RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

11 jun 2026

D A M I A N

 


Mientras podemos ver estos días como algún personaje importante se está dando diariamente baños de falsedades, la realidad no da respiro a otros “personajes” (personas tan importantes como el resto, pero menos populares fuera de sus lugares de origen).


Damian está haciendo un curso de viticultura, porque desde hace unos años y gracias a una jubilación más que anticipada, le ha dado por rescatar algunas de las prácticas de sus abuelos, de modo que lo primero que ha hecho ha sido trasladarse al pueblo en el que pasó su niñez, y aprender de nuevo la ubicación de algunas de las viñas que trabajaban sus ancestros, como la del abuelo Vitorino que tendrá ahora más de ciento cincuenta años.


No es que le sobre tiempo, porque entre los frutales, el huerto, arreglos diversos y la viña escasas le parecen las veinticuatro horas; pero siempre supo escuchar, y aunque tiene sus propias ideas de como hacer las cosas, piensa que siempre se pueden aprender cosas nuevas y por lo que constata, está a años luz de saber de que va la cosa, de modo que cada vez le resulta más interesante este viaje.


Tiene un buen profesor que hace amena la clase; pero le encanta el debate entre aquellos que ya llevan años en el asunto e incluso algunos que hacen del vino su economía de subsistencia (o al menos lo intentan con ahínco) y en ese conocimiento que atesoran y en el buen hacer les va el jornal o lo que es o mismo, el sustento familiar.


De momento en sus apuntes aparecen multitud de palabrejas como espaldera, ph, málico, tartárico, refractómetro, densímetro, pulgar, espada, color, acidez, grado y multitud de vocabulario que le vuelve loco y no le queda más remedio que acudir a las redes para intentar comprender mínimamente de qué va la cosa (piensa Damián que es lo que tiene ser el alumno menos aventajado del curso).


Ha salido Damián con sus compañeros a ver eso de la poda en verde, y por intentar colaborar casi destroza una cepa de dos manotazos bien intencionados, lo que le valió la cariñosa reprimenda de varios asistentes al magnicidio; hasta hubo un gracioso que le dijo aquello de “Manolete, si no sabes torear, pa qué te metes”. No se le ha dado por tanto muy bien la atardecida, pero todo se ha visto algo compensado por el comentario de la más dicharachera del grupo que le ha dicho “qué bien te sienta el colorao chaval”.


Han pasado ya varias sesiones desde entonces y hoy, ha habido cata de vinos; diecisiete para ser exactos que no es cosa menor, y Damián que no es de los que desperdician, se ha bebido hasta el culo de la copa, de modo que se ha vuelto gracioso sin querer, y entre risas y sonrisas, ya finalizado el sondeo bucal con muy buen criterio le han quitado las llaves del coche, porque el pobre, ni tres pasos seguidos era capaz de dar.


En la siguiente clase, ya recuperado se queda de piedra, y se repite a sí mismo “pero en qué mundo vivimos” cuando se entera de que en el campo, no es oro todo lo que reluce y menos para Gustavo que ha tenido que pagar una multa de las gordas por proteger sus cerezas de los pájaros; o uno que llaman el peanas, que cortó un árbol de su propiedad y le cayó la del pulpo, otro de Valencia al que le metieron una multa del copón por haber sembrado no se que clase de trigo; al hilo surgen otros comentarios, como que en la vendimia, ni se les ocurra ayudar a los amigos o parientes, o que las “autoridades”, pagan por vendimiar si tiras las uvas al suelo, por arrancar árboles y no se cuantas cosas más.


Decepcionado Damian al llegar a casa se consuela cosechando “dichos populares”:


  • El vino entra, la verdad sale

  • vino en barrica, amigo en casa.

  • Vino de la casa, ni el mejor, ni el peor.

  • Al vino y al niño, hay que criarlos con cariño.

  • Por san Blas, empieza la viña a podar.

  • La buena solera, hace al vino de primera.

  • Hasta san Juan, todo vino es del rabadán.

  • Por san Andrés, el vino nuevo añejo es.

  • El vino que es bueno no ha menester pregonero.

  • Hasta que no pase san Germán, no digas que tienes vino ni pan.

  • El trigo en la panera y el vino en la bodega.

  • Viña muy pamposa, poco racimosa.

  • Parra que no brota en abril, poco vino da al barril.

  • Viña enfriada con hielo, vino llovido del cielo.

  • A la viña floja, en noviembre la poda.

  • Por san Miguel, las uvas como miel.

  • Por san Martino, prueba el nuevo vino.

