RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

18 jun. 2018

Una de pueblo

!Este es mi pueblo! 

En el me vieron nacer y en el me enterraran (eso pensaba hace unos años); pero las cosas no suceden como quisiéramos y a menudo, elementos ajenos pasan a formar parte vital de nuestras vidas y de nuestro entorno, con tal fuerza, que nos obligan a tomar "los senderos del diablo", sin que podamos hacer nada, salvo resignarnos o morir. 

!Este es mi pueblo! 

Que no me hablen de otros pueblos, de otros países semejantes, de gentes con las mismas costumbres que las de mis paisanos; de lugares donde las casas tienen agua corriente y luz, donde no hay caminos, sino carreteras. 

!Este es mi pueblo! 

Porque este es el lugar donde vivieron, sufrieron y gozaron mis antepasados, donde en cada piedra se puede leer nuestra historia, donde la memoria se remonta hasta gentes de cientos de años que aquí vivieron y que aunque no sean de la familia son algo "nuestro". 

Lo de "año de nieves año de bienes" no se cumplió en aquella ocasión y precisamente cuando todo estaba mas blanco, nos dimos cuenta de que el destino nos la jugaba, de que un pueblo no es al fin y a la postre más que eso "un pueblo", de que no éramos todo lo importantes que pensábamos.
Aún no habían dado las cinco de la mañana de un ventoso día del mes de diciembre y allí nos encontrábamos alrededor del fuego esperando que de un momento a otro apareciera Juaco el "cabrero". Serían unas siete horas de camino hasta la collada del lobo (ida y vuelta) puesto que habían salido sobre las ocho de la tarde y calculándole un par de horas a la disputa, debería de estar al caer. 

El tío Ramón era de la condición de que en siete horas no había bicho viviente que consiguiese ir y volver, ni siquiera llevando trineo, que como el mismo dice, "para lo que le iba a servir". Más bien pensaba que las nueve horas que habíamos calculado los demás se las echaría con facilidad en la travesía, eso sin contar con que además no habíamos tenido para nada en cuenta al "abuelo" y que mas de uno se lo había topado con la fresca por el mismo sendero que tendría que recorrer el Juaco. 

Ramonin por el contrario, que si el Juaco era mucho Juaco pa que un oso hambriento por muy grande que fuese le estorbase el paso, y que no había en los contornos un mozo que mejor se las apañase para hacer ese viaje y además, que el único peligro que había no era otro que las mozas, y que con esas si que se volvía lelo y a lo mismo luego no atinaba con la sendera. Total que con estas y otras parejas estábamos cuando se levantó Luciano como un espuni, y a grito pelao nos mandó silencio a todos...

11 jun. 2018

SE NOS VA EL TIEMPO



Se llamaba Violeta, era hermosa, estupendamente bien proporcionada, pelo tirando a castaño que habitualmente recogía muy arriba, formando una pequeña cascada que se perfilaba sobre sus hombros convirtiéndolos en una obra de arte; tenía una falda verde plisada por todos los lados que le daba a uno la impresión de que en en vez de andar danzaba y danzaba, tenía una sonrisa que te apresaba, y unos ojos verdes que te dejaban pasmado. Ambos éramos quinceañeros, con toda una vida y millones de expectativas por delante, y al contrario que yo, que era un cero a la izquierda, Violeta, dominaba los vericuetos de la física y las matemáticas como nadie.

Yo no soy más que Juan, trabajo de conserje en un colegio de mi barrio, gracias al regalo de un diploma que jamás merecí, pero supongo que la vida está llena de chanchullos, y este me ha permitido posteriormente estudiar y hacerme dos carreras. La gente me dice que como sigo de conserje y yo les digo que me gusta este trabajo, que me ha proporcionado casa, dinero y tiempo para hacer lo que me gusta, como estudiar, ir de cuando en cuando al teatro y rara vez a la ópera o simplemente leer o pasear.

