RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

3 may. 2017

REALITAS



Al camaleón no le pasa porque sabe cuando tiene que cambiar de color para adaptarse al entorno, pero a los humanos nos ocurre al menos una vez en la vida: Aburrimiento, desgana, falta de motivación, insatisfacción, dudas, MIEDO. De repente te despiertas un día y te das cuenta de que ya no hay cosas importantes en tu vida, entonces te preguntas ¿Y que hago yo ahora?.

La realidad consiste en una serie de creencias desarrolladas en el presente a base de manifestaciones que sucedieron en el pasado pero que sirven de baremo y norma en nuestras vidas. Cuando los sucesos tienen que ver con la actualidad, esos acontecimientos, están obligados a pasar el filtro de los que no creen en otra realidad que la oficial; y al no ser por lo tanto “su realidad”, los niegan.

¿Existe la eternidad?. Desde luego si nos basamos en los cánones empíricos yo diría que es imposible demostrar que existe, porque hasta el día de hoy, no hemos conocido ningún ser eterno que pueda defender ese tipo de realidad.

Tener normas y dogmas tiene sus consecuencias, pues de ellas surgen dos palabras que nos van a marcar las pautas que deberán seguir nuestras vidas de niños (y si somos obedientes hasta la muerte). Estas palabras son: “correcto e incorrecto”.

Dicen que la depresión es la acción y el resultado de reprimir o reprimirse y si hemos leído con atención lo párrafos anteriores, inmediatamente caeremos en la cuenta de que cuando hablamos de reprimir hablamos de impedir que una persona se exprese o haga una cosa con libertad.Cuando se impide a alguien que haga algo por lo general es porque pensamos que ese acto atenta contra las normas y es ahí donde la realidad ya no es la misma para todos.

La realidad también es que a veces, se hace necesario dar cuatro voces, por mucho que nos cueste dar patadas con la garganta, o por mucho miedo que tengamos a que nos miren, o nos critiquen porque si actuamos con los pensamientos de “los otros”, nos convertiremos pronto o más tarde en parte de la masa aborregada.

La niñez supone un gran lastre en muchas personas que de no haber vivido de acuerdo a esas normas hoy serían seres libres de mente y de cuerpo; eso no quiere decir que las normas deban ser desterradas, solo que no hay que ser talibanes con ellas porque la norma tiende a comprimir, y por lo tanto también a oprimir y el cerebro no es precisamente el que mejor aguanta una reducción drástica de su volumen, pues si bien no es fácil que estalle, si lo es que se haga un lío enorme con sus conexiones y ello derive en personas que dejan de encontrarle sentido a la vida por culpa de esos planteamientos erróneos a los que las NORMAS por desgracia nos abocan.