RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

24 ene. 2017

SNOW CROSS LEITARIEGOS 2017

 

Era mi primera experiencia en carreras con crampones sobre la nieve. Las condiciones a mi entender no eran extremas, pero hundirse diez centimetros sobre la primera placa, o pisar un pedrusco, si que era posible. Afortunadamente esta gente pesa como los jilgeros de modo que por supuesto eso solo me ocurrió a mí.

Otro punto a tener en cuenta eran las placas de hielo y de esas si que había (doy fe). Pero ver a esta gente corriendo en estas circunstancias es un placer porque hacen fácil lo difícil y lo complicado es como si no existiese.

Observar ya solo la primera cuesta es para pensárselo, y como siempre los miedos acuden presurosos para decirte eso de: "tío ¿y si te caes resbalando desde alla arriba? ¿estás loco?.

Algo locos si que deben estar los participantes y aquí haré un apunte para que quede más claro si no lo estaba. Locos ellos, locas ellas porque aquí eso del sexo se diluye como el cacao en una taza de agua hirviendo.

Gran experiencia pues que a buen seguro repetiremos, porque lo que no he contado, es lo bien que se lo pasó el menda lerenda a lomos de una burra conducida por un kamikaze profesional que por momentos me parecía al Marquez sobre la moto, pues se inclinaba tanto que en algún momento pensé "este se tira y me deja aquí a mi suerte".

Pero no, ya he dicho que era profesional, no como otros (es decir yo).

Y si queréis ver un vídeo de un profesional de este oficio, que conjuga muy bien la fuerza, la resistencia, la velocidad e incluso el equilibrio, aquí os dejo el enlace:
  
 
Para el resto de las fotos un apaño con música que podréis ver aquí:
























17 ene. 2017

PURA VIDA



Esta noche, las musasarañas me avasallan, el sueño me rehuye y de pronto me veo sumando recuerdos de épocas muy lejanas; una mezcla de imágenes y sensaciones en mi cabeza que temo explote en cualquier momento.


Me he visto enrollado en una enorme manta a la puerta de la casa, esperando seguramente a que lleguen mis padres del cine para dejar de berrear. A mi lado mis hermanos hartos seguramente de aguantarme y sin saber qué hacer para entretenerme a estas horas de la noche.


Me he visto ágil, dando patadas al aire, gritando a pleno pulmón, agitando las manos y disparando mi mirada a todo lo que hay a mi alrededor. 


Más tarde yendo al cole con otros niños de mi barrio y parando cada pocos metros por culpa de algún juego que a día de hoy no entiendo. Veo la fila, los pellizcos, las risas, los capones y la ilusión a pesar de los once bajo cero. Hoy la lección versa sobre la fiesta; sale en la tele “El Cordobés” y el silencio es sepulcral, pues a nadie se le escapa que Don Manuel tiene la vara larga en la mano derecha que reposa dulcemente sobre su siniestra, dispuesta a salir disparada como un cohete hacia el primero que ose enturbiar el grandioso espectáculo que después de las historias sobre nuestro salvador Francisco Franco es lo que más contento pone al maestro. 


Me veo corriendo entre los árboles del parque de San Francisco, jugando a las canicas, al tacón, al clavo, al pañuelo, a España número uno, las pelis, el trompo o patinando sobre las pequeñas pistas de hielo siempre atrayentes, placenteras, dispuestas, incluso preparadas para soportar nuestros traseros o las menos de las veces incluso nuestro cogote que no veas el daño que hace.


Nos subimos a los columpios, y jugamos a saltar cuando alcanzamos la mayor altura posible. Me veo dando un giro completo de casi trescientos sesenta grados y cayendo por el otro lado sobre la tierra húmeda, me noto sin aire, con un dolor terrible en el pecho y una opresión que me impide respirar. Pero somos niños y afortunadamente tras pasarlas canutas tal vez poco más de un minuto, el aire vuelve y los gestos de admiración de mis compañeros por proeza, me llenan de orgullo.


De pronto ya no soy un niño, sino un universitario, y me revelo ante la chulería de algunos catedráticos que se creen dioses en vez de educadores, me revelo ante los directores que practican la dictadura en vez de la gestión, pero a cambio, me maravilla la grandeza de algunos docentes que tratan sacarnos de la infracultura que padecemos la mayor parte de los alumnos. Algunos aún en esta etapa de nuestras vidas nos alientan y nos enfocan hacia el aprendizaje, hacia el sentido común, la lectura diversa e incluso nos hablan en voz baja del régimen y sus desmanes.


Me cabrea que por ser universitario no me quieran coger en las obras cuando quiero sacar unas pelas para disfrutar de algún viaje este verano; me dicen que los que son como yo, vienen a malear el ambiente y prefieren gente callada, ruda y obediente que sepa dar el callo hasta la madrugada si fuera necesario; de modo que me apunto a las vendimias, a cortar madera a Canadá, a limpiar el metro en París y así de paso voy aprendiendo idiomas.


