RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

16 mar. 2020

HASTA LA CORINILLA


Queridos seres humanos; para estos días de aflicción en los que a muchos se les tuerce el gesto y a otros les arruga el morro cada vez que ven su último modelo de zapatillas en su caja sin estrenar; he preparado unas pautas sencillas para pasar el trago que si hacéis el pequeño esfuerzo de cambiar las pilas será, fructífero, sabroso y hasta asombroso.

Pocas veces tenemos la oportunidad de cambiar cosas en nuestras vidas por propia voluntad, nos aposentamos en la estúpida felicidad de hacer todos los días lo mismo, de practicar obsesivamente las mismas rutinas, de modo que cuando nos encontramos con situaciones como esta, quedamos inmediatamente fuera de combate sin haber siquiera trepado al cuadrilátero.

Siempre hemos querido poder estar sobrados de tiempo para hacer esto o aquello, y ahora tenemos la gran oportunidad, de modo que recuperemos viejas costumbres, dejemos a un lado los móviles, las tabletas y las redes sociales y volvamos a las charlas con nuestros familiares, con nuestras parejas, con nuestros perros y gatos; ahora tenemos la oportunidad de hacerlo sin prisas, disfrutando de la lentitud (todos recordamos esos besos de urgencia de hace unos días).

Como somos muchos y desemparejados, nos encontraremos con que unos dirán que sí, otros que no y otros digan lo que digan, harán lo que les de la gana, de modo que como norma general, intentemos no perjudicar a los más débiles.

A nivel físico hay un montón de actividades que nos permitirán no bajar demasiado el pico de forma, preguntad a vuestros entrenadores, y si no los tenéis, utilizad el sentido común, pero sobre todo no os volváis locos por estar un tiempo sin salir a machacar el cuerpo; a más de uno seguro que se lo agradecerá y la respuesta posterior será muy beneficiosa. Pero lo que debemos trabajar ahora (y siempre) es la mente, esa tipa que nos saca de apuros cuando el cuerpo dice basta, la que nos permite aumentar el ritmo cuando estamos muertos, la que nos facilita terminar cuando ese diablillo que tenemos dentro del cerebro nos dice “déjalo ya bobo”.

Intentemos vivir sobre todo sin miedo, porque el miedo perturba el ánimo, y baja las defensas, cosa que por supuesto no nos interesa y menos ahora; ¡ojo!, eso no implica de ningún modo dejar de ser precavidos. Desempolvemos el uso de la imaginación, y si no fuera posible, siempre tendremos el parchís, las damas, el ajedrez, o cualquier otro juego que aún conservemos y sobre todo lectura, mucha lectura, tampoco estaría de más coger el boli o el lápiz y escribir (como terapia va de cine).

Correr está bien, es sano, a menudo ayuda, pero AHORA, es el momento de encontrarse a uno mismo, de calmarse, de purificarse, de respirar profundo y de resolver esos pequeños conflictos que siempre dejamos para mañana. Pero sobre todo es la ocasión perfecta para discernir lo que es importante en la vida y lo que no.

En otro orden de cosas, es también el momento de dar calabazas a vuestras parejas deportistas, el sésamo o el tofu también van bien para la motivación, porque estos y otros alimentos son ricos en tirosina, un aminoácido que incrementa los niveles de energía, así como la motivación, y quién lo iba a decir, hasta el rendimiento deportivo.

14 feb. 2020

DEL OCHO DE MARZO PASO



Lees hoy día alguno de los millones de artículos que te topas (buscas) por ahí y se te cae el alma al suelo; que si la tele influye en nuestro ritmo circadiano impidiéndonos dormir con normalidad, que si al hablar por el teléfono móvil te afectan un montón de ondas perjudiciales que pueden instalarse incluso en tu cerebro; que este aparatejo está tan bien estudiado que en cierto modo imita a las máquinas traga perras con sus distintos tonos y sonidos varios, que si estamos al borde del abismo en lo que respecta al cambio climático; pero el colmo de los colmos es el amor al prójimo que predican muchas religiones si lo comparas con su modus operandi.

Te paras un momento a pensar y constatas que esos que predican amor, rara vez comparten el suyo; si hablamos del teléfono ambulante, los nuevos modelos y la publicidad cada vez más agresiva nos lava el cerebro de tal modo que raro es el individuo que no posee uno hoy día (o dos); lo de la famosa “caja tonta” es ya lo más de lo más; horas y horas perdidas que al final de una vida se convierten incluso en años con las posaderas pegadas al sofá.

