocupan una plaza tras unas oposiciones; que no están ellos para dar consejos y que lo mejor sería que hicieran una buena limpieza en lo suyo antes de hablar de lo de los demás.

Me cuenta un pensionista que también pasaba por aquí, que menudo negocio tiene la privada con la política actual, sacando tajada de subvenciones y más subvenciones (que no tiene la pública) que luego no repercuten en la empresa sino en sus cuentas particulares, que de hacer las cosas como debe ser, a día de hoy habría más empresas disfrutando de beneficios, menos eres y menos paro.

No olvidemos que son unos cuantos los empresarios que tienen mucho que ver con la corrupción generalizada en ayuntamientos, diputaciones y otros gobiernos.

Por si fuera poco, tengo al teléfono a un afectado por un ere, que les exige tributar en este país como todo hijo de vecino y cortar con eso que llaman paraísos fiscales, así como prácticas “legales” como las sicav y otras similares.

He leído por ahí que en Europa, más de cincuenta millones de personas, no tienen para calefacción y menos para imprevistos. En España, ya son cerca de catorce millones los que bordean la pobreza, es decir cerca de un 30% de la población, no creo yo que esto sea culpa de los trabajadores sean o no funcionarios, y sin embargo, sí que pueden tener mucha culpa esas empresas que negocian con las administraciones y persiguen el beneficio empresarial al minuto en vez de buscar perpetuarse en el tiempo y crecer.

¿Saben eso de la viga en ojo ajeno?, pues menuda viga tienen estos.


Lo dicho: “zapatero a tus zapatos”.

9 sept. 2015

HACIENDO EQUILIBRIOS



Así como podríamos definir el equilibrio, como “Situación de estabilidad de un cuerpo sometido por fuerzas opuestas”, podemos definir el desequilibrio, como “diferencia entre nuestros deseos y nuestras vivencias”.

Tiene mucho que ver (el equilibrio) con la proporción y la armonía.

Por ejemplo, en economía debería existir una proporción entre ingresos y gastos; en el deporte una armonía entre el tiempo dedicado al entrenamiento, y el empleado en recuperarnos del esfuerzo.

Se habla de una relación directa entre equilibrio y felicidad, sin embargo se puede ser feliz y no estar equilibrado, al menos conscientemente, porque en esto de la felicidad, ser muy exigente está penalizado.

A veces necesitamos que se produzcan alteraciones en las cargas para que aprendamos a corregir y perfeccionar ese equilibrio tan necesario.

El equilibrio consiste en repartir el peso adecuadamente para que no nos caigamos por ninguno de los dos lados de la cuerda; en el aspecto mental, sería afinar cargas positivas y negativas de modo que se encuentren compensadas.

Consiste por otro lado en lidiar entre lo que deseamos y lo que después sucede, sin hacer suposiciones, porque intentar rechazar la realidad, es como intentar frenar un camión cuesta abajo con nuestras manos; así, entre mayor sea la resistencia aplicada, mayor tamaño tendrá el camión.

Es también una lucha entre la mente consciente y el subconsciente, una lucha en la que suele ganar con facilidad el segundo, situación que se puede revertir con ciertas pautas que por medio de la repetición convenzan al subconsciente de que el cambio es posible y necesario.

¿Cómo te encuentras?. ¡En la gloria!

¿Cómo te encuentras?.    ¡En la gloria!

¿Cómo te encuentras?.      ¡En la gloria!

¿Cómo te encuentras?.          ¡En la gloria!

¿Cómo te encuentras?.               ¡En la gloria!


Cómo te encuentras?.                                                                                                  ¡EN LA GLORIA!

7 sept. 2015

SEMEJANZAS






Hay días mejores y peores; hasta ahí, todo normal, lo malo es, cuando los peores se convierten en semanas, meses e incluso en toda una vida en negativo sin necesidad.

Todos cometemos errores, la diferencia estriba en que mientras para algunas personas lo importante es buscar una solución, (lo consigan o no), otras lo magnifican tanto, que llega un momento en que se sienten incapaces de salir de ese bucle que ellos mismos han creado.