Sinceramente, no se cómo fue lo de quedar para estudiar juntos, porque aunque hablábamos solo de vez en cuanto, sobre todo cuando nos encontrábamos “por casualidad” a las puertas de su casa, no es que me diera a mí la impresión de atraerla ni un pelín. Era sábado o festivo; oprimidos por la coincidencia de exámenes finales y fiestas locales, para mí resultaba muy frustrante ponerme a estudiar, salvo en aquella ocasión en que me dirigía feliz a su casa con los apuntes bien ordenados y mi cuaderno de notas como si fuera a divertirme a una boda.

Este fin de semana me voy a Madrid a ver La Dama de Bernarda Alba en versión flamenca; tengo un gusto variado en lo musical, pero el buen cante o la buena ópera me inspiran las mismas sensaciones que algunas canciones melódicas e incluso que el mejor rock.

Subiendo las escaleras iba un poco cohibido para que me voy a engañar, pero pasar un rato con la chica de mis sueños, aunque fuera solo para estudiar me parecía el mayor acontecimiento de mi vida. Su madre increíblemente afable desde que me abrió la puerta, nos tenía preparada una estupenda rebanada de pan con nata y azúcar que me supo a gloria, y hasta que no nos la zampamos, no dio orden de “hala, ahora a estudiar que tenéis los exámenes a la vuelta de la esquina”. Fue una cosa extraordinaria, pues en menos de media hora ya sabía hacer algunos de los ejercicios que en clase no había sido capaz de comprender; que más puedo decir, que estábamos en la gloria sentados uno al lado del otro.

Qué vueltas que da la vida, y qué extraños sucesos acontecen. Ya estaba instalado en mi butaca, el telón a punto de levantarse cuando la luz de la linterna del acomodador le indicó un sitio a mi lado.

Casi con cada película que he visto desde entonces, he sido invitado a recordar aquellos instantes; a repetir paso a paso cada segundo de aquél día. De sopetón, nos volvimos al mismo tiempo y casi nos damos un cabezazo; ella dijo ¡uf!, y su aliento entró dentro de mí como un soplo de vida, nos quedamos así un instante y no se de donde saqué el valor para acercarme muy lentamente y escondiéndome en sus ojos rocé sus labios. Fué el beso más leve, más intenso y más gratificante que he dado jamás, ella puso su mano sobre mi pierna y seguí mi manual de instrucciones callejeras que me decía que ahora debía tocarla los pechos; solo fué uno que ahora siento entre mis dedos gastados y aún hoy día subo al cielo solo con el regalo de mi memoria.

Por momentos sentía pellizcos en mi interior infinito, pero no solo porque me estuviese gustando la obra que era genial, sino porque sin conocerla estaba sintiendo fluir un montón de sentimientos que yo diría afines entre mi vecina de butaca y yo, pues ya desde el principio, nos hurtábamos recatadas miradas en la casi total oscuridad que invadía todo salvo el escenario.

Comencé con un botón cualquiera de su camisa (no se cuál), y entonces me dí cuenta de que estaba acariciando una estatua; ni una palabra de sus labios, ni un gesto de su cuerpo, la mano seguía sobre mi pierna, pero algo no cuadraba en aquella escena. Con el sentimiento acentuado de vergüenza que uno pueda tener a esa edad, retiré su mano que aún seguía sobre mi pierna, recogí mis libros y apuntes, y al tiempo que un perdón casi inaudible salía de mi boca, me fuí cabizbajo, no sin antes tener inventar una excusa para su madre, que con toda seguridad no se creyó.

Con el primer descanso llegó la apoteósis, nos miramos un rato largo sin inmutarnos por la gente que tropezaba constantemente con nuestras rodillas buscando un turno rápido en el bar; yo fuí el primero en...

6 jun. 2018

Una de siquiatras

Por fin ha llegado la primavera...