La publicidad es lo que tiene, que busca enganchar al público, vender su producto obviando siempre las posibles contra indicaciones por perjudiciales que estas sean; porque al fin y al cabo, la publicidad nace para solventar las necesidades del mercado, marcando diferencia con otros productos similares, e incluso a veces echando por tierra los valores del resto.

Por un día, todos nos sentimos enamorados, padres, madres, esposas o maridos.
Por un día, también nos podemos sentir corredores de asfalto, de campo o de montaña.
Por un día nos apiadamos de los pobres, de quienes tienen cáncer u otra enfermedad.
Por un día (más o menos cada cuatro años) nos sentimos ciudadanos de pleno derecho.
Por un día nos sentimos caritativos.
Incluso tenemos un día para “el juego responsable”; ese que tanto arruina a familias enteras.

POR UN DÍA NOS SENTIMOS MUJERES, con toda la ristra de derechos que corresponden como seres humanos que no son diferentes al resto de seres humanos.

Pero pensándolo bien, el que haya un san Valentín, no va a solucionar mi ya destrozado matrimonio, ni sentirme corredor un día, me va a permitir correr más de doce minutos, lo de la caridad, no sería necesario si de verdad fuésemos tan católicos y no hablemos ya del día del voto ni a quienes beneficia en realidad ese acto tan democrático.

Los que más dinero invierten en revertir el cambio climático son los que más contaminan, los que luchan contra la corrupción en gran medida son corruptos, los que luchan por erradicar la pederastia, son los propios pederastas en muchos casos o al menos los que llevan tapando estos hechos décadas y décadas de sufrimiento ajeno (como hemos constatado estos días con el asunto de la Bañeza).

Para la gran mayoría solo hay un día de lucha por la igualdad, por el maltrato, por la caridad otro para la paz en el mundo, otro para celebrar el año nuevo, pero ¿y con los aproximadamente 340 días restantes?. ¿No vamos a hacer nada?

O somos, o no somos, pero todo el año; los cambios se producen con esfuerzo, pero sobre todo con constancia, no señalando un día en el calendario como si fuera la mayor de las conquistas para escuchar en el telediario del día siguiente que han asesinado a otras dos más; de modo que con vuestro permiso, PASO DE ESOS DÍAS TAN SEÑALADOS.

6 feb. 2020

DISTRAHERE




Distraer: Apartar la atención de una persona, o dicho de otro modo, robarsela (también vale para la pasta). Curiosamente también tiene la acepción de entretenimiento que viene a ser lo mismo, y si no que se lo pregunten a los que han caído en las redes de los que se dedican a los triles (trileros).

En realidad y pensándolo detenidamente, el mundo de hoy, es precisamente eso, un juego de triles, aunque por supuesto con más de tres cubiletes, de los que vamos a citar solamente tres: La televisión, las redes sociales y el teléfono móvil.

Cuando alguien intenta distraer la atención de un individuo, puede haber diferentes motivos; pudiera ser que esa persona no tenga interés en atraer la atención de la gente, aunque por su forma de actuar en la vida lo consiga; pero por lo general siempre se trata o bien de quien quiere vender algo, o bien de quien quiere convertirse en el protagonista del día, y de eso estamos a tope, en la actualidad, solo hay que echar un vistazo a los vídeos con más seguidores del momento para corroborarlo.

Evidentemente, el deporte no es ajeno a estas “modas”, y cada vez vemos más adictos a contar sus retos particulares en las redes esperando tal vez, un sinfín de “me gusta” que les alegre el día y si no es el día entero, que por lo menos sean unos minutos. Afortunadamente hay mucha gente a la que no le cuesta trabajo hacer “clic” en ese famoso botón que hará las delicias del desafortunado deportista.

Pensando en lo que he escrito justo hace unos segundos, no puedo dejar de pensar en el famoso perro de nuestro amigo el fisiólogo y sicólogo ruso Iván Petróvich Pávlov, aunque hoy día la gente saliva por eso que algunos llaman retroalimentación positiva, que no es precisamente comida como les ocurría los perros, sino una simple palabra, un simple “me gusta”.

