RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

17 oct. 2020

TELE NOVELA

 

Otra vez roto mi descanso a las cinco de la mañana; tras dos horas y media en la cama, el cuerpo o tal vez la mente, no se que me piden, pero el caso es que me desvelo totalmente.

Hoy me he acordado de Patricia, que me cuenta que a ella le pasa pero a las tres de la madrugada así que mirándolo así soy un afortunado dormilón.

Ayer me encontré en el descansillo del tercero con Marianela, está para comérsela, siempre correcta, super amable y con un humor que no hay día que no me haga reír. El caso es que la pobre tiene una mísera pensión que no se ni como es capaz de mantener ese estado de ánimo que para mí quisiera.

Le andaba yo contando que si quería le mandaba ya mismo una carta de recomendación a mi primo el Trampas que ocupa un puesto de relumbrón en el gobierno de los estados unidos y me suelta con ese tonillo tan simpático: -pero qué imaginación tiene usted don Marcial.

Igual es que no se creyó la historia de mi antigua vecina Bajar, que esa sí que ni pensión ni nada; una “mujer” con dos hijos viuda desde ni se sabe cuando, y con una hermana que está como una chota que no le da más que problemas y más problemas; y que es que encima es más mala que la tiña y siempre está pensando alguna diablura que no ha habido ser más malvado sobre la faz de la tierra.

Es normal que no se lo creyera, porque cuando le conté que con su madre, que se llamaba Letice no hacía muy buenas migas porque a la que quería más era a la mala, pues supongo yo que no le entraba en la cabeza que pudiera haber gente así; pero el caso es que ya ves, yo conocía una. Su padre harto de tanta injusticia se marcho a vivir con Bajar y sus dos hijos; dos niños encantadores por cierto, siempre sonrientes sin saber que en casa las pasaban putas para la manduca diaria y aquí la nota graciosa es que el mocoso estaba enamorado de una vecina a la que querían casar con un mafioso de poca monta.

Aún recuerdo yo (le dije) una vez que se les estropició el calentador y se tuvieron que bañar con un caldero de plástico de esos de los de la ropa, que al fin y al cabo es lo que hacían con nosotros de pequeños; pues no vea la de peripecias que tuvieron que pasar para poder arreglarlo.

Pero no se crea que la cosa queda aquí, porque un día vino la mala contando por el barrio que no, que el marido de la Bajar, pues que no, que no se había muerto, que se lo había tropezado por el barrio un día. Ye le he dicho lo malísima que era ¿verdad?. Pues eso. Y no crea que termina aquí la cosa, que va, que...

  • Don Marcial, que yo también tengo tele hombre.

No se; aún ando yo rumiando porqué diría lo de la tele. Quien sabe si sería eso lo que no me ha dejado dormir esta noche; porque me pongo a pensar y no caigo yo que me quiso decir con eso; además yo la tele ni la veo.

15 oct. 2020

A L B U R

 

Hay en los mal llamados juegos de azar, que controlan desde el primer momento todas las posibilidades en el juego; una serie de refuerzos que para sí quisieran los mejores siquiatras y sicólogos del planeta tierra.

Existen una serie de estímulos que la propia máquina controla conseguidos a base de datos obtenidos de los ludópatas grandes o pequeños, que generan en el jugador la ilusión de triunfo, o cuando menos la posibilidad de éxito reciente, lo que induce al que participa del juego a pensar que tiene el premio cerca, incluso que tiene el control sobre la máquina.

Pobre infeliz, que poco sabe de los inventores de estas máquinas, que como he dicho antes, nunca dejan nada al azar y es que además como hemos escuchado tantas veces: “LA BANCA SIEMPRE GANA”.

Ha sido tan grande la cosecha de millones en este negocio, que otros avispados negociantes han llegado a la conclusión de que si sirve para esto, también servirá para otras cosas, y aquí estamos de nuevo en un mundo donde los medios de comunicación y sobre todo los de la cosa virtual juegan a ser trileros con todo aquello que desprenda tufo a irrealidad o inexistencia.

De modo que aquí estamos; nuestras vidas controladas gracias a nuestros guasaps, tuiters, instagrans, feisbuqs, buscadores varios y resto de “grandes hermanos” acoplados en tan poco espacio de tiempo en nuestras vidas. Y me pregunto yo ¿aún quedan seres humanos sobre la faz de la tierra sin aparatitos?.

Llevamos tantos años regalando amablemente (en ocasiones han sido préstamos y otras veces hurtos descarados) los asuntos más o menos relevantes de nuestras vidas que aquellos que tengan acceso a ellos, podrán coger el volante de nuestro destino y dirigirnos donde gusten, incluso en contra de nuestra propia voluntad.

Ya hay oradores que llevan años advirtiéndonos de los peligros que conlleva caer en las “redes”, pero como he dicho al principio, lo repetitivo y otra serie de parámetros nos han convertido en los nuevos ludópatas del siglo XXI, solo que en vez de jugarnos el dinero nos jugamos nuestra propia existencia.

2 oct. 2020

E L I S E O

 

Mi madre murió cuando yo tenía la edad de tres años, mi padre falleció a los cinco aplastado por las ruedas de un carro que manejaba una mala mula. A pesar de todo, mis mejores recuerdos son los besos y las caricias que mi madre me prodigaba en sus pocos ratos libres.

A partir de los cinco, una hermana de mi madre me acogió en su casa por un corto periodo de tiempo, pues tras malvender toda mi herencia incluida la casa familiar, me mandó de criado para un pastor de un pueblo de la provincia de Zamora cuando aún no había cumplido los siete.

Eran malos tiempos para casi todo el mundo, y no era el mío el único caso de niño trabajando desde la más tierna edad para ganarse el pan diario; luego he sabido que hubo otros muchos niños que vivieron infancias mucho más terribles que la mía y supongo que como hice yo, se adaptaron a una situación que todos nos pensábamos que era natural.