Estoy fundido, molido, hecho polvo, puré, una caca...; me pesa el cuerpo infinitamente, me cuesta mantenerme en pie, no domino los brazos, las ideas me llegan con excesivo retraso. Por tres veces he intentado levantarme, pero no puedo; no tengo fuerzas, ni siquiera tengo ganas, me podría quedar tal como estoy horas y horas sin mover ni un dedo. Si tuviera que pegarme un tiro, lo dejaría para mañana, porque la pistola me pesaría como un tanque.

Dice el siquiatra, que cuando me encuentre así, que tengo que convencerme a mi mismo que es mentira, que estoy "fetén", "guay del Paraguay", "estupendo", "extraordinariamente bien", "como un toro", "mejor que nunca" (ya me encuentro mejor), "como un chaval"; ¡que coños!, que va a saber el siquiatra como me encuentro, si la tía está tan a gusto en su butacón de piel de vaca; la muy... , encima se sienta sobre un bicho, y quiere que todos los que van a su consulta hagan lo mismo, ¡pues no!, ya le dije el primer día que: "de eso nada monada", yo firmes, como los soldados, que tardo más en relajarme... pues eso es cosa mía, que el que paga es el menda leyenda, ¡no te jiba!; y yo dale que te pego, que "como una rosa", "como un tren" (y una mierda, como si no me mirara al espejo)...ya en la cama, sigo con el mismo rollo, pero después de tanto esfuerzo, sigo fundido, molido, hecho polvo, puré, una caca...

Tengo que dejar de ir al siquiatra, y el caso es que la tía está que no veas, pero yo que nunca he ido al confesionario en mi vida, contarle mis cosas a un desconocido, es que me pone a mil por hora, y ahí es donde estamos de acuerdo los dos, que trago lo que me echen, y no es eso, ¡no!, no es eso.

Si me encuentro mal, pues... me encuentro mal y se acabó, mañana ya escampará si quiere, y si no, pues seguiremos soportando los nubarrones el tiempo que sea necesario.

El otro día, llegamos a un acuerdo, después de tres semanas de consulta va consulta viene, quedamos en que cuando me toque a mi visita, me pone una sábana por encima del sofá ese, y !Santas Pascuas¡. Mira que tiene guasa la cosa, tanto tiempo estirado como el palo de una bandera, y en cuanto me tumbo, ¿querrás creer que casi me duermo?, se lo contaba a Laudi, y es que se espachurraba de risa, como si no supiera ella la pasta que me cuesta cada hora de consulta, porque encima, esa es otra, que la hora es la hora, es decir sesenta minutejos desde que entras hasta que sales, incluidos el saludo y la despedida. Pues a lo que íbamos, que me dice Laudi que por la mitad de la mitad, que me deja su cama, a lo cual yo respondo, que si, pero que con ella dentro, ¡chúpate esa!; me dijo que naranjas de la china ¡claro!.

A la mañana siguiente encontré a Samuel, el de los capuchinos, en la bolera de San Marcos; está como para hacerle una foto (si cupiera en ella), se...

25 may. 2018

MENUDO CASOPLÓN



 Como no he entendido muy bien esto del “casoplón”, voy a ver si me entero de qué va la cosa.

Resulta que un político (dos), se compran un chalé en las afueras de Madrid, por lo que una gran mayoría considera un “pastón” (y con razón claro); hasta aquí todo normal, pues son multitud los políticos que viven en zonas similares, incluso en otras que cuestan cuatro o cinco veces más.

Pero este no es un ciudadano cualquiera, este tío ya se ganaba bien la vida antes de meterse en política y aunque intente ser transparente con hipotecas, cantidades y otras gestiones, no deja de ser un “político de izquierdas”, (mira que no sabrá de estas cosas el “guayomin” ese).