Tras la carrera ya puedo llevar alguna contabilidad y el dinero va aflorando en pequeñas cantidades pero de manera constante, lo que me permite comprarme mi primer tocadiscos portátil y pedirle a Efrén que me traiga sencillos de Londres imposibles de conseguir aquí. 


Hay guateque este fin de semana en casa de la Dulce, y la cosa promete, tras algún cambio de pareja la cosa se estabiliza y estoy de suerte, porque me toca con Michelle. Dicen que con las francesas todo va sobre ruedas, pero yo me encuentro con un muro; puedes apretujarla a placer, la puedes besar hasta desaparecer dentro de su boca, pero la mano por la cadera y en cuanto se te desliza un poco más abajo, te coge la tuya con delicadeza y te dice “la man isi tultamp” (la mano quieta aquí nene).


Lo siguiente que veo es a la Conchi; recuerdo la manía que la tenía, lo delgada que estaba, esos pelos de bruja y como procuraba evitarla cuando andaba tras de mí; ahora es la mujer que me ha dado mis cinco hijos. Que cosas tiene la vida.


Ese abuelo con cacha que va por la acera soy yo, no parezco tener muy buen aspecto, andaré por los ochenta y nueve, ya no pataleo, ni grito a pleno pulmón, ya no doy manotazos al aire, ya no tengo curiosidad por mirar lo que tengo delante de mí, solo pienso y repienso, siempre la misma frase destructiva, siempre el mismo lamento, ese dolor físico y moral que todos sentimos alguna vez a lo largo de la vida. 


Al final siempre aflora el pensamiento: “Puta vida, cuando estamos pletóricos no sabemos disfrutarla y cuando parece que aprendemos el cuerpo ya no nos lo permite”.  “Pura vida”.

9 ene. 2017

TRAIL GORDÓN


Este fin de semana estaba invitado a una cita de esas donde varios corredores se reúnen para hacer un poco de ejercicio en torno a lo que será prueba definitiva más adelante. Concretamente se trataba de realizar un avance de lo que será sin duda una gran aventura.

Hacía tiempo que no me encontraba con gente tan interesante, pero sobre todo con personas a las que une un mismo interés, que por lo que he podido descubrir va mucho más allá de lo personal.

No se trata de hacer comparaciones, e incluso podría citar algunas carreras donde la organización da el do de pecho, y en el orden de prioridades están el corredor y la comarca sobre otras posibilidades. Conozco incluso algún organizador que teniendo en sus manos la posibilidad de obtener una buena rentabilidad en una carrera, y ante recortes que implicaban la falta de seguridad se ha negado a formar parte de ese juego alegando que el corredor y su seguridad, merecen siempre el máximo respeto.

Tenemos en la provincia de León, pruebas que dan fe del interés de algunos organizadores por atraer un poco de esperanza a zonas deprimidas por las circunstancias y por el abandono al que han sido sometidos algunos sectores económicos en otro tiempo boyantes por parte de políticos locales y nacionales.

Tal vez alguien piense que es un ejemplo interesado, pero de lo poco que yo conozco, hay una carrera en León en la que es un placer ver la implicación de los vecinos de la localidad y otras circundantes en que todo salga a pedir de boca, y el hecho de que este año se hayan terminado las inscripciones en el tiempo récord de ocho minutos nos de una pista del interés de la gente por participar en este tipo de pruebas. Se trata de la Carrera por Montaña “Alto Sil".

La Peña del Tren”, siempre fue otra prueba que me atrajo enormemente, en la que siendo las circunstancias diferentes, se contaba con la participación de un montón de voluntarios que regalaban horas y esfuerzos para que los corredores disfrutasen de un día de fiesta que culminaba con unas patatas con carne donde las últimas tensiones musculares desaparecían para dar paso a las risas.

En la comarca de Gordón, mucho más próxima a la capital parece que se dan todos los ingredientes para hacer algo más que notable. Las personas que participan del interés por llevar a cabo esta propuesta ya han dado muestras de preocuparse porque esto sea algo más que una carrera. De momento parece que ya se han organizado eventos más encaminados a la ayuda a los demás que a la propia carrera y cuando ese bien tan escaso en sociedades modernas como la nuestra aparece, la ilusión ilumina hasta las montañas más altas e inaccesibles.

No tengo toda la información, pero la poca que tengo me indica que también será muy ilusionante formar parte ya sea colaborando o corriendo de esta otra carrera que ya está en marcha y se va a volcar para que los participantes se vayan con un gran sabor de boca independientemente del resultado deseado y obtenido en la prueba. Y no debo ser el único, porque por lo que se las pocas personas que aún subsisten por los alrededores parece que creen en que esto puede ser un pequeño revulsivo para los habitantes de la zona.

Habrá otras exigencias como corresponde a una carrera por montaña con perspectivas de futuro y con las miras puestas en ser referencia a nivel nacional e internacional, y logicamente no todo el mundo aplaudirá las decisiones, pero yo sinceramente espero que allá por los primeros días del mes de mayo la palabra más citada respecto a la “TRAIL GORDÓN”, sea “EXITO TOTAL”.