El mercado debe tener las manos en carne viva de tanto frotarse, porque hay más carreras que calvos y más participantes que partículas de plástico en los océanos, y esa simbiosis que en principio beneficia a todos, termina por decantarse del lado de unos pocos, porque tras esa cortina de satisfacción personal se esconde una gran distracción debida a las rígidas normas, reglas y hábitos que poco a poco se adhieren como una lapa a los participantes.

La mayor distracción en el deporte es el cada vez más, el cada vez mejor, el cada vez más rápido, cada vez más resistente, el cada vez más cerca del cajón, y en algunos casos, cada vez más alto en el podio (pódium en el lenguaje actual).

Uno se para a pensarlo y concluye que sería muy efímera la fama si no fuera por eso que acertadamente llaman “REDES sociales”.

Hoy la fama puede durar tanto como seamos capaces de mantener el acontecimiento en cualquiera de los medios que nos proporciona internet; y sinceramente hay verdaderos especialistas en ello; aunque si fuera necesario, siempre podemos sacar a colación un asunto de hace diez o quince años, o aquella medalla en tal o cual torneo, el caso es seguir vivos en las “REDES”...

Te levantas por la mañana y tu primer pensamiento bien podría ser: “¿habrá más comentarios?” y ahí está el peligro, porque si los hay todo va bien, pero en caso contrario vas de bajón al trabajo quejándote de lo injusto que es EL MUNDO EN EL QUE VIVES, y eso es un asco de vida.

3 feb. 2020

MEJOR IMPOSIBLE


Estaba haciendo un breve repaso a mis "mejor imposible"; y veo que estamos descubriendo un mundo nuevo en el que el dolor, la tristeza y hasta el sufrimiento severo son asumidos como amigos en vez de como enemigos.

No estamos tratando de encontrar la felicidad, (ese ente tan abstracto como resbaladizo), ya que en realidad cada vez somos más conscientes de que formamos parte de un TODO que no sería NADA sin nosotros.

Damos por supuesto que cada experiencia nos hace ricos y nos acerca a ese YO que no es un ente individual, sino la suma de los diminutos yos del universo, y de ello aprendemos una gran lección, que no es sino el conocimiento de que nadie es más que nadie y que cada individuo y cada piedra tiene la misma importancia, el mismo valor y la misma responsabilidad frente al resto de elementos  planetarios conocidos y desconocidos.

Hemos aprendido que somos más ignorantes que sabios, que la belleza no se mide con los ojos, sino con los sentimientos, que las batallas no siempre las ganan los supervivientes, pero sobre todo hemos llegado al conocimiento profundo de que a pesar de todos nuestros defectos, somos piezas imprescindibles en el engranaje que mueve la vida.

Con el tiempo, paciencia y gran dosis de pereverancia, llegamos a convertirnos en nano-indivíduos y es aquí, cuando estamos a punto de volatilizarnos, cuando alcanzamos el máximo explendor y la mayor de las sabidurías.

Yo mismo me hago la gran pregunta: ¿Cómo estás amigo? y no puedo menos que responderme humildemente: ¡MEJOR IMPOSIBLE!

24 ene. 2020

Sucesos que nunca suceden

 

Don Marqués es un hombre corriente; si tuviéramos que dar algunos detalles sobre su persona, diríamos que es adinerado y lo demuestra, por lo demás, como cualquier otro.

Tiene Don Marqués un aiga importado de los EE.UU., que es la envidia de muchos de los obreros de sus empresas, que bromean entre ellos diciendo: “Llegó allí el Marqués y les dijo me dan el coche más grande que haiga”.

Sucede que después de muchos tiras y aflojas, deciden en España imponer el “carnet por puntos”; no han pasado ni dos meses y a Don Marqués ya pocos le quedan, y no es de extrañar, porque se le ve pasar a todas horas zumbando a tanta velocidad que casi no se distingue el coche. Ya tuvo un susto cuando destripó al toro del señor Eutiquio, pero de aquella se libró porque dicen que el que conducía el coche en aquella ocasión era uno de sus obreros; también se libró cuando se estrelló contra la tienda de la señora Lucía (menudo susto la pobre), porque casualmente tampoco era el quien conducía y así parece que seguimos accidente tras accidente.

Pero hete aquí, que un día a alguien en la guardia civil, le da por comprar un aparato muy sofisticado, que no solo te da la velocidad a la que va el vehículo, sino que además hace unos retratos del conductor que ya quisiera para sí “Casa Sombras”.