Con estos mimbres se suscita el debate; en primer lugar por unas declaraciones suyas que en el mejor de los casos dejan ciertas dudas en el aire, (supongo que la cosa sería más o menos así: si lo que quieres es trabajar por el pueblo, debes estar lo más cerca posible, ya que lejos del fragor de la batalla no se escucha el ruido de los cañones). Por aquello de que hay que ser consecuente con las ideas propias el del “casoplón” toma la iniciativa, que ya sabemos lo que ocurre con las hemerotecas gracias a los desaguisados de ministros, gentes y gerentes del pp y “algún otro”.

Hasta ahí supongo que todo normal; sin embargo los que más critican ahora, (sin contar evidentemente a algunos de sus propios compañeros), son los que viven precisamente en alguno de esos famosos “casoplones”, y entre ellos por lo que estamos viendo a tenor de diversas actuaciones de la UCO, alguno adquirido mediante posibles gestiones fraudulentas.

No satisfechos, grupos afines a los de los “casoplones”, se manifiestan delante de la casa del “susodicho” para protestar (¿por la compra?). En realidad no se sabe si por miedo a contagios o porque consideran que la obligación de la gente de izquierdas es ser pobres y resignados durante toda la vida; que ya lo decía el presi en aquellos famosos artículos escritos en el año 1983, en el Faro de Vigo, donde trataba de demostrar con una prosa exquisita, que los hijos de buena estirpe eran superiores al resto (no recuerdo si lo de la raza aria fué antes o después).

Visto el cariz que toman los acontecimientos y tal vez reconociendo a pesar de las diferencias que lo dicho y lo hecho pudieran generar ciertas dudas no exentas de responsabilidad, el político en cuestión, decide a sabiendas de que dentro del partido hay gente que con toda seguridad va a votar en contra, que sean los adscritos quienes resuelvan si deben premiar su gestión o castigarla lo que implicaría dejar sus cargos, Para ello el antedicho, primero elabora (o elaboran que esto lo desconozco) un escrito razonando motivos para la compra y se lo hace (o hacen) llegar al partido y por ende a todos los ciudadanos, que ya sabemos lo que es eso de una “vida pública”.

Esto desmonta ciertas teorías y claro no a todo el mundo le mola; de modo que ahora que algunos valoran positivamente tanto sus explicaciones como el gesto tachándolo hasta de valeroso y honrado, “los otros”, siguen erre que erre y ahora dicen que es lo peor que ha podido hacer y que esta postura va a hacer un gran daño al partido; en resumen que o bien este hombre todo lo hace mal, o no les gusta eso de que la peña tome decisiones que habitualmente corresponden a los mandos.

Las votaciones ya se han iniciado; esperemos; pero no los resultados que eso carece de importancia, sino por los comentarios posteriores, que esto es un sin vivir.

20 may. 2018

EL PLACER DE LO EFÍMERO



Qué haríamos sin ellas...

Son las estrellas fugaces, la ilusión efímera que te ata con correas de plastilina a la brevedad de una vida con la que siempre soñaste.

No son más que pequeñas partículas, que a causa de la fricción, arden, se consumen, desaparecen y sin embargo su brillo permanecerá imborrable en nuestro recuerdo.

Qué haríamos sin ellas...

Soplos de aire fresco en la canícula y sin embargo también el abrigo que te defiende contra las tempestades y las inclemencias diarias.

A veces, solo a veces su resplandor es permanente, y dejas de pedirle cosas a la vida, porque ya estás colmado de satisfacción.

Qué haríamos sin ellas...

Las flores caducas del sauzal, nos dan la pauta de que todo tiene un tiempo, un momento, un instante y esa pequeñísima porción de tiempo nos da la clave.

La vida al fin y al cabo está repleta de instantes, de tiempos a la fuga y sobre todo de estrellas fugaces. Cuando hayas encontrado la tuya, comprenderás por fin que sin esos astros dotados de luz propia, pocas cosas en la vida tienen sentido.

