RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

18 nov. 2017

ELLAS


Escucho, veo, leo sobre los desgraciados acontecimientos sucedidos hace unos días, cuyas consecuencias están por descubrir; me pongo en su lugar, debería decir intento ponerme en su lugar y no puedo; nunca me han gustado los grupos donde los débiles intentan parecer valientes, donde los cobardes intentan pasar por valerosos, tampoco aquellos que presumen de lo que no tienen, y menos aún aquellos que airean a los cuatro vientos sus desmanes (desmán: del latín, manus, manada.).

Me vuelvo a poner en su lugar (el de ella ahora), también ahora debería decir que lo intento, porque por mucho que me repelan, ciertos actos, siempre serán poca cosa en relación a lo que aquella chica sufrió aquél día, los siguientes y los que vendrán.

Me pongo en el lugar de cualquiera de esas mujeres que salen a combatir cada mañana (sigue siendo una mera intención), recuerdo tantas vidas robadas, y comprendo su rabia, su desesperación , incluso su ausencia de esperanza.

Intento pensar como lo harían sus abogados y puedo comprender hasta cierto punto que se utilicen todas las artimañas posibles por ambas partes, pues entiendo que así es nuestra injusta justicia.

Intento empatizar con quienes juzgan el caso, y tampoco lo consigo, porque me da la impresión de que a quien se juzga es a la víctima en vez de a los “presuntos” torturadores, y no puedo menos que recordar a aquellos negros extraídos junto a sus raíces a viva fuerza de sus territorios; esclavizados ellos esclavizadas y violadas ellas, ahorcados, tiroteados, acuchillados, o muertos a golpes o de cualquiera de las múltiples formas que se puede terminar con una vida, y solo porque alguien determinó en su propio interés, que no eran como el resto de seres humanos.

Y esa es entiendo yo la cuestión, al parecer, sigue habiendo interés en que la mujer no esté al mismo nivel que el hombre, que sea solo, un “ser”, que aunque tenga múltiples acepciones, nuestro viejo latín nos dice que viene de “sedere”, y significa estar sentado. Podríamos añadir “estarse quieto” en este caso “ESTATE QUIETA”, inmóvil ante los acontecimientos, tal vez muerta para no molestar.

Es muy grave que la violación sistemática siga vigente en muchos países del mundo; grave que las mafias campen a sus anchas y que aquellos negros, sean hoy mujeres y niños de cualquier raza o color; pero que sobrepasado el año 2000, integrados como estamos en aquella reina mitológica llamada Europa y apodada de la razón, de la cultura, y del progreso, sigan sucediendo actos criminales como abusar de una joven en un día de fiesta, puede ser cualquier cosa menos tolerable.

Por desgracia seguirá sucediendo y la mayoría lo seguiremos leyendo, lo escucharemos en los telediarios o en los programas de radio, lo seguiremos por medios informáticos como hacemos con el resto de miserias humanas; pero si no nos rebelamos, si no somos capaces de defender a quienes sufren injusticias, algún día esos actos, caerán como una losa sobre todos, y como tantas veces se ha repetido, para entonces ya será tarde para ellas, pero también para nosotros.

6 oct. 2017

Meditare


Lo llaman meditación y todos impulsivamente pensamos en monjes del Tibet o de lugares lejanos; y sin embargo cuando sustituimos esa palabra por “reflexión”, o como la traduce el diccionario: “acción de pensar con detenimiento”, ya nos parece cosa nuestra. El problema es que somos incapaces de ir más allá de la palabra.

Corremos sin rumbo fijo, seguimos las flechas como autómatas sin que aflore otro sentimiento que el maldito esfuerzo, el sufrimiento, las dudas y el qué dirán si no alcanzamos el percentil adecuado.

Nos olvidamos del verdadero motivo por el que comenzamos a derramar las primeras gotas de sudor y aquellos momentos en que pasados los primeros compases de puesta a punto, todos más o menos comenzamos a sentir el placer que nos proporcionaba “correr sin más”.

Nos ponemos manos a la obra, y aumentamos paulatina o desproporcionadamente las distancias, todos le exigimos más a nuestro cuerpo, pero nadie le escucha; queremos mayores ritmos, buscamos las competiciones más y más complicadas, e irremediablemente, terminamos por hundirnos hasta el cuello en la ciénaga mediática.