He pasado muchas penurias en mi vida, incluso hambre; mucha hambre; incluso tiempos en los que les tenía que robar la comida a los perros del tío Jesús porque parece que le preocupaba más su alimentación que la mía, de modo que de cuando en cuando me las apañaba para mermar su ración de pan duro, que mojado en algunas ocasiones con le leche que sisaba de las cabras que paseaba a diario, me sabía a rosquillas. Para tal menester no me quedaba más remedio que migar el zoquete y ocultarlo entre los diversos bolsillos que tenía entre los pantalones y la chaqueta de pana que afortunadamente eran tan largos que me llegaban casi a las rodillas; con la calor me hacía una faja que ocultaba bajo la camisa y ni se notaba. En la zamarra poco podía ocultar o mejor dicho nada, porque el amo me la revisaba antes de mandarme con las ovejas al pastoreo.

En algunos lugares escondidos, tenía sendos cuencos hechos de unos cocos que el ama compró a un vendedor ambulante y que afortunadamente pude librar de la chimenea sin vislumbrar el uso que les daría más adelante.

Con el tiempo, siendo ya un adulto de once años, me pude fabricar unos reteles y los dejaba temprano bajo el agua a falta de carne, con algún trozo de pellejo y eso y una buena hoguera, ayudaban a matar algo que era más que gazuza, ya que en aquellos tiempos la hambruna era recia, pues una vez más la guerra vino a mermar aún más los pocos recursos de los que disponíamos los pobres.

No merece la pena contar más detalles sobre mi vida, salvo que me casé con una buena moza y aunque todos decían que el Eliseo era un hombre cabal y muy tranquilo; tengo que confesar que durante toda mi vida he extrañado sobre todas las cosas la ausencia de las caricias y besos maternos.

Dicen que el hombre ya ha llegado a la luna, tengo que reconocer que viajar ahora en el coche de línea, nada tiene que ver con ir y volver a la capital en la burra, pero a mí personalmente me dan miedo tantos avances; porque si ya nadie se acuerda de uno que está a un palmo aquí en la tierra ¿que será de la humanidad cuando la preocupación sean otros planetas?

15 sept. 2020

ENSOÑACIONES

 


La conocí durante un curso cuando daba clases, en una etapa de mi vida en la que aún me importaba perder el tiempo intentando convencer a mis alumnos de lo tenue que resulta la terapia craneosacral para ayudar a aliviar ciertos desequilibrios como medio de curación en relación a otras terapias más invasivas.

La llamaban Veni, su primer apellido era Roca y el segundo nunca lo supe o tal vez nunca quiso que se supiera; cuando la conocí me pareció una chica jovial y dicharachera y aunque no me gusta juzgar a la gente por su aspecto físico; tengo que reconocer que acertaban aquellos compañeros suyos que la comparaban con un camión, un tren e incluso con algún tipo de golosina por aquella extraña forma de juzgar que tenemos los hombres sobre las mujeres. Aunque he de añadir que sus propias compañeras no se quedaban atrás.

Tenía un don especial para cualquier tipo de manipulación, hasta el punto de convencerme para que nos fuéramos una noche de cena aún a sabiendas de que llevo felizmente casado más de veinte años.

A pesar de residir en un pueblecito de Córdoba, todos los fines de semana acudía a mis clases como si le fuera en ello algo más que la vida; era como una esponja, tenía muchas ganas de aprender, y por eso me caía tan bien, pero se le hacían un mundo las horas sobrantes, y aunque no le costaba nada hacer nuevas amistades, me esperaba al finalizar las clases, (siempre que no viniese acompañada de su novio), y me invitaba a tomar una cerveza, con el cuento de hacerme alguna pregunta sobre la clase del día que curiosamente nunca se producía.

Al final por supuesto, cedí; fue un fin de semana en el que mi mujer se había ido a ver a una tía suya y aunque normalmente la solía acompañar, esta vez y vaya usted a saber el motivo, no quiso; de modo que me apliqué aquello de: “una cena al año no hace daño”.

Nos fuimos a una conocida bodega de nombre Simón, situada en un pueblo denominado Valdevimbre muy próximo a la provincia de León. Le encantó la cueva; no se si por Córdoba tendrán cosas parecidas, pero no cesaba de alabar la estancia en la cual nos habían dado mesa, así como el resto de habitáculos de diferentes tamaños, unos con una sola mesa, otros con dos y la sala grande donde estábamos nosotros con al menos cinco o seis mesas para unos treinta comensales.

Era Veni de esas que se explican al contacto; de pronto te están hablando de cualquier asunto y apoyan una mano sobre la tuya, sobre el brazo, o te dan un toquecito aquí o allá del modo más natural del mundo; de modo que al cabo de un rato, te sientes como si fuerais amigos de toda la vida.

Llevaba para la ocasión un vestido ligerísimo que a la luz de las velas dejaba adivinar toda su silueta, con lo que más de uno equivocó la trayectoria de la cuchara o el tenedor ante la rencorosa mirada de sus parejas. Yo, tengo que confesar que estaba en una nube, pues hacía más de diez años que no salía de noche y me lo estaba pasando pipa viendo la envidia que despertaba a mi alrededor.

Todo estaba donde correspondía, las mollejas estupendas a falta de otro apelativo más grandilocuente, el pastel de cabracho lo mismo, así como el resto de platos que nos fueron sirviendo pausadamente.

A los postres antes de degustar sendos flanes de mantequilla, acercó su silla a la mía ante la mirada expectante del resto de comensales, y con una mano sujetando el móvil y la otra muy arriba, sobre mi muslo, acercó su mejilla a la mía, tiró dos o tres fotos y justo en la tercera se volvió y me besó en los labios como si fuéramos novios.