24 abr. 2018

IR DE LISTO


No habían dado las cuatro de la madrugada y ya estaba tocándome la pera el cabrón del despertador, yo busca que te busca y ni pa tu tía y justo cuando apareció entre las sábanas ya le estaba dando de leches el tonto del vecino a la pared, ¡A la mierda le grité!, ¡capullo!, ¿no ves que no lo encuentro?.

Ya me puso de mala uva el pelamonas este; ya verás como cualquier día llamo a la puerta y en cuanto asome el morro ¡zas!, leche que te crió en esa nariz de pajarraco que tiene, que como le de por crecer solo un poco más, se le mete a hurgar en la boca.

Me costó lo mío, pero al poco ya se me pasó el azogue y recordando aquel dicho “vísteme despacio que tengo prisa”, comencé por los calcetines de goretex, los calzones largos, la xxxl, y en fin, toda la parafernalia, que los cazadores somos como los toreros para esto de ponerse guapos. Las botas las guardaba para esta ocasión, una pasada de precio, pero me dijo Hernando el de Villadangos que eran lo mejor de lo mejor y yo para estas cosas no miro el dinero. Lo cierto es que me costó anudarlas hasta arriba, porque llevan unos cacharros más raros que el ojo de Don Diego, que nunca sabes pa onde mira, pero al final último examen ante el espejo y aprobación por mayoría.

Decir que iba guapo es quedarse corto, en cuanto me vean el Damian y el Inocencio se me quedan con la boca abierta y no abren el pico en toda la mañana. Un cazador que se precie, debe saberse de memoria el ritual de aparentar, disfrazar, esconder y sobrevalorar cuando se tercie y por supuesto el engaño hay que practicarlo a troche y moche, como los políticos de ahora.

Si la pieza es pequeña será grande, si su escopeta tira dos, la tuya seis, y sobre todo no errar nunca el tiro, ni volver a casa nunca de vacío, que entonces pa tí tienes. Entre nosotros todo quisque sabe por ejemplo que el tío Nicasio que no juna un pijo, lleva toda la vida echando mano de su cuñao que tiene carnicería casi desde que endenteció.

El que más y el que menos sabe de que palo van los demás, que ya son muchos años gastando suela por esos labrantíos, montes y secanos de toda la provincia.Entre nosotros todo vale, menos ir de listo que eso siempre se paga rápido, y a la que te descuidas ya estás dando el cante o cosa peor.

Precisamente el Inocencio estaba el día de lo de Tobías. Tobías es el hijo de Genaro el herrero, dicen que el capital les venía de muy antiguo, cuando su tatatarabuelo se dedicaba a hacer guardapiés a las paisanas de la época, de modo que era de los pocos del pueblo que pudieron ir a estudiar al seminario. El caso es que un día que le dieron vacaciones, salió de caza al jabalí con los del pueblo a regañadientes de unos cuantos que al parecer ya conocían el paño. No llevaban ni media hora y ya se estaba quejando de que si la calor, que si las botas, que si menudo barrizal, con lo que tenía aburrido al personal.

Alguno intentó darle consejos porque se veía a la legua que ese arma no se había disparado en la vida, de modo que el que más y el que menos buscaba cobijo tras un roca, tras un castaño o lo que por allí hubiera. Y bien hicieron todos, porque a las primeras de cambio, con el aviso del primer jabalí rondando, se puso el Tobías tan nervioso que comenzó a disparar a diestro y siniestro con los ojos cerrados y dió buena cuenta del perro guión, de un zarcero y dos sabuesos, amén de la pierna de uno de Antimio de Abajo que se había sumado al grupo por pura casualidad.