Ciertamente, no todos gestionamos igual nuestros problemas emocionales, les hay que se dan a la ira y terminan odiándose a sí mismos, les hay que se ven desbordados por cierta forma de apatía, mientras que hay otro grupo que acepta que en la vida a veces nos toca bailar con la más fea y asumen que la música no va a durar eternamente.

Le damos demasiada importancia a pequeñas cosas que no suponen más que un minuto de injerencia en una vida entera, y por si fuera poco, nos acostumbramos a inventar respuestas e incluso enemigos, lo que no nos ayuda nada.

Ante un problema, intentamos ver el futuro y elucubramos diversas situaciones dejándonos llevar más del pesimismo que de la simple observación del día a día.

Por desgracia esa afluencia de pensamientos negativos, termina afectando a nuestra percepción de la realidad de manera que como no seamos capaces de rectificar, proyectaremos una imagen tan inestable de nuestra propia vida que nos convertiremos en los más pobres siendo sin embargo millonarios.

Debemos creer mucho más en el yo interior, mirarnos al espejo cada mañana con una sonrisa especial, comenzar el día amándonos y siendo generosos y desprendidos con nosotros mismos.

Cada persona es un ser único, ni mejor ni peor que los demás, por eso debemos buscar la armonía, primero dentro y luego fuera aceptando las críticas y los reproches sin decaer, pero sobre todo si asumiendo que no tenemos que ser sino lo que somos.

Ni más ni menos.


1 sept. 2015

PERFECTUS




No solo no somos perfectos, sino que aquellos que se aproximan a la excelencia deportiva, dependen a menudo más del criterio y la empatía de los demás que de la propia definición de la palabra.

Se comenta a veces que los resultados tras tal o cual competición no han sido brillantes; incluso hay quien censura el comportamiento de los deportistas; pero lo cierto es que dependiendo del origen y los criterios que empleemos los juicios serán más o menos acertados. Sin embargo, hay algo que no debemos olvidar, el atleta solo pone en práctica lo que le indica su entrenador, aunque sea en el marco de unas normas que establecen las federaciones que no dejan de tener su importancia.

Evidentemente si el criterio son las marcas y las medallas (cosa lógica para clubes y federaciones), podríamos hablar de un mal resultado, sin embargo ¿Dónde queda aquella frase que decía “lo importante es participar”?.

No resulta sencillo conseguir cada año una marca mínima que te garantice la participación en copas o competiciones de nivel europeo o mundial. Para llegar a esos niveles, en un principio, hay que poseer unas características determinadas, que acompañadas de otros ingredientes como puede ser básicamente el trinomio entrenamiento-sufrimiento-circunstancias, que te permitirán alcanzar el objetivo previsto o no.

Es agradable obtener un buen resultado, y hemos de reconocer que prácticamente todos lo tienen como meta, pero cuando las cosas no salen como estaba previsto, hay que dejar correr el agua de la vida y aprender de los errores si los hubo, seguir trabajando, y aprovechar la próxima corriente.

Debemos suponer que hasta en el más disparatado de los casos, todo el mundo desea hacerlo bien, a menudo con mucha ilusión, pero en muchas ocasiones cuando el interés decae la rueda impulsora es la obligación; y como diría Perogrullo, entonces las cosas no solo no son iguales, sino que son distintas.

La corrupción existe en el deporte como existe en la sociedad, y en ambos casos tal vez la peor consecuencia es que ejerce una gran influencia sobre las personas (premios económicos, halagos, falsos amigos... ). Por lo general, la causa es económica, y la fuente se encuentra en los más altos estamentos, llegando con tal fuerza hasta el propio deportista, que lo que era economía, se transmuta en sicología, y es justo en ese momento, cuando se pervierte la mente del atleta, y se comienza a hablar de éxito, fracaso o abandono.


Pero hay otros modos de evaluar los resultados, y si estamos de acuerdo en que el esfuerzo es el mayor valor de una sociedad; si coincidimos en reconocer el trabajo por encima del resultado, al final las críticas serán tan puntuales como necesarias, al tiempo que evitaremos que algunos busquen en otros lugares ajenos a las pistas la fuerza necesaria para cumplir con una obligación que nunca debió dejar de ser pura ilusión.