Yo pensaba que aquello era el fin de mi existencia, no sabía donde meterme pues a pesar de estar cenando a la luz de las velas, yo creo que todo el mundo pudo percibir como cada vez me ponía más colorado. El corazón a mil por hora y un torbellino de pensamientos imposible de manejar me tenía más para allá que para acá. Ella sonreía feliz como si no hubiera pasado nada sin ser consciente de que aquél pudo haber sido mi último beso.

El viaje de vuelta fue un tanto azaroso y no tengo ni la más remota idea de lo que hablamos; pero lo que jamás olvidaré, fue el largo beso de despedida otra vez en los labios y la posterior pérdida de consciencia en que quedé sumido hasta que como de ultratumba oí su voz y sentí como me daba palmaditas en la mejilla.

    • Por dios Don Seve, por dios, menudo susto me ha dado usted.

    • No hija, no, el susto me lo has dado tú.

    • Si le parece dejamos la cena para otro día ¿no cree usted?.

6 sept. 2020

Luna lunera...

 

Comienzan temprano los rugidos en esta preciosa mañana de domingo, no son de tripas, sino de esos motores madrugadores que comienzan aislados y terminan colaborando al unísono hasta crear ese estruendo característico de las ciudades sin el cual algunos dicen que no podrían vivir.

Una vez más no he pegado ojo y ya se intuye el lento clarear matutino que nos llevará a un día para muchos de descanso merecido y para otros forzoso.

Me rondan varias cosas por la cabeza; hoy parece que esa máquina infernal que despierta a todo el barrio haciendo su labor de limpieza diaria no ha pasado, supongo que hasta los vecinos tienen derecho a descansar al menos un día a la semana. Pienso en la máquina y al instante en la montaña.

En esta ciudad y en ese aspecto somos unos privilegiados, porque a una insignificante distancia podemos recorrer grandes espacios a menudo vacíos de personal y siempre arropados por el gran silencio que nos recuerda que aún estamos a tiempo para volver a ser cuerdos; podemos incluso conquistar algunos picos conocidos y hasta jugarnos voluntariamente la vida.

Esta corta reflexión, me lleva a recordar ciertos rumores sobre la montaña leonesa, que hablan de proyectos relacionados con “empresas foráneas” que afectarían a los términos municipales de Cármenes, Carrocera, , Matallana de Torío, La Pola de Gordón, La Robla, Valdelugueros, Valdepiélago y Villamanín. Supongo ingenuamente que los estudios medioambientales exigibles tendrán en cuenta el consecuente deterioro del entorno, ya que sabemos por otros lugares de su influencia negativa en la fauna, la flora, donde se instalan. Por otro lado, parece que aunque aún no se ha estudiado lo suficiente, que también afectan negativamente a la salud de la población en otros aspectos incluso algo con lo que muchos no cuentan, el ruido que generan, sobrepasa en muchos casos el permitido por las directrices europeas.

Veo que ya hay gente a título individual defendiendo “nuestra montaña”, e inevitablemente pienso en lo poco positivo que pueden resultar estos proyectos para la población local, al tiempo que me vienen a la mente otros proyectos aún peores como la extracción de gas esquisto, tan contaminante para los recursos no solo de esos municipios, sino de otros colindantes.

Pienso también en esos médicos que dan la cara aportando datos que contradicen las alarmantes noticias sobre este virus capaz de comerse el resto de sucesos por preocupantes que sean; reflexiono y recuerdo que en tiempos de crisis las ganancias de ese uno por ciento pueden suponer miles de millones en un solo día; es decir, que la ocasión la pintan calva.

Me viene también a la chola la enorme capacidad de los medios de comunicación a menudo asociados a partidos políticos pero sobre todo pagados por las grandes multinacionales para su propio beneficio así como ciertos tratados internacionales y como en todos los casos solo hay un único favorecido (ellas) y muchos perjudicados (nosotros).

Como siempre habrá un pequeño movimiento contrario a estos “avances” que nos venderán como una gran ayuda para mejorar el medio ambiente general, y me temo que a menudo serán tratados como esos médicos por la verdad, ahora apodados “negacionistas”; una palabra bien elegida, que viene a sustituir a la hasta ahora más conocida como “extremistas”. De ese pequeño movimiento muchos se irán apartando poco a poco y como ha ocurrido tantas veces los grandes se comerán a los pequeños como sucede todos los días; lo que me recuerda a esos propietarios de tiendas de diverso tipo que están cayendo como castillos de baraja de una especie de agonía diaria, provocando con ello que otras “tiendas” más grandes se hagan con el control del mercado.

Me hago una última pregunta, ¿también tendrán ayudas del gobierno?... Por supuesto, recibirán millones de euros mientras que para nosotros el coste de la luz seguirá subiendo cada vez más. Mientras tanto, algunos irán corriendo a captar las últimas imágenes de las montañas antes del desastre que se avecina.

17 ago. 2020

MEDIATIZADOS

Confieso que me encanta la lectura; me gustan los libros porque ese conjunto que conforman esas a menudo hojas repletas de letras, de frases, de sentencias, de opiniones, de pura invención en muchos casos, me devuelven a mi realidad al tiempo que me convierten en un ser atemperado y fuera de todo tiempo y lugar.

Disfruto leyendo aunque a veces (muy pocas), cuesta digerir los esperpénticos escritos de algunos aspirantes a escritores. Tengo mis preferencias como todo hijo de vecino, pero el espectro de mis lecturas es muy amplio.

Ahora mismo ando tras el rastro que me dejan cuatro libros en particular, entre los que reparto el poco tiempo que me dejo libre. En todos ellos hay citas interesantes, pero mientras tres de ellos son críticos cada uno en su campo; hay un cuarto supuestamente de uno de los escritores más relevantes en lengua castellana, que retomaré algún día, que hace tiempo yace inmóvil sobre una mesita con un marcador en la página catorce, y cuyo título es una fecha aún por llegar. Del resto, uno trata de diferentes aspectos físicos, fisiológicos e incluso sicológicos relacionados con el deporte y los deportistas; los otros dos tienen muchos aspectos semejantes, puesto que ambos tratan sobre la manipulación a la que vivimos “sometidos” desde hace muchas décadas.