Puestas así las cosas, ya no solo pierde todos sus puntos y alguno más, sino que se le prohíbe conducir durante un montón de meses, y es ahí cuando Don Marqués explota indignado ante tanta injusticia y la primera muestra de su indignidad, consiste en seguir conduciendo.

Don Conde, Don Nobiliario y Doña Nobleza, como no quieren ser menos, también se agencian sus respectivos bugas, y salvo la señora Grandeza que se comporta como uno más, el resto por lo que se ve, van por el mismo camino en lo de los puntos que Don Marqués, de modo que tras un accidente de consecuencias mortales, en el que por pura casualidad conducía otro obrero, y junto a algún gerifalte más; tienen una reunión a puerta cerrada y de ella se deriva un acuerdo; un pacto que se aplicará en breve en toda la ciudad.

Como castigo por sus desmanes, la ley obliga a Don Marqués, Don Nobiliario y a los demás alevosos infractores a dar una serie de clases intensivas pagadas por el estado durante varias semanas, durante las cuales tendrán dietas para comer y cenar.

Algunos de los ciudadanos que han sufrido los daños ocasionados por los desmanes de los citados conductores, están francamente cabreados, porque esas clases que pagan todos, se dan casualmente en dos de las academias que pertenecen, una a Don Marqués y la otra a Doña Nobleza, con lo que ambos están obteniendo pingues beneficios amén de no haber dejado de conducir ni un solo día. A muchos les gustaría denunciarles, pero temen quedarse sin sus respectivos puestos de trabajo, de modo que no les queda más remedio que prohibir a sus hijos salir a la calle, andarse con cuidado cada vez que salen a la carretera, cuando van de compras, o cuando vuelven del trabajo a sus casas.

Han pasado ya algunos años, y las cosas no solo no han cambiado, sino que ahora hasta las multinacionales del petroleo, del fracking, y cualquier otra forma de destrozar el planeta, hacen lo mismo y han conseguido con el permiso de la autoridad, otro negocio cada vez más lucrativo; que cualquier ciudadano del mundo les pague una cuota por cada uno de los residuos que generen.

7 ene. 2020

macromachismos


Las posibilidades de nuestro cuerpo y de nuestra mente no son ilimitadas, como algunos deben pensar; no somos más que seres humanos (muy pomposamente llamados “homo sapiens”) y ni siquiera somos, como muchos piensan, el eslabón más importante del universo.

Menos aún comprendemos el cada vez mayor alejamiento del ser humano respecto de sí mismo y del resto de personas, pero más complicado se nos antoja aún entender nuestra deslealtad con la madre naturaleza, que incluso para algunos se ha llegado a convertir en un simple estorbo, una traba para sus egoístas planes.

Estamos acostumbrados a dar culto al cuerpo, y ello sucede cada vez con mayor frecuencia, porque en estas últimas décadas, herederas sin fortuna del famoso Siglo de las Luces que nos debería haber llevado a un mayor conocimiento y comprensión del ser humano; lo que vemos es que ese conocimiento solo se ha utilizado en gran medida para un desarrollo industrial e insostenible y para rebajar en grandísima medida las esperanzas de aquellos que menos tienen, desequilibrando exageradamente la balanza hacia aquellos que lo poseen casi todo.

Existe al parecer un orden cósmico, según el cual si tú sufres, yo sufro; si tú sonríes, yo también. Esa disposición, ese mandato, dicta que en el universo, todo tiene relación y que la diferencia entre tú y yo no existe, ya que lo único real, aunque no palpable es la unidad de medida a la que todos pertenecemos (el UNO). Claro que para creérselo, hay que bucear muy profundamente dentro de uno mismo.

Ese culto al “yo” más impersonal y estúpido, se ve agrandado por los medios que “gratuitamente” han puesto al alcance de nuestros dedos, que pueden en un santiamén teclear cualquier cosa que a la mente no pensante se le ocurra, siempre con la esperanza de que alguien o a ser posible muchas personas lo lean y ya sería el colmo que además les “gustase”.

Por otro lado, aquello que algunos esperaban obtener de los grandes cambios producidos durante el siglo XVIII, se ve escorado a las más alejadas y hediondas esquinas, donde se refugian unos pocos locos que escriben artículos y poemas, o bien se compadecen de otros seres humanos, o tratan de dar “luz” al instrumento que en su día hubo quien pensó, nos sacaría de la miseria intelectual y social en la que vivimos, la cultura.

Si Marie Madeleine Piochet de la Vergne, Madame Olympe de Gouges o Lady Mary Chudleigh, por poner solo tres ejemplos, pudieran desde sus tumbas atisbar como vive la mujer siglos después, se decepcionarían enormemente al ver qué poco hemos avanzado, y justo hoy en Barcelona, ha vuelto a suceder.

8 dic. 2019

TENGO UN MENSAJE



Tengo un mensaje para ti.

El susto, es una respuesta natural, pero cuando en vez de decir “todo se quedó en un susto”, la cosa va más allá y aparece el miedo, entonces ya no hablamos de una respuesta animal, sino de una respuesta muchas veces aprendida de nuestro entorno. Así vemos como un niño podría pasearse a gatas por la terraza de un rascacielos y su respuesta no sería miedo, sino curiosidad, porque no sabe lo que es caerse y matarse.

El "ten cuidado" tan habitual cuando despedimos a nuestros hijos el día que salen por la noche, termina calando en su interior de tal modo que aunque solo unos pocos llegarán a pensar “tengo que tener cuidado”, la mayoría repetirán ese mismo mantra a sus descendientes cuando llegue el momento.

En el caso del corredor, sobre todo en el caso del joven, todos esos mensajes van formando parte de su visión del deporte e incluso de la vida, por eso no lanzaremos la imaginación a volar si pensamos que la carga sicológica que algunos competidores tienen que soportar será tan grande como lo sea el mensaje, tal vez tan grande como para quintuplicar su propio peso durante toda la carrera, e incluso en algunos casos, para que el peso sea insoportable.

Cuando un padre antes de una carrera le dice a su hijo, que tenga cuidado con tal o cual rival, o que no deje pasar a fulanito, o ese es un flojo, está enviando un mensaje muy claro a la mente de su hijo: “enséñale a ese cómo hay que correr para complacerme; si dejas que fulanito te adelante, me vas a defraudar, o si te gana ese flojo eres más mierda que él”.

Podríamos poner millones de ejemplos, nada más fácil que ir unos días a las competiciones para ver la sarta de estupideces que los padres vierten sobre sus hijos, e incluso sobre otros sobre los que ni siquiera tienen ningún parentesco.

“Vamos chaval hoy te los meriendas a todos”. En ocasiones la intención no es más que intentar animar, es decir, “ayudar”, pero por lo general, deberíamos ser más cuidadosos con los mensajes; aunque por lo general lo que subyace es una “preocupación real en los padres” que es precisamente la herencia que recibieron en su día de los suyos y no han sido capaces de impedir que se haya trasladado a sus hijos. En realidad, deberíamos de haber aprendido que poco podemos hacer por evitar que nuestro hijo sea rebasado por otro deportista, incluso en la misma línea de meta sin que aún poniendo todo su talento en ello pueda evitarlo; sin embargo lo que si podemos hacer es evitar su sufrimiento, aunque para ello primero tenemos que cambiar nuestra propia visión de la realidad.

Si tengo un compañero en el trabajo que todos los días me dice “ánimo”, seguramente no sea más que una simple expresión, o un deseo de amistad, pero el cómo lo reciba yo ya es otra historia. ¿Por qué me dice ánimo día sí y día también?. ¿Estará preocupado por mí?. ¿Será que tengo mal aspecto por la mañana y no me he dado cuenta?.

Si alguien me dice constantemente “ánimo, hoy vas a ganar”, es posible que piense en ganar como una casualidad, no como una posibilidad que yo sea capaz de alcanzar.

11 nov. 2019

VA DE LADRILLOS


Parece que la chulería del “amigo” Pedro le ha pasado factura, a él, y a su partido; pero lo peor de todo es que su desastre erróneamente calculado, lo sufriremos casi todos los españoles.

Son muchos los que han equivocado su estrategia, salvo los que giraban descaradamente a los tiempos franquistas y hasta hitlerianos; es decir a los tiempos del racionamiento.

Por un lado Iglesias se ha dedicado a criticar ampliamente al psoe, repitiendo una y otra vez lo del pacto psoe-pp y eso no ha gustado a algunos de los socialistas que descontentos con el giro dado por su partido podrían haberle votado.

Por otro lado Sánchez, se escoró demasiado a su derecha criticando tanto el asunto catalán que muchos catalanes que también le habrían votado, heridos en su orgullo han decidido no hacerlo.

De los asesores mejor no hablar, porque parece que todo su prestigio se basa en uno o dos golpes de suerte
.
El miedo a hablar ha sido rentable para Casado, que de haber durado más este entreacto habría terminado por unirse a los críticos y entonces estoy seguro que no habría obtenido estos resultados.

Del señor Rivera poco que añadir, no solo han sido sus exaltados discursos patrióticos (que no eran muy diferentes a los de vox); hay que contar también con sus vaivenes, sus giros y contragiros que han logrado despistar tanto a sus votantes que han huido en desbandada.

Sobre los independentistas, a pesar de muchos; decir que finalmente, tal vez han sido los únicos coherentes con sus intereses.

Eso sí, una vez más se ha evidenciado que este sistema de recuento de votos, hace aguas.

Y aquí estamos de nuevo sintiéndonos todos ganadores (como no podría ser menos). No hace más que unas horas desde que conocemos los resultados y de nuevo la necedad surge por boca de muchos de nuestros políticos; y como es habitual de la humildad, nadie sabe nada.

Y con estos datos, solo nos queda acudir al trabalenguas: 

El cielo está enladrillado
¿Quien lo desladrillara?
El desladrillador que lo desladrille
Buen desladrillador será

16 oct. 2019

RIBERA SACRA (EL RÉCORD)


Leo el resumen de la última competición que me envía uno de los chicos y me encanta descubrir que aún quedan verdaderos deportistas por el mundo. No son esos que se lo montan a lo grande para hacer récord en diferentes distancias, ni aquellos que ganan prestigiosas carreras; no son aquellos favorecidos por los medios y los enormes intereses de las casas comerciales no; la esencia del deporte está justo en lo que dice el diccionario, "AQUELLA ACTITUD CORRECTA Y GENEROSA PROPIA DEL DEPORTISTA". Aquí ha sucedido una vez más. 

Me agrada saber que los verdaderos deportistas siguen ahí. Un brindis por este gesto, un brindis por este chico anónimo.

IV Trail Ribeira Sacra. 
  
Sin estar demasiado pendiente de ella, puede que Canfranc la eclipsara… Esta carrera es genial, por recorrido, paisaje, organización, como cuida al corredor, post carrera, etc. Como el año pasado, llovió, no tanto de noche, empezó a las 6, pero desde ahí, no paró en todo el día. La duda surgió con que zapatillas salir, todo apuntaba a las inov 8, pero todavía tengo las uñas negras de Canfranc, opto por las Merrel, drop 0, blanditas y cómodas, pero sin taco. Las bajadas estaban bastante peor que el año pasado, a pesar de haber llovido menos, era muy complicado tenerse en pie, algunos optaban por bajar con el culo arrastro… Estas bajadas queman mucha pierna. 

El planteamiento fue salir deprisa, para evitar embudos, este año se salió desde el pabellón y creo que hubo menos, salí con los primeros, no fue explosiva, pero a los 500 m ya iban enchufados, no me dejé llevar, pero tampoco quise descolgarme de los 8-10 de cabeza, esto hizo que quizá no cumpliera mi plan; a partir del K 3, bajar el ritmo. Y que al final no pudiera correr más rápido. Fue yendo y viniendo gente y más o menos mantuve mi ritmo. En los últimos 6 o 7 K gané un puesto. Y a falta de 3 K llegó otro que venía fuerte, me pasó subiendo, luego bajando fuimos juntos y podía ir a más ritmo, le pasé y a falta de 500 m me salí del camino, volví atrás entre maleza, y suerte que vi a este corredor y me volví a meter en el sendero, este me cedió el paso amablemente al ver que me había desviado

Mejoré mi tiempo. Mejor imposible…

16 sept. 2019

DESAFIO URBIÓN 2019

Hay un refrán que dice: "nunca es tarde si la dicha es buena".

En esta ocasión voy a cambiarlo por:

"NUNCA ES TARDE SI LA DICHA LLEGA"... por aquello de que hace ya una semana de la carrera y yo aún sin subir las fotos...

Evidentemente, la culpa no es mía, sino de los IMPONDERABLES...