Al Genaro se le dijo que al no estar acostumbrado se había dado con una rama grande y de ahí lo del filete para el ojo, y el moratón en la barbilla. Inocencio por su parte, nos recordaba lo que le había dicho su padre antes de salir de casa: “Hijo, ten cuidado que no hay tonto que no se tenga por listo”

16 abr. 2018

ANSIEDAD



Esta vez vamos a hablar de la ansiedad, que es uno de los ingredientes más habituales en nuestras vidas, tanto en lo deportivo como en cualquier otro campo y no precisamente de los más deseados. No estamos hablando de ese tipo de necesidad que se menciona en aquella famosa canción de aquél utópico cantante empeñado en que le pintasen angelitos negros; más bien hablamos o mejor escribimos sobre zozobra, agitación y gran malestar originado por algo que deseamos conseguir cuanto antes con el inconveniente de que aún sabiendo que está a nuestro alcance, nos asaltan dudas razonables, hasta el punto de suponer un enorme freno para la consecución de nuestro objetivo.



Lo observamos constantemente en el campo deportivo, donde en demasiadas ocasiones ese freno se convierte en un impedimento tan grande que llega a imposibilitar la realización de la práctica deportiva en la modalidad de competición. Te encuentras con atletas que atesoran unas cualidades extraordinarias, capaces de realizar las mejores marcas en los entrenamientos que luego se ven incapaces de trasladar a la competición; y curiosamente, (a modo de anécdota) con todo lo contrario; deportistas que entrenan en modo minimalista y compiten como si llevaran machacándose toda una vida obteniendo a pesar de esa ausencia de método y de entrenamientos, resultados deslumbrantes.



Ese anhelo, esa desazón, ese afanarse mentalmente por obtener lo que se desea en vez de darse el tiempo necesario para que llegue; lo podríamos resumir en una frase de todos conocida: “ardo en deseos de...”. Y es que efectivamente, nos quemamos por dentro, arde también la mente y entre más leña aportemos a la hoguera, más se aleja ese objeto de deseo de nuestras manos.



Una cosa es afanarse y obtener el máximo rendimiento a base de mucho trabajo, dedicación y esfuerzo y otra sobrepasar ese límite comprensible de querer llegar a alcanzar una meta; y es que cuando lo superamos, perdemos contacto con la realidad física y nos trasladamos a un plano síquico en el que todo vale y en el que el primer enemigo es el miedo que emana de nosotros mismos; aquél famoso “ y si...” por lo hablar de esa autosugestión de la que nos hablaba Emile Couet donde nos enseñaba a transformar lo negativo (cada día estoy peor) en positivo (“cada día estoy mejor, mejor y mejor”).



Pues eso, comencemos el día con buenas consignas, halaguemos esa primera imagen que todas las mañanas vemos en el espejo, desechemos los pensamientos negativos, cambiemos los hábitos nefastos por otros más agradables, busquemos metas razonables, y sobre todo, huyamos de la idea de ser dioses en nuestro pequeño universo; de ese modo, la ansiedad, a fuerza de pasar hambre buscará otros destinos donde alimentarse mejor.

1 abr. 2018

IN ILLO TEMPORE



Soy un consumado deportista; tras años en la élite he caido en la cuenta de que ya no me excita escuchar comentarios sobre mis éxitos y si he de ser sincero, me duelen más mis fracasos pasados que los actuales. Aún me encuentro entre los mejores, pero mi única y fingida ilusión es seguir codeándome con esa minoría selecta a la que no podrán acceder nunca la mayor parte de los mortales.

Creo que me lo he ganado, y nada tengo en contra de los que jamás lo conseguirán, solo que este modo de vida, no me ha sido dado por ninguna poción mágica, ningún filtro ni cualquier otro bebedizo; no he conocido hechiceros, magos ni nigromantes que me hayan preparado el camino, solo yo con mis fuerzas, con mis ganas, mis ilusiones y creo que debo incluir a mi entrenador, aquél con el que dí mis primeros pasos, porque en aquél tiempo lejano, no había diferencia alguna entre salir por los senderos, o por los barrizales, ni tampoco entre salir en un hermoso día de sol o con el diluvio universal sobre mi cabeza.