No es normal escuchar en estos tiempos descripciones que no hace tanto se usaban bastante a menudo, como por ejemplo: “la caja tonta”; en cierto modo porque debido a los avances de la técnica y de la manipulación de la que hablábamos antes, ahora tenemos cada uno nuestra estúpida minicaja siempre a mano, por no hablar de otras que se hacen más grandes, en la misma medida que aumenta nuestra estupidez.

Lo que supongo que hemos descubierto con el tiempo es que esas cajas serán muy tontas, pero los que las vierten al mercado no tienen nada de estúpidos, como bien queda reflejado en libros de diferentes autores, todos ellos muy interesantes, como puede ser cualquiera estos cuatro autores: George Orwell, Noam Chomsky, Naomi Klein, e incluso la menos conocida Marta Peirano.

Todos ellos, nos enseñan que dentro de nuestro “pequeño mundo”, la manipulación mediática nos alcanza de tal modo que llegamos a estar tan necesitados de multitud de artículos, que nos volveríamos invisibles sin ellos.

Nos cuentan estos y otros autores, como la entrada en un supermercado tiene más sorpresas que el mundo de disney; diferentes tonalidades de colores, de iluminación, estanterías objeto de deseo, productos de nula necesidad que llaman nuestra atención, por no hablar de las horas que dedicamos a las redes sociales que en cierto modo nada tienen que ver con lo social, salvo por esas falsas relaciones entre sus miembros que nos van alejando cada día un poco más de la realidad con la que hasta hace poco habíamos convivido.

Una persona sin un televisor aún tendría una pésima valoración porque para una gran mayoría ese aparatejo sirve para videojuegos, para acoplar al ordenador o para ver vídeos o series, y ¿quién es el listo que puede pasar hoy día sin una de ellas?. Hay algunos que se permiten el lujo de no tener microhondas en su casa, supongo que muchos dirán “allá ellos” y les llamarán atontaos. Pero ¿se imaginan a alguien paseando por la calle sin un teléfono portátil?. Hoy día una persona sin un móvil es un ser solitario, un radical, un cero a la izquierda por no decir un apestado.

Y aquí estoy yo, subiendo esto al blog y confirmando aquello de la paja en el ojo propio y la viga en el ajeno. ¿O era al contrario?.



27 jul. 2020

El caballo susurrador

 


Era uno de esos días, en que a poco que te menees se te pega la camiseta a la espalda y el pescuezo pide que le pongas a remojo en la primera fuente o presa que encuentres por el camino.

No serían más allá de las once y media de la mañana, pero Lorenzo ya apretaba de lo lindo sin importarle un pito si a mí me apetecía o no. Es lo que tiene la naturaleza, que va por libre e incluso cuando le pones freno parece que siempre de un modo u otro busca, (supongo que sin querer) venganza.

Pasaba por una finca donde pastaban como media docena de caballos (o yeguas que ahora mismo no había caído yo en eso), cuando un potrín, seguramente de menos de un año (o potrina que tampoco en eso me fijé) se acercó a la valla, una de esas que descargan corriente si tocan los animales, y se me quedó mirando fijamente al tiempo que movía la boca. En un principio, supuse lógicamente que estaba rumiando, pero al poco me pareció que de su hocico salían algunas palabras ininteligibles.

Tras dos o tres cabezazos al aire, fue como si se hiciera la luz e inmediatamente comencé a comprender todo lo que me decía, que no era mucho por cierto, aunque lo que me llamó mucho la atención, fue el tono, algo así como de mala baba, como hablan todos los jefes incompetentes del mundo.

Yo dije no me digas porqué lo dije: ¿Qué?

Y el animal contestó inmediatamente y con voz clara y potente: “Que saques esa cámara que llevas en la mochila y me tires una foto ¡atontao!. ¡Vamos!, ¿es que estás sordo?. Venga que no tengo toda la mañana jambo.

¿Cómo se afronta una situación así?. Pues lo primero es que se pone la cara de tonto y los labios se te caen sobre el pecho mientras miras para todos los lados; luego se te ocurre que igual es una broma, pero no hay ni un alma en aquella extensa pradera a punto de echar humo por la calorina, de modo que sacas la cámara que efectivamente llevabas en la mochila y te sorprendes preguntando al animal ¿De cuerpo entero?.

Pero chaval, ¿acaso estás preparando oposiciones a gilipollas?. Hazla como te plazca, pero ¡YA!.

No me dio tiempo mas que a disparar una, pues el bicho seguramente tendría seguramente algún don especial, se las piró inmediatamente con sus compañeros sin decir esta boca es mía y dejándome con cara de no entender ni jota.

Para cuando llegué a su altura de nuevo, simulaba comer hierbas de aquél secarral con sus colegas, al tiempo que iba expulsando las anteriores (supongo) en forma de grandes bolas y como era de suponer, pasó de mí como si no hubiera sucedido lo que sucedió.

Se que siempre habrá alguien que no se lo crea, pero afortunadamente al llegar a casa pude constatar que en esta ocasión tenía pruebas de lo acontecido.

La foto.


15 jul. 2020

S A T U R N I N O



Mi estimado y desconocido Saturnino, por la presente quiero que sepa, que allá donde esté usted, será recordado al menos por este su servidor, como garante de que los tiempos han cambiado inexorablemente, como por otra parte viene sucediendo desde el principio de los tiempos.

Ha llegado su escrito a mis manos con setenta y cuatro años largos de retraso y por pura casualidad; pues tal vez mecido por el viento acabó en mitad del camino que aquél día había yo de transitar. Desde entonces, no dejo de preguntarme como es posible que este tesoro no haya sido puesto a buen recaudo por sus familiares.

No se que vida habrá llevado usted, aunque por la época me imagino que no sería fácil. Me han conmovido su misiva, su letra bien compuesta, tiesa y tan bien trazada y repartida por el limitado espacio que nos permite la pequeña tarjeta, así como esos pequeños errores propios de gente que no se estanca, sino que se esfuerza por seguir caminando derecho sobre las líneas que nos traza el destino.

Desconozco su edad, ni siquiera puedo imaginarle vivo ni muerto, porque con esta postal que ha enviado a su querida madre, se ha vuelto usted inmortal, como algunos de aquellos famosos dioses romanos, o griegos de los que tanto han hablado los escritores de todas las épocas.

Con el permiso de usted, voy a reproducir aquí mismo todo el contenido, intentando reconstruir aquellas dos o tres letras que el destino ha querido borrar de entre el resto de palabras de las que emana tanto cariño hacia su añorada madre.

Por los datos que nos da, podríamos deducir cual es el nombre de su madre; pero como el santoral está lleno de santos, una vez realizada la búsqueda, Jacinta podría ser un excelente candidato, pero vaya usted a saber porque yo a los santos poco los meneo la verdad. He seguido la búsqueda y me aparecen otros nombres como Julia, pero quien sabe si habrá algún otro detraído de alguno de tantos santos varones que al parecer (menuda tontería) abundaron más que las santas.

Cita de paso a sus hermanos a los que imagina dichosos en compañía de su progenitora, y deduzco por un capricho mental que era usted en aquella época el mayor de sus hermanos, el más preparado tal vez para emigrar a otra provincia a la que quien sabe cuanto tiempo emplearía en aquella época en llegar; un destino que hoy por cosas de la providencia industrial y mecánica podría hacer en poco más de una hora.

Pero vamos a lo que nos interesa aquí; la reproducción del contenido de su tarjeta postal, no vaya a ser que si algún jovenzuelo se detuviera a observar la copia que adjunto de su escrito, se pensara que estas letras además de cosa del pasado fueran pura magia y girase la cara aburrido hacia su inseparable móvil:

Barcelona 17 de febrero de 1946”

Querida madre; Mil Felicidades

en el día de su santo 20 de febrero de 1946.

Con toda el alma y amor filial, la deseo los tenga muy felices en compañía de mis hermanos que tienen la dicha de encontrarse en este día a su lado, yo triste de mi que por encontrarme tan lejos, siento en el corazón la pena de no poderme hallar en este día a su lado para darle un fuerte y cariñoso abrazo y colmarla de alegría que se merece V. mi querida madre,

Reciba pues mi boluntad y deseo por estas letras que la escrivo en esta postal de la ciudad donde me encuentro, su hijo que la quiere, Saturnino M....”

19 abr. 2020

EL AMANTE SABIO


Hace ya varias semanas que no veo a mi amante; estoy desesperado y en algunos momentos en que mi subconsciente se me ha subido a la chepa, me he asomado peligrosamente a la ventana. ¿Es esto vida?. Para vivir así, mejor morir entre estas cuatro paredes. ¿No pueden comprender los gobiernos que no puedo vivir sin ella? Si uno de esto días me decido, dejaré una nota bien visible en la que dejaré claro que ellos serán los únicos responsables de mi muerte. Aunque para cuando eso pase ya no le importaré a nadie salvo a ella.

No dejo de pensar en su rostro, en sus labios, en su pelo, en su cuerpo voluptuoso, en esos vestidos tan ligeros y suaves por los que resbalaban mis manos hace tan solo unos días, en tantos momentos agradables que pasábamos, en lo hombre que me hacía sentir. No es ella una mujer de risas, pero cuando sonríe te entra una cosa en el pecho, que te hace llorar de felicidad.

No hay forma de que me coja el teléfono, seguramente su marido se huele algo y puede que ande al quite, total para lo que le va a durar. Se perfectamente que ella está pasando por lo mismo que yo, que me desea que me busca con su corazón más puro y que solo espera el momento en que nos abran las puertas de esta cárcel moderna para que podamos encontrarnos de nuevo.

Hoy he tomado la decisión más importante de mi vida, tengo que verla, de modo que iré al supermercado de su barrio y podremos hablar y quien sabe si tal vez deleitarnos con algún roce al pasar el uno junto al otro. !Qué desgracia¡, no la he podido ver y para colmo, me han llamado la atención pensando que estaba acaparando alimentos porque me han visto entrar y salir hasta cuatro veces. Me da lo mismo, mañana allí estaré como un clavo.

Menudo vuelco me dio el corazón cuando la vi, me acerqué por detrás y la chisté; se dio la vuelta, y cuando me reconoció, la pobrecilla se puso pálida de la impresión, me acerqué con la intención de darle ese beso que tanto necesitábamos, pero fue como si se le hubiera acercado la peor versión de aquellos dráculas de las películas antiguas; extendió los brazos como indicándome que me alejara de ella; cada vez me desorientaba más la situación, y se da el caso de que no me pareció ver amor en sus ojos, sino miedo, y hasta un punto de terror. Intenté de nuevo aproximarme tratando de asimilar esta extraña escena que seguía sin comprender, y en ese momento alguien me tocó en el hombro, me dí la vuelta y lo siguiente que recuerdo es estar rodeado de varias personas del supermercado y un dolor muy intenso en entre la mejilla y el ojo derecho por el cual poco o casi nada podía ver.

Pero hombre de dios, como se le ocurre intentar acercarse a la señora estando su marido delante, recuerdo que me decía la dependienta de la carnicería a través de su mascarilla FFP1 que le daba por cierto un aspecto fantasmal.

Ha pasado casi un mes desde aquello y aún me duele cada vez que mastico; el ojo por fortuna lo voy recuperando, pero lo más curioso de todo es que he descubierto que ya no la quiero.

