RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

13 feb. 2016

JUICIO


Poco contacto con la cultura tienen quienes juzgan tomando decisiones que parecen provenir más de las vísceras que del cerebro.

Algunos de estos indivíduos, parecen estar encadenados al pasado, pues parecen pensar más en términos de épocas dictatoriales, que en entornos democráticos; no es de extrañar por lo tanto, que nieguen castigo a aquellos que se dedican desde los orígenes de los tiempos a infundir patrañas que en algunos casos han llegado a provocar atentados mortales de crédulos convenienemente radicalizados.

Cuando algunos señores juzgan por bulerias sobre asuntos relacionados con el terror local que un día padecimos; pienso en ese otro terrorismo, el económico, que ha provocado aún más muertes consecuencia de la tortura diaria a la que se ven sometidos los no trabajadores, los sin vivienda, o los sin comida y sin futuro; pienso también en la prolongación de ese terrorismo asesino que sufren demasiadas mujeres en nuestro país (una sola ya sería demasiado); un terrorismo en el que ningún gobierno hasta la fecha ha querido profundizar en busca de las verdaderas raices que siguen habitando en lo más profundo de nuestro pasado.

Cuando algunos juzgan temas culturales, deben pensar más en términos de partido que de judicatura; solo así se entiende el encarcelamiento de personas que se limitan a exponer sus ideas, o sus títeres, sin que ello signifique buscar asesinatos o actos contra la población; que al fin y al cabo es mucho menos de lo que hace cualquier ciudadano corriente en cualquier tertulia a la hora del café cuando despotrica contra el gobierno.

Visto desde una perspectiva de futuro, la historia nos denominará seguramente retrógrados por estos actos que no tienen ningún sentido en pleno siglo XXI, salvo el ciego y estúpido revanchismo político que busca puertas de escape donde solo hay muros.

Desde una perspectiva cultural, no se entenderá que hayamos dilapilado miles de millones fabricando y vendiendo armas que matan, sin haberle dedicado un solo céntimo al sistema educativo; el único capaz capaz de resolver las miserias de este mundo que habitamos cuando el aprendizaje abarca todos los aspectos intrínsecos al ser humano.

Es comprensible que algunas personas se ofendan con lo que observan, pero también se ofuscan cuando ven en la tele a alguien que no representa sus ideales políticos, o se mosquean con el árbitro cuando pita en contra y le ponen junto a su madre a bajar de un asno; incluso alguno suelta esa frase de "había que matarlo"; la misma que escuchaba yo en mi casa cuando preparaba alguna trastada subida de tono "a este hijo mío un día lo mato", afortunadamente todo quedó en una simple frase sin más consecuencias, la prueba es que aún ando por aquí.