Pocos se preocupan de sosegar sus impulsos, de eliminar los conflictos con la mente y en definitiva de escuchar las ligeras variaciones del motor; esa maquinaria que bien lubricada y con los cuidados adecuados nos permite salir cada día a las calles, al campo o a la montaña.

Es preciso meditar de cuando en cuando hasta que esa amalgama de “no pensamientos”, se convierta en una rutina no buscada; hasta que esa reflexión se convierta en conocimiento, y con el tiempo en la sabiduría que nos aportará las claves para correr felices y completos.

Cuando te resulta placentero correr, cuando lo disfrutas de verdad; la satisfacción, no llega de los kilómetros que vas sumando, sino de cada elemento asociado al entorno inmediato, del suelo, del aire, de los pequeños ruidos, de los colores y los sabores que sin llegar a empalagar, tienen su función dentro de la boca. Pero sobre todo llega de la ausencia de circunstancias negativas, porque la reflexión nos ha enseñado que en realidad no existen, porque hemos aprendido a expulsar barreras físicas y mentales; siendo conscientes a estas alturas de que en esta vida, hasta lo menos favorable, llega en nuestra ayuda si se lo permitimos.

1 oct. 2017

ARRIEMOS BANDERAS


Hay un hecho diferencial entre tanto trapo de color que hacen parte de un colectivo, que ni lo ha elegido, ni sabe de donde ha salido; y sin embargo el significado siempre es el mismo: “YO y TU”.

Efectivamente, la principal función de cada bandera es diferenciar, ya que podría de otro modo suceder que en una guerra los pobres soldados no se atreviese a disparar contra el enemigo si lleva la misma bandera. De modo que unas y otras que por cierto en los origenes tenían diseños similares, se fueron adaptando hasta convertirse en exclusivas.

Las doscientas banderas más conocidas del planeta, se subdividen a su vez en miles y miles de insignias diferentes y cada uno de esos diseños en otros muchos dependiendo del cariño o la estupidez que cada habitante de ese pequeño grupo le tenga a su tela.

Nos han educado en el amor a la bandera, como nos han adiestrado en el amor a un dios que dependiendo de la parte del mundo de que se trate tiene su símbolo propio, y nos han aleccionado de tal modo que para la gran mayoría, cualquiera de esas figuras, se situará inevitablemente por encima de cualquier ser humano, sea cual sea su país, comunidad o paisanaje.

Con los tiempos comprobamos que fuera ya de guerras globales (global por los lugares donde caen las bombas y los civiles), las banderas son carreteras sin retorno usadas por la comunidad política para remover falsas conciencias y exclusivamente para beneficio personal.

En la mayoría de las ocasiones la pasión por “nuestra bandera” nos convierte en adictos y esa dependencia mental y física nos transforma en seres vulnerables, capaces de actuar como posesos si somos convencidos por las personas adecuadas, lo que no nos diferencia mucho de las peores sectas conocidas a lo largo de la historia.

Algunas banderas como la de Israel utilizan un símbolo religioso como es en este caso el talit, excluyendo de ese modo cualquier otro pensamiento religioso como patriótico. Sea como sea, no hay ninguna observación que hacer respecto al orgullo de haber nacido en un determinado lugar, pero cuando esa excelencia te lleva a pensar que eres diferente o te eleva por encima de los demás, lo siguiente suele ser una de las peores armas que dominan por desgracia el mundo actual, que no es otra cosa que el desprecio a los que no son como tú, a los que no piensan igual y sobre todo a los que en general tienen la manía de pensar por sí mismos.

Pertenecer a un lugar concreto, implica también características propias, que no es otra cosa que “ese peculiar temperamento” que llamamos idiosincrasia, que nunca ha sido debidamente respetado por los pueblos o mejor dicho por los gobernantes que nunca han tenido interés en la gran aportación a la humanidad que consiste en la unión de lo diferente. Pero ser distintos no evita que seamos ciudadanos del mundo, como tampoco nos da derecho a poner barreras ni a utilizar la fuerza para conquistar otras poblaciones.