13 abr. 2020

Recordando a Javier



Le pusieron de nombre Javier y heredó dos extraños apellidos, Gorricho y Guatemala por parte de madre; el primero al parecer era un apellido vasco y el del segundo nunca lo supe. Aunque figuraba en el libro de familia como español, era oriundo de una desaparecida provincia ultramarina (Guinea Ecuatorial), concretamente de su capital, lo que en Europa llamaban Fernando Poo.

Su padre que en aquél entonces trabajaba a las órdenes del Gobernador Civil Pedro Latorre Alcubierre; decidió volverse a España en el año 1964 tras el proceso de autonomía de la región, justo cuando Javier estaba a punto de cumplir los siete años de edad.

Ya en España compraron un chalé en un barrio tranquilo de la ciudad, en el que aún vive parte de la familia. Siendo aún un niño, obtuvo una beca de aquellas que llamaban “de gracia” para estudiar en el seminario de Valderas, y durante poco más de un año, fue el estudiante más joven del centro, pero no duró mucho porque en menos de dos años, lo cerraron “por demolición” y le trasladaron a un centro que los hermanos carmelitas tenían en la capital, donde continuó sus estudios durante algún tiempo.

Para haberse criado bajo las faldas de varias mujeres al quedar como el único varón de la familia tras la muerte de su padre; no parecía caprichoso ni consentido, sino agradable y de los que hacían amistades con cualquiera en menos que canta un gallo; se podría decir que era un tío “echao palante”, que a mí siempre me pareció un hombre viejo por la forma en que se enfrentaba a las peores situaciones como si no fuera con el la cosa.

En el barrio en la época en que yo le conocí tenía cierto prestigio y reconocimiento por el resto de chavales, tocaba en un grupo de folk, daban algunos conciertos y cantaban en algunas iglesias, pero yo pienso que el hecho de haber pasado por el seminario le daba ciertas tablas, hasta el punto de haber podido escuchar en varias ocasiones a distintos chicos, que el Javier se las sabía todas, que era perro viejo y no era raro escuchar como le decía a alguno cosas “¿pero no ves chaval que te veo venir?” "¿A mí me la quieres pegar?.

Era polifacético donde los haya, pintaba, tocaba la guitarra, tallaba piezas de madera, era amante de las plantas y de los animales, era un filósofo a ratos al que se le daba bien el deporte, incluso tenía un cinturón marrón de kárate que por aquella época era mucha tela, pero sobre todo tenía un don especial para las mujeres, cosa que nos ocultó a todos durante varios años, porque por lo visto se iba a tirar el anzuelo por otros barrios colindantes mientras que por el suyo pasaba por ser un eremita; hasta que llegó la francesita un verano y a pesar de que todo el barrio anduvimos a la caza como perros en celo, el Javier fue el único que se la ligó. Al final tanto deambular por ahí y como suele ocurrir en muchas ocasiones y cuando ninguno lo esperábamos, terminó pidiendo matrimonio a una de su mismo barrio.

Recuerdo aquél enorme chalé como un hogar abierto, sin barreras donde te podías encontrar a cualquiera y donde siempre eras bien recibido, donde siempre te llamaban por tu nombre y a menudo te invitaban a comer, a merendar o a lo que fuera menester. Muchas horas agradables pasamos a su vera, sobre todo en las fiestas del barrio que disfrutábamos siempre como si no hubiera un mañana por llegar. Recuerdo especialmente una noche de verano en que fuimos coincidiendo a la vuelta de nuestros respectivos asuntos hasta cuatro amigos, no se el motivo, pero alguno comenzó a relatar pasajes de la película “Golfus de Roma” y fueron tantas y tan largas las carcajadas que a eso de las cuatro de la madrugada algunos vecinos ya hartos nos llamaron la atención varias veces hasta que lograron disolver la manifestación.

Por lo que he sabido más tarde, mantuvo Javier varios negocios y en alguno de ellos le pudo haber ido francamente bien, pero las circunstancias no fueron propicias, de modo que se montó un taller de motos mientras preparaba oposiciones, al final hubo suerte y a la tercera aprobó y traspasó el taller. Hoy como todos estos días está currando a destajo como todos sus compañeros (esos que la gente tantas veces han llamado vagos) para que la gente que se ha quedado en el paro, o le han aplicado un “ERTE”, pueda cobrar en estos días de angustias económicas y virus con corona. Quien nos iba a decir hace años que terminaría siendo uno de esos héroes mil euristas a los que aplauden por los balcones ventanas y terrazas de todas las provincias de España.

Javier, si alguna vez lees esto, te deseo que te haya ido bien en la vida, pero sobre todo, que lo mejor esté por llegar.

11 abr. 2020

ULTIMO PARTE DE GUERRA (Espiando a mis vecinos)


Día ?

Seguimos guasapeando, a veces me llegan mensajes con mucho sentido común y hoy me han llegado dos; en uno de ellos nos recordaban cuando la troika como contrapartida a sus préstamos obligaba a los gobiernos a practicar el recorte masivo y las privatizaciones incluida la sanidad por supuesto, luego los gobiernos fieles vasallos de sus deudores se ponían manos a la obra sin importar las muertes económicas. En el segundo hablan de lo mismo que han comentado el otro día mis vecinitos de ventana, que no es otra cosa, de lo poco que nos preocupamos de la gente que está pasando miserias ahora mismo y de lo que puede provocar continuar con este vivir cada uno en su celda de aislamiento durante mucho tiempo más sin trabajar y por lo tanto sin cobrar un duro. ¿Quién de nosotros se acuerda ahora de los más desfavorecidos por la crisis?..
Yo es que me imagino viviendo en esas situaciones tan precarias y se me cae el alma a los pies.

Día ?

