RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

26 mar. 2016

TIEMPO MUERTO


Ayer noche tomé café de puchero por partida doble, primero tras la cena con unos amigos, y horas más tarde en el exterior de una cafetería; un agradable rincón de unas de esas calles habitualmente bulliciosas hasta las tantas, pero que curiosamente durante nuestra estancia se convirtió en lo que podríamos denominar un conjunto de calles muy poco transitadas.

Cada uno tenemos nuestras manías, y mi cuerpo también tiene las suyas, una de las cuales es que si le das café durante esas horas en las que tiempo atrás se tocaban serenatas, se revela, entra en estado de agitación y para cuando buscas la horizontalidad te quedas a dos velas, solo que en vez de quedarte sin blanca, te quedas en blanco, sin sueños, vamos que no pegas ojo.

Te dan las cuatro y las seis y sabes que no hay nada que hacer, de modo que o bien eliges quedarte donde estás hasta que veas clarear el día, o te levantas a leer o a buscar cualquier otro entretenimiento. Seguramente a muchas personas les resultará molesto, y no digo nada si se da el caso de que a la mañana siguiente toca trabajar; pero en mi caso he adquirido con el paso de los años ciertas habilidades que me permiten continuar al día siguiente como si tal cosa.

Pero hay algo que si me sucede a menudo y cualquiera pensará con razón que tiene su lógica, me da por cavilar sobre cualquier cosa, y ayer esa cosa son dos palabras: “punto muerto”.

Me dije, bien, seguramente habrá algún significado más que le podamos atribuir a estas dos palabrejas que el típico descanso durante un partido de baloncesto; y recordé entonces que había oído hablar mucho tiempo atrás de unas listas negras que el gobierno Argentino manejó en relación con una serie de jugadores de baloncesto en aquella época denominado Basquet (Minivasquet le llamábamos los pequeñajos) y que todo ello ocurrió precisamente tras haber ganado un mundial en el año 1950 una época en la que los destinos del país estaban en manos de Eva y Perón y resurgía una figura relacionada con el mundo del automovilismo de nombre Juan Manuel más conocido como Fangio.

Nunca supe realmente que había pasado y en mi memoria quedó grabada la traición y relación de esta especie de purga con un cambio de gobierno acusaciones de profesionalismo respecto a aquellos jugadores y un coche que confieso no tengo idea de donde salió donde terminó, ni qué pintaba en esta historia.


Es lo que tiene esto de la muerte súbita, (perdón que me he colado quería decir “tiempo muerto”); que durante las horas muertas la actividad natural desaparece y da paso a otro tipo de actividades o a ninguna, porque lo mismo hay quien las dedica a restaurar las vidrieras de una catedral, que otro se las pasa tumbado en la hamaca divinamente; el caso es que te da la posibilidad de pensar en cosas a veces insignificantes que terminan por traer a la memoria viejos recuerdos como este del equipo argentino que llegó a lo más alto que tal vez podía llegar para encontrarse a continuación con el abismo por el que se precipitaron seguramente las ilusiones de muchos argentinos; es decir la muerte súbita que es precisamente de lo que no queríamos hablar.