Como habitantes que somos del planeta tierra; jamás deberíamos permitir que el reducido número del “divide y vencerás” supere a los del “SOLOS SOMOS INVISIBLES,   UNIDOS INVENCIBLES

25 sept. 2017

DUELO EN EL CAÑÓN




No soy muy de bares, y sin embargo, si buceo entre mis allegados me encuentro con varios familiares que en algún momento de sus vidas, han estado con una bandeja en sus manos.

Me lo contó mi abuelo Empidio Ramón, sucedió en una noche de luna llena, cuando aún estaba recién removida la tumba de Don Durruti en el imaginario de algunos de sus paisanos del Rollo de Santa Ana, mientras varios vecinos del barrio tomaban la última copa.

Allí salieron a relucir gran cantidad de personajes de la época, Santines el de las cuadras, Joselón el tratante, Morán el del aserradero, Lorenzo y los Villa (fontaneros), Peruco el gitano recién llegado al barrio, el José el mayor bebedor de la provincia, Peseto el del camión, Josano el encargado de todos los perros callejeros, Tomasín el ciego, El relojero que vivía debajo de Marujina, Valentín el de la tienda de comestibles (al lado del bar cañón), el Tan (solo en temporada de melones o de chapas), Joselín el carbonero, el cubano y Fortunato (el de la cuadra, que menudas tertulias se montaban en invierno al calor del abono); el único al que nadie ha sabido muy bien porqué llamaban “señor”. Hubo muchos más nombres y por ser una sociedad del tipo que era, también salieron varios de mujeres, pero ahí no se extendió mucho el abuelo porque los asuntos que se trataron no eran para críos según él.

El dominó, tute y chapas eran el deporte nacional por aquella época, aderezados con aquella cultural que ponía patas arriba el barrio con toda aquella gente de paso los días de partido.

Estaban todos mano sobre mano, cuando llegó Santiago (el zapatero) y uno de sus acompañantes aludió a si los de Barahona bebían más o bebían menos y ahí ya se comenzó a liar la cosa.

Tampoco ayudó mucho, la verdad, que en esos momentos llegase el repartidor de gaseosas que aprovechaba la vuelta a casa para servir el pedido y que era de Puente Castro, porque sin soltar las cajas que llevaba una al hombro y otra en la zurda, entró inmediatamente en la discusión como si le hubieran mentado a la madre.

  • Los del Rollo, somos la esencia de León, por aquí pasa el principal eje de entrada a la ciudad, si pusiésemos una aduana donde la Lupe, viviríamos todos como reyes.
  • Pues si cerramos el puente aquí no llega ni diós (dijo el otro).
  • Por eso los romanos pusieron las murallas por Barahona, para que no se acercasen los apestosos del Rollo ni los chulos de Puente Castro.
  • Oye tú. Retira...
  • Calma, calma que en mi bar no quiero jaleos. Pero ¿de qué discutís? ¿No os dais cuenta de que sois todos unos muertos de hambre?. A ver hombre, ¿alguno tiene filetes para comer hoy en su casa?.
  • Y señalando a uno en concreto, preguntó: ¿A ver tú, no decías ayer que no te daba para el alquiler?. ¿Qué se te ha perdido entonces en ser tan patriota con el rollo, tú que precisamente eres del barrio de Pinilla?.
  • Eh, tú, sin faltar que si no fuera por nosotros no pasarían por aquí más que cuatro paletos los días de mercado.

En fin, que dice el abuelo al que esos afanes territoriales nunca le parecieron saludables,  que cuando estaba a punto de coger puerta, la cosa comenzó a subir de tono y en menos de lo que se tarda en decir amén, el de las gaseosas dejó caer las cajas al suelo y antes de que pudiera soltar la primera hostia, alguno, le ensartó un navajazo en la barriga que le dejó tieso como la cecina de chivo.

Al final todos se libraron, porque eso la jurisdicción al final, no tenía tanta importancia como el pasar una temporada a la sombra con todo lo que implicaba; tenían familia y el hambre llamaba a todas las puertas; de modo que por más que lo intentó el comisario las tres noches que les tuvo a buen recaudo, no hubo manera de que ninguno cantara; así que tras una fuerte amonestación y algunos moratones de más, cada uno se fue para su casa menos el dueño del bar Cañón, que ya estaba en la suya.

23 sept. 2017

Obituario







Ni media hora hace que he recibido la noticia.

PainMckingl Verstengholz Ghuztelston, ha fallecido a esa edad temprana en la que aún no se vislumbra el futuro, cuando ascendía junto a un par de amigos un conocido pico de las montañas leonesas.

Era Pain un hombre hecho a sí mismo. Tras una juventud no exenta de altas cuotas de felicidad, y cuando todo parecía indicar una vida sencilla en pareja como la de cualquiera de sus múltiples amigos, las circunstancias menos afortunadas se turnaron una tras otra para hacerle sufrir.

A veces tenía sueños “normales”, pero siempre salpicados de otros sueños que para él suponían una tortura y eran la viva imagen de todas las barreras a las que nunca quiso verse enfrentado. Incluso durante el día a menudo decaía y se convertía en la persona que nunca quiso ser.

Y sufrió, como sufren tantos millones de habitantes en este planeta tierra; entonces fue cuando redescubrió la montaña, la cual resultó ser su mejor amante, su mejor compañera y al mismo tiempo su más fiel y severa enemiga.

Pain se hizo entonces una promesa, que juró cumplir aunque le fuera en ello la vida. Dijo que más pronto que tarde, saldría del atolladero sentimental en que se encontraba inmerso. No pasaba una noche en que su mente no le trasladase al origen de sus problemas, sin embargo gracias a una serie de cambios radicales en su vida, como una nueva pareja, una nueva ciudad, un nuevo trabajo y sobre todo nuevas amistades, pudo percibir que hasta los peores momentos eran más y más llevaderos cada día.

Tuvieron que pasar unos años para que su coraza perdiera algo de aquella antigua rigidez que le impidiera alcanzar tantos objetivos. Cada vez, aunque de cuando en cuando le siguieran asaltando algunas dudas, se veía más capaz de controlarse y superar aquellos viejos muros que antaño frenaban su vida.

Hace tan solo unas horas de esa tragedia que tanto deseó. Dicen sus camaradas que en el momento de su muerte, no hubo sufrimiento alguno y que por increible que pueda parecer, una gran sonrisa de satisfacción y felicidad adornaban su cara de guerrero.

Me llamarán loco, pero yo creo que PainMckingl Verstengholz Ghuztelston, no ha muerto, sino que acaba de nacer.

¡Bienvenido a la vida Pain!








13 sept. 2017

En las nubes

 

Hoy tengo ganas de escribir, pero no se qué contar. Ayer tenía varias ideas pero ya no me acuerdo de qué iva la cosa (mierda, ya estamos con las faltas de ortografía). Lo que sí que me doy cuenta es de que a veces me pongo a escribir y de pronto me quedo paralizado ante alguna palabreja y empiezo a dudar sobre si lleva ache, (¿ves lo que te digo?) si “b” o “v” o si el acento va allá o acullá.

Esta mañana tenía una necesidad imperiosa de ponerme las zapatillas y salir a correr; pues bien, tengo como doce o catorce pares y no sabía cuál ponerme, porque aún no había decidido la ruta, ni el tiempo (¿os lo podéis creer?). Me asomé a la ventana y hacía un día expléndido, majestuoso, y el monte parecía decirme “VEN”.

Cuando por fín logré decidirme le llegó el turno a la camiseta (de esas seguro que tengo más de sesenta); la que más me gustaba no iba con las zapatillas, de modo que preferí primero ponerme los pantalones, que ahí si que no había problema porque estaban todos en la lavadora menos uno. Me volví a asomar y no se veía ni una nube, de modo que me decidí por algo claro como había leído repetidamente en los manuales del corredor.

Tras la laboriosa acción de vestirme me miré al espejo y me gusté un montón, solo me faltaba decidirme entre riñonera o minimochila, porque para la media hora aproximada que pensaba estar por ahí no necesitaba mucho más.