Si antes lo digo, antes sucede, hoy he escuchado voces de los vecinos en las escaleras, por lo visto un hombre va pidiendo de puerta en puerta algo de comer porque está en una situación tan jodida que haciendo de tripas corazón ha pensado que es la primera alternativa antes de asaltar supermercados. Algunos vecinos le han increpado y ha habido un momento en que estábamos los cuatro vecinos asomados tímidamente a la puerta, cuando ha llegado a nuestra altura, todos hemos cerrado inmediatamente, salvo Silverio el maestro que ha dejado la puerta abierta y se ha metido para dentro. Al subir el paisano pude verle la cara a través de la mirilla. El hombre iba bien vestido, y realmente creo que tenía esa necesidad, de modo que se me encendió esa bombilla que tan pocas veces me funciona y metí en un cacharro de plástico el cocido que teníamos para dos días, una corra de chorizo y veinte euros. Lo dejé fuera y cerré la puerta, pero me quedé mirando por la mirilla, el hombre lo recogió y traspasando la puerta con su mirada me dio las gracias de corazón. No os quiero contar la bronca que me echó la mujer cuando se enteró.
Hoy no he tenido ánimos para salir a la ventana, me la suda lo que hablen.

Día?

Esto de espiar no es tan sencillo como parece, hay que estar atento a los horarios, no dejarse pillar y otras cosas más de las que no quiero dejar constancia aquí, así que si he de ser sincero, ya me estoy cansando de tanta tontería y eso que me he librado de lo de la foto, porque me ha dicho mi amigo que un vecino lo denunció por atentado contra su privacidad. Por lo visto en la foto salía con una morena de aúpa, nada que ver con su mujer. Ya se sabe que en los barrios pequeños se entera uno de todo y fué precisamente el acto de quitarla lo que hizo mover la rueda, y lo pillaron claro. A los de la ventana se les murió la abuela, dicen que cuando su padre preguntó la causa que le dijeron que seguramente sería por coronavirus ¿seguramente? Y por lo visto por toda contestación le dijeron que eso creían. ¡Hay que joderse!.

Día?

Hoy la cosa versó sobre “toxinas” a saber que será eso pensé yo. Me interesaba el tema, así que pegué la oreja lo mejor que pude porque hoy no sé porqué estaban pasando bastantes coches por la calle; a lo que íbamos, el caso es que hubo cosas que no entendí muy bien, pero sí que recuerdo una frase que decía más o menos así “La enfermedad es un intento del cuerpo de eliminar toxinas, algo así como cuando la comunidad llama al desatascador”. Le anduve dando vueltas un par de horas y recordé que era cierto que cuando uno se pone enfermo se le quitan las ganas de comer. Decidí probar, no esa misma noche porque tenía hambre, pero me prometí comenzar al día siguiente.

Día?

Una pera, un plátano y un té han sido mi único alimento en el día de hoy, a la hora de la ventana, tentado estuve de preguntarles a los vecinos, pero me contuve, además parece que estaban enfadados porque solo salieron dos y cada uno en una ventana diferente, de modo que nada que añadir.

Día ?

Media pera para desayunar, nada para comer y una naranja para cenar. No tengo hambre y me encuentro bien, con una sensación rara, pero bien. Al final he completado cinco días de este tipo de ayuno y he pensado que mejor dejarlo no me vaya a dar algo. He estado rumiando sobre el asunto; aparte de algún leve intento de dolor de cabeza y dormir tal vez un poco peor, no he sentido hambre en ningún momento, incluso creo que podría haber continuado, pero me ha algo de mieditis. He tratado de ponerme en el lugar de los que ayunan por obligación y he caído en la cuenta que yo podría haber ido al frigo en cualquier momento, pero ellos no.
Los vecinos siguen cada uno a su aire y sin soltar la lengua.

Día ?

Mira tú por donde ahora que los de abajo no se hablan (días después me enteraría que una de las gemelas había tosido una noche y no era que no se hablasen, sino que guardaban las distancias por si las moscas). Pues eso que ahora los que salen son los de arriba y vaya si largan. ¿Dónde están los muertos de la gripe común, los de insuficiencias respiratorias, enfermedades cardiovasculares, suicidios, accidentes domésticos o laborales? decía el pollo. Solo en España según el instituto nacional de estadística murieron de por diferentes causas 427,721 personas. ¿Alguien se imagina lo que habría pasado si se hubiera hecho un seguimiento tan mediático como están haciendo con este virus?
Ya no quise escuchar más y me piré al salón a ver la tele preguntándome si sería verdad, de modo que lo busqué en el ordenador y ahí estaba efectivamente, solo de enfermedades del sistema respiratorio 53.687 personas, claro que la palma se la llevaban las muertes por distintos tipos de tumores que superaban los 120.000. No quise mirar más y me fui a la cama pero no pude dormir.

Día ?

Con lo de hoy se me han quitado las ganas de seguir; menuda lengua tiene el de arriba y además es que no para el tío. Esta tarde le ha tocado a los buenos y a los malos, que si mucho aplauso, que si mucho orgullo español, pero decía que en cuanto pase esto los cabrones seguirán siendo unos cabrones y los que se preocupan de los demás seguirán tratando de ayudar en lo que puedan. En eso la verdad es que estoy de acuerdo completamente. A ver si ahora resulta que en cuanto pase esto mi jefe que todos los días me abronca me va a subir el sueldo y me va a mimar... anda ya. Luego que si lo que ocurre con este virus, es que no es más que otro experimento de los que dominan el mundo para ver como reaccionamos, que ahora ya saben como meternos en el redil a todos de golpe. La verdad es que mosqueé porque sentí que el cara dura este nos estaba llamando borregos a todos, de modo que decidí que ya está bien de espionajes, que le den al de arriba, que les den a los de abajo que yo estaba viviendo tan ricamente antes de todo esto, y bastantes problemas tengo como para añadir los de los vecinos, allá ellos con sus cosas.
Desde hoy me dedicaré a analizar frases y la primera será esta:
“Simula que tu cabeza es un concha vacía donde tu mente juguetea eternamente”

Lo he buscado en Internet y no hay manera; aparte de un rollazo de un tal Heidegger que no hay dios que lo lea, aparecen cosas como estas:
-¿Como puedo fabricar una vagina artificial casera fácil y …
-Ocho datos de Disney que arruinarán tu infancia...
-10 comidas que ni de broma te cabrán en la boca...
-Orgasmo: 7 maneras de hacer que ella llegue al orgasmo (y …

¿Están de broma?. Anda y que le den por el culo a internet. Me voy a ver la tele hombre.