Zurrarme la badana cada día era un más que un deseo una necesidad, un acontecimiento sin el cual mi vida carecía de sentido, por eso mismo me dejaba la piel generosamente en cada entrenamiento, por eso mismo hacía lo que se me mandaba sin rechistar, y ese era el motivo que me permitía terminar jadeando como un perro las últimas series con el cuerpo hecho trizas sabiendo que con cada uno de esos intensos sufrimientos, era más dueño del inmenso poder de mi mente.

Aunque hubo épocas en que me molestaba entrenar solo, al final comprendí la gran diferencia que existe entre salir con otros o en soledad. Tardé tiempo en darme cuenta de que cada compañero de entrenamiento suponía una distracción más a mi falta de concentración; de modo que cuando llegué a cierto nivel tomé la decisión de que al menos el noventa por ciento de mis entrenamientos fueran en solitario, y dejar solo algunos de menor importancia para rutear con los colegas de turno.Casi a partir de ese instante, comenzaron a llegar mis primeros resultados importantes, y de ahí que siga entrenando la mayor parte del tiempo solo, aunque a veces coincida en entrenamientos con otros colegas de la pista o los senderos.

Soy un profesional, y como tal me debo a mis patrocinadores, a mi federación, mis médicos, mis fans y en general a todos aquellos que han “ordenado” mi vida de tal forma que mañana toca levantarse a las siete y media, tomar la pastilla de tal o cual, una tostada con … el jueves revisión, el sábado masaje y el domingo entrevista en la tele local.

Este mismo fin de semana tengo un campeonato importante y he tomado la decisión de no ir, porque no me veo, se que no estoy mal de forma, se lo mucho que me juego, pero me imagino corriendo y no siento ningún ánimo; en realidad estoy entrenando como un autómata, es decir sin ningún tipo de sentimientos y no me gusta.

Dice mi actual entrenador que hay que dejarse de niñerías y que hay que pensar en las becas, en las medallas, en el currículum y el prestigio que me daría ganar una vez más esta prueba de cara a mis patrocinadores; me dice también que lo haga por mi ciudad y mis admiradores, que me jalean por el tuiter, el guasap y otros medios; que qué van a decir si no compito. Por un momento me asalta la duda, pero lo único que me viene a la cabeza es aquél tiempo ya tan lejano en que sonreía tanto.

19 mar. 2018

Carrera de DÍEZ.


Puede que haya dudas y alguno tal vez confunda título con décimo aniversario, de modo que vamos a cambiarlo por “carrera de once”; claro que igual ahora haya quien piense que sólo fueron diez más uno los participantes y nada más lejos de la verdad, de modo que volvamos a cambiar el título por: “La mejor carrera del siglo”. Bueno, igual me estoy pasando porque no solo hubo una carrera, sino varias y además un siglo da para hacer muchas tonterías, pero este apelativo presta un montón, de modo que aquí lo dejo.

Ya sabían el señor Díez y su panda de tarugos (y tarugas con permiso del género neutro) de sobra lo que se les venía encima, pero esta gente, nadie sabe aún el motivo, pero no se arruga ante nada (siempre que luego haya barra libre claro y vaya si la hubo). De modo que aceptaron el reto habitual y además otro más gordo, que a causa de las condiciones casi épicas en el aspecto climático, como que algunos como el gran Malek, que avanzaba en primera línea de fuego, se viese en la necesidad (según sus propias palabras) de abrir huella con la nieve por la cintura hagan crecer la leyenda de la “Alto Sil”. Otro tanto le ocurrió a uno de los corredores locales, un tal Alonso, que al parecer compartió labores de operario con un amigo de nombre Eder, dejando paso franco a los que venían por detrás, que no eran pocos.