Con los geles no suelo tener problemas porque me los regala mi amigo Cidón que es representante de una marca importante en el sector, de modo que tras amarrar un par de geles y un par de barritas energéticas ya estaba listo para la batalla.

Siempre suena el teléfono cuando lo que queremos es que no suene; no se cómo ocurre pero ocurre. Era Fulgencio que necesitaba la sierra de calar, y justo en ese momento me acordé que no había preparado las sales. Anda el hombre haciéndose un armario porque dice que los de la tienda salen por un ojo de la cara, pero no se yo... quedamos donde Mariano a las doce y media, para que me diera tiempo a salir y a ducharme.

¡Por fin!, fue abrir la puerta y darme un no se qué que me dejó todo pensativo. Me senté en el sofá porque necesitaba meditar. Para cuando quise darme cuenta ya se había pasado casi una hora y me percaté de que solo me quedaban quince minutos para lo de Fulgencio.

Encima que le llevo la máquina, el tío, no solo se cabrea, sino que dice que ya no la quiere y todo porque he llegado quince o veinte minutos tarde. Decididamente es un caprichoso de tomo y lomo.

Que le den hombre, (será caradura el tío), que le den (jeta); que les den a todos (subnormales) que por su culpa hoy me he tenido que fastidiar sin salir a correr.




3 sept. 2017

T E M P U S


Estamos acostumbrados a escuchar o leer frases como estas: “El tiempo se nos escurre entre los dedos, el tiempo es oro, el tiempo todo lo cura, todo lo mortal el tiempo corta, el tiempo pasa y nunca vuelve, no malgastes tu tiempo, hay que dar tiempo al tiempo.

Algunos autores le dan otro sentido más romántico: El tiempo no es sino la corriente en la que estoy pescando (Thoreau); Mario Benedetti decía: “Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo”; y si hablamos de relatividad, no podemos dejar de incluir al Maestro Einstein que venía a decir que el tiempo es pura ilusión.

Sea como fuere, la cuestión es que a base de insistir, han conseguido que la humanidad gire en torno al reloj, hasta el punto de que es prácticamente imposible imaginarse el mundo sin un cronómetro en la mano. Pero, si lo pensamos bien ¿es el tiempo el que se escapa a nuestro control, o es la percepción de la realidad la que nos engaña?. Evidentemente el tiempo no es igual para todos, como no lo es el vaso de cerveza o la botella con agua hasta la mitad.

Si hablamos de intensidades, el tiempo se fracciona inmediatamente y veremos un montón de altibajos en la gráfica en la que hay algo que nunca aparece, como es la capacidad de utilizar todos nuestros sentidos y facultades a lo largo de nuestra vida en cada una de esas porciones de tiempo.

En mi opinión, el tiempo está ahí para despreciarlo, sabemos que al día sucede la noche, que en verano suele hacer más calor que en invierno, pero debemos centrarnos en aquello que nos ocupa, no en el tiempo que nos lleva esa ocupación.

Todos hemos escuchado alguna vez frases del estilo: “no pienses”, “libera tu mente”, y otras por el estilo. En todas ellas está presente el tiempo de alguna forma, pues el tiempo que dedicas a pensar es un tiempo que no dedicas a actuar consciente y plenamente. Viene a ser una forma de decirnos que hay que estar concentrados en lo que estamos haciendo, no en el como, ni en el cuando.

En las competiciones, vemos demasiado a menudo deportistas que están más pendientes de los rivales, del tiempo que hace o el que amenaza o del tiempo que les queda por recorrer. Esos atletas pueden hacerlo incluso muy bien, pero lejos de los resultados que podrían alcanzar si estuvieran dentro de sí mismos y no en todas partes a la vez.

Es sencillo escribir, y no lo es tanto actuar, al menos al principio; pero con perseverancia, (que también tiene mucho que ver con el tiempo), podemos lograr cualquier cosa que nos propongamos; eso sí, siempre que nos olvidemos del tiempo y nos centremos en el objetivo.

Ahora alguien responderá: “vale, pero ¿cuál es el objetivo?.

La respuesta es evidente, centrarnos en cada instante sin pensar cuánto tiempo nos llevará alcanzar nuestras metas.

6 ago. 2017

EL ARTICULISTA


Llevaba no se si unos días o solo unas horas viendo por las redes comentarios sobre un deportista que al parecer del articulista, fracasó en el mundial de Londres, cuando yo pensaba que asistir ya era en sí mismo un logro; he sido débil, me ha podido la curiosidad y atraído por los titulares me he leído el artículo entero.

Confieso que me ha costado, porque nunca me ha gustado mucho la gente que utiliza la descalificación como base de sus artículos, y menos citando trabajadores que se esfuerzan día a día para conseguir sus metas, como en esta ocasión.

El atleta en cuestión se llama Eusebio Cáceres, y aunque no conozco su trayectoria, me imagino el camino recorrido para llegar donde está y veo mucho sufrimiento, mucho tesón y mucho desgaste que son cosas que duran mucho más que la alegrías.

He tratado de comprender el motivo de tan airados comentarios y confieso que no lo he logrado. No puedo decir que este señor me haya defraudado de continuo, porque aunque seguramente será muy conocido de todos, en mi caso y sinceramente es la primera vez que leo un artículo suyo.

Hablar de fracaso cuando un atleta logra llegar a un campeonato del mundo, me parece excesivo; aludir como explicación a la genética delicada o debilidad sicológica me parece a mí muy aventurado, incluso aunque haya tenido lesiones, porque son muchos los factores que intervienen en el proceso y me temo que solo el atleta, su fisioterapeuta, su médico y tal vez su entrenador sepan por donde van los tiros. Realizar tres nulos que yo sepa no es la forma más pobre de caer eliminado; la forma más pobre que yo sepa es abandonar y peor aún abandonar con engaños.

Solo el saltador podía saber como se encontraba y ni el articulista ni yo podemos meternos en su piel en aquellos momentos. Con toda seguridad, el deportista eligió la opción que creyó más idónea, incluso tal vez con dudas como es natural y esa decisión es solo suya. ¿Qué hubiera escrito si hubiera logrado una medalla?. La diferencia no es tanta, a veces esos milímetros que menciona, nada más.

Eusebio Cáceres, manifestó sentirse en buena forma y también es castigado por decir la verdad. Tal vez el supremo escaparate que se cita en el artículo, sea ese lugar al que el articulista nunca ha llegado por muchas canciones y letras que haya escrito, porque a pesar de todo administrar la fama desde el pesimismo, a veces te lleva a escribir artículos como el citado. Ha confesado el articulista en alguna ocasión que se considera ciclotímico; tal vez en el momento de escribir el artículo le pilló en un momento de bajón y la mente no le respondió como debiera.

¿Ya se ha vuelto usted de hierro? ¿Si?, pues me imagino que podremos leer ya sus artículos sobre el estrepitoso fracaso ayer de Usain Bolt, el de Contador en el Tour, el de Nadal cuando no ha ganado, o el de Muguruza esta misma mañana. ¿Los ha escrito ya? ¿No?...

Yo creo que el articulista en esta ocasión, ha viajado al mundo del deporte con exceso de soberbia, y se me antojan demasiadas letras para tan soso contenido; pero supongo que es la consecuencia de una posible inestabilidad emocional que le ha dado impulso para saltar desde demasiado arriba.

Echo de menos en el artículo que no haya recomendaciones del tipo: “Señor Cáceres, debería escuchar usted cien veces esa canción que hizo popular el dúo Dinámico titulada “Resistiré”.

31 jul. 2017

ZAHIRA





Era poco más del mediodía, mantenía una conversación sin sustancia con un vecino del pueblo, cuando la vi desaparecer ante mis ojos como si fuera el cierzo mágico que viene y se va dejándose acunar por el viento.



¡Era ella!, una de mis musas que daba la vuelta, se marchaba, y mientras tanto, yo quieto como un poste, sin poder pensar, sin reaccionar y deseando terminar aquella interminable cháchara.



Afortunadamente al rato volvió acompañada de una mujer, aprovechando el pequeño desnivel para contonearse con una gracia y un salero impropios de su edad. Subí raudo a mi habitación en busca de mi cámara fotográfica, pero cuando bajé ya no estaba.



Tal vez alguno de aquellos dos antiguos musagetas la trajeran hasta mí, pero ni Apolo ni Hércules consiguieron que permaneciera a mi lado por más tiempo que el que duró aquella visión fugaz que me bombardeó el corazón durante unos instantes y mi memoria durante días enteros.



No estoy triste porque, aunque solo fuera un pequeño instante, la vi y aún retengo en mi memoria aquella imagen de Zahira bajando alegre aquella pequeña cuesta. 

Aquella mujer que la acompañaba en la segunda ocasión, era en realidad mi ex, que con algunas o muchas artimañas consiguió en su día hacerse con la custodia. Ya la he perdonado por aquello, pero viendo ahora lo feliz que parecía la perra de ella, me alegro de haberlo hecho.

6 jul. 2017

J O C U S.


He leído por ahí, (no recuerdo donde) lo siguiente: La vida es como un juego en el que hemos tenido la suerte de participar”. Desde luego si como juego ponemos nuestro foco de atención en la palabra latina de donde proviene, es decir “jocus” cuyo significado es diversión, resulta que nos encontraremos con muchos seres humanos que no consideran su vida nada “jocosa” en absoluto, fundamentalmente aquellos que siempre pierden en este supuesto juego. En el reverso de la moneda, encontraremos gente entretenida y divertida, porque les habrán tocado las mejores cartas de la baraja, e incluso hasta los comodines.

Si tomamos juego como “la acción y resultado de jugar”; estaremos pisando un terreno muy resbaladizo, porque por desgracia en todo juego existe la posibilidad de que nos toque el tahúr de turno y a pesar de hacerlo bien, no obtener resultados. Hay quien hastiado de no ganar nunca se aburre y decide terminar de jugar. Hay quien no admite la derrota y se lo hace pagar al primero que pilla, hay quien basa su vida en aprovecharse de la victoria o la derrota de los demás...

Es verdad que nuestra educación va encaminada a practicar un juego que podríamos denominar de “estrategias”, que básicamente consisten en buscar la manera de sobresalir respecto a los demás. Así mientras un uno por ciento lo consigue, del resto, tal vez un 90% son infelices en muchos momentos de sus vidas y tal vez el 9% restante no juegue a este juego porque ha decidido que la vida es otra cosa y pasan de participar.

Pero hay muchos tipos de juegos, el de lo inmediato, lo placentero, lo exigente, el que marca nivel, el de machacar al rival, el que nos ayuda a evadirnos de nuestras responsabilidades, el que nos relaja o nos encabrita (sobre todo si hemos gastado hasta la última perra en cualquier tipo de “lotería”). ¿Cuántos puntos serán necesarios entonces para terminar este juego? ¿Cuántos juegos hasta alcanzar el nivel necesario para que nuestras problemas desaparezcan para siempre?

Nacemos sin un manual; en la niñez no suele haber problemas hasta que los adultos imponen sus reglas y según hayas nacido chico o chica, tal vez te impongan normas diferentes. Pero no olvidemos que “El juego”, es al fin y al cabo azar y el resultado por lo tanto no debería estar en nuestras manos.

Lo cierto es que todos ocupamos un papel único en el universo con una duración ilimitada, porque siempre quedará algo de nosotros por ahí. En el juego, cambiamos un estado de felicidad temporal a veces “instantáneo” y despreciamos un proceso de autoconocimiento infinito que dura tanto como la propia vida.

Y volviendo a la realidad... ¿Cuántas personas poseen el libro de instrucciones de su juego individual? ¿Cuántas sienten que están jugando sin su consentimiento? ¿Quién toma la decisión sobre qué normas valen y cuales no?

Tanto jugar nos ha convertido en adictos al resultado, al triunfo, a la victoria, hasta el punto de que ya no soportamos la vida sin ser aclamados; nos hemos centrado en el juego y nos hemos olvidado de que tenemos una vida que vivir y con eso no se juega.

27 jun. 2017

XII Triatlón Villameca 2017... Parte final.



Y con estas últimas fotos, doy por finalizada mi historia de esta edicción de la XII Triatlón Villameca 2017.

Esa pena que genera lo que hemos disfrutado nos dará impulso para asistir el próximo año con más ganas aún si cabe.

























































































































































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