6 abr. 2020

TERCER PARTE DE GUERRA (El espía espiado)


Día ????

Menuda la que he preparado (menuda liada compañero que diría el Deibi), resulta que tengo anotaciones de varios días que ya han pasado y claro, no es plan de volver a repetirse a estas alturas de la película porque la gente se va a pensar que no me rula bien el magín, de modo que voy a poner interrogaciones y a tomar por el saco. El que quiera que lea el que no que se la pele. Ya me parecía a mí que no había salido tantos días seguidos a la ventana; bueno, que no hay mal que por bien no venga y así no me vuelvo a liar con los días correspondientes, total no cambia tanto la cosa ¿qué más da que sea un día u otro si cada día hay acontecimientos reseñables?.

Día ?

Hoy de nuevo día de guasaps; me han estado entrando toda la mañana, algunos de gente de la que hacía tiempo que no sabía nada, como Raúl que me dice que han suspendido la Trail Gordón, y que para una de las pocas que merecían la pena, pues que menuda putada. Le he contestado con filosofía, le he dicho que sí, que menudo contratiempo, pero la verdad es que tampoco me parece tan importante que suspendan una carrera con la de ellas que se van a montar en cuanto se pase la histeria colectiva.
Ya por la tarde volvieron a salir los comeniñas a la hora de los aplausos, el Diego no trabaja, pero las gemelas una daba clases particulares a niños de primaria y la otra se ganaba el jornal dando clases de bodi no se qué; el caso es que van a tener que llamar de nuevo a su padre para que cuando vuelva les traiga pasta porque están a dos velas. Si fuera yo su padre, por aquí les daba yo un céntimo. Hay que joderse con las niñas, menudo morro le echan a la vida, pero la verdad es que en eso del trabajo, tienen toda la razón, nosotros en la obra ya no trabajamos ninguno, de modo que nos han dado vacaciones de semana santa, el Ramiro que ha estudiao le dijo al jefe que eso no era así, y el jefe le dijo que se podía ir a tomar por el culo. Tocan tiempos de contención y de pelar la mona claro.

Día ?

Esta mañana recordé lo de la prueba esa del virus coronado que habían estado comentando estas piltrafas uno de estos días; y me vino a la memoria la cena en la que coincidí con el Vidal y el Paquito allá por Soria, que fue justo cuando comenzó toda esta movida del bichito. En un momento determinado, ante el comentario de que todo era una farsa montada por las élites, alguien preguntó ¿Y a quién le puede interesar esto del coronavirus? Y recuerdo con nitidez como Vidal contestó “Por ejemplo al primero que saque un test para ver quien lo tiene y quién no”. Justo esta mañana en uno de esos vídeos que me enviaron, hablaba un virólogo al parecer de reconocido prestigio, que confirmaba la teoría de que era imposible confeccionar un test con tanta celeridad como lo habían hecho en esta ocasión, y que lo siguiente sería hacer la prueba a todo el mundo ¿os imagináis la pasta que van a sacar?. Anda que como sea verdad, menuda tomadura de pelo.
Hay que joderse, estaba tan entretenido con la música que no me acordé de salir a la ventana.

Día ?

Ahora sí que la hemos liado, me han enviado una foto de mi edificio que por lo visto hizo algún atontado que vive al otro lado de la calle en la que salgo yo. “¿No decías que tú no salías a aplaudir?”me comentó el donante... En la foto se ve que no aplaudo, pero también se nos ve a todos los vecinos cada uno en su ventana. No se me había ocurrido mirar para arriba, pero resulta que por lo menos tengo por encima de mí a otros siete que me espían. A ver cuántos me vieron tirarle el agua a los zopencos de abajo y sobre todo a ver si lo ven ellos y sacan conclusiones y verás la que se prepara.
A la hora de los aplausos, he estado atento a los de enfrente y no he visto a nadie sospechoso, de todos modos he abierto la ventana pero también he corrido las cortinas, así que ahora ya pueden sacar todas las fotos que quieran. Hoy me he mosqueado porque no han dicho ni una sola palabra y encima han saludado al vecino de arriba como con retintín. Ya verás como todavía se lía.
Título de este capítulo: EL ESPÍA ESPIADO.

Día ?

Hoy ha sido de traca, menuda sopa de letras que han preparado entre los vecinos de abajo y el de al lado, unos que si hay que ponerse la mascarilla, otros que si es una estupidez; no llegaron a las manos porque hay dos metros de caída al vacío. Los chorbos de la izquierda que lo dice el gobierno, el de la derecha que donde pone eso, los de la izquierda que además guantes y limpiar las suelas de los zapatos y lavar la ropa a 90 grados, el de la derecha que eso eran gilipolleces, que la gente estaba tan acojonada que cualquier cosa que escuchaban o leían se lo tomaban al pie de la letra sin saber si era legal o no. Lo que hay que hacer es salir a la calle todos y contagiarse para generar anticuerpos para la próxima que nos envíen y sobre todo atender a las personas con mayor riesgo de morir si se infectan. Los demás a la puta calle. Y ahí comenzaron los insultos, que si subnormal, que si caguetas, que si tal que si cual y en eso que llegó el momento de los aplausos y estos siguieron a lo suyo; vamos que hoy no aplaudieron a nadie y los de enfrente parecía como si les aplaudieran a ellos, un circo vamos. En un momento de la acalorada discusión, una de las gemelas escupió al vecino, suerte que ni se enteró.