Que los “tarugos” se lo han currado nadie lo duda; desde primera hora de la mañana ya estaban listas “las chicas del Alto Sil” engrasando y engranando la maquinaria, a la espera de los primeros corredores, unas esperando medio de transporte hasta el punto del voluntariado; normalmente y permítanme la expresión “allá a tomar por el culo”; otras esperando impacientes a rezagados de turno, otras “gualquitalqui” en mano comprobando el sonido; otras cambiando su oficio habitual por el de taxistas; en fin dando los últimos y certeros retoques antes de la partida.

En este invierno que se niega a dar paso a una nueva estación los copos de nieve han sido más abundantes que imprevistos, y nadie sabe la de veces que estos paisanos han tenido que volver a subir al lugar que ya se daba por marcado por culpa de esos imponderables que se empeñaban en dejar unos centímetros de nieve que en algunos casos podrían dificultar la visibilidad del recorrido.

Con el agua no hubo problema, porque ya sabemos que «limpia, fija y da esplendor», aunque algún Pascual, dejara que la corriente se le llevara un bastón. Otros prefirieron fundirse en un abrazo con esa sustancia líquida que tanto amamos y odiamos en este mundo sin sentido; fuera como fuere, todos sin excepción quedaron bautizados con el agua de esta décima edición de la carrera.

Una pena por otro lado que no todo el público pudiera acudir a los puntos habituales para arengar a los vigorosos y enérgicos corredores, ya que las condiciones no fueron las más idóneas, pero esa ausencia, la suplieron con creces algunos de los voluntarios; incluso se ha hablado mucho de una osezna que hacía también sus labores de voluntaria en “Pico Negro”, de la cual dicen los corredores, se escuchaban tanto sus gruñidos, como el sonido de su cencerro desde varios kilómetros antes de coronar. Otra en otro punto diferente, al parecer le pegó tal patada en el culo al marido, con la consigna de: “gañán, o te espabilas o hoy no cenas”, que dicen que en un santiamén , el hombre adelantó a más de treinta rivales.

Los conductores asignados a la carrera con sus todo terreno, como siempre unos profesionales como la copa de un pino, siempre solventando los inconvenientes con mucha paciencia, a pesar de que en alguna ocasión la dosis de esa actitud, se encontrasen bajo mínimos a causa de ciertas injerencias involuntarias externas, que les dificultaban llevar a sus pasajeros de aquí para allá. En este punto advertir a alguno de los voluntarios que sea más comedido para la próxima, porque en su afán por abrir paso a un vehículo atollado, se puso a escavar con tanto ímpetu, que hubo que llamar al tractor para sacar vehículo y ocupantes de lo que parecía una bocamina.

Definitivamente, creo que desde ayer, habrá un antes y un después en la forma en que conocemos esta carrera, y si lleva diez años en el candelero, por algo será. La gente de Santa Cruz del Sil y alrededores, va comprendiendo no solo la importancia de acontecimientos como este para el desarrollo de la región, sino que cada vez valoran más la labor de toda esta gente que se lo curra con una ilusión envidiable. Nunca lloverá a gusto de todos, pero eso lo damos por asimilado.

Cuando algunos se cogen sus vacaciones para colaborar en la organización; otros para preparar ultimar los detalles físicos, técnicos y tácticos semanas antes; cuando se ven involucrados restaurantes, gasolineras, hoteles y todo tipo de pequeños negocios; cuando todo el entorno se llena personas y de vida; cuando hay que buscar alojamiento a decenas de kilómetros y cuando el que se retira por el motivo que sea decide que esta queda apuntada en su agenda para el próximo año “sí o sí”; supongo yo que la culpa será de esos tarugos, de los que hablábamos antes, gracias a los cuales; y justo cuando algunos eventos van cayendo por agotamiento, falta de previsión o lo que sea, resulta que esta carrera por contra, va camino de alcanzar cuotas impensables no hace tanto tiempo.

Hoy es turno del zumo de tomate, de lavadoras, contables y sicólogos; el resultado tal vez mañana o pasado nos lo desvele el tarugo mayor de la cofradía en uno de sus famosos vídeos...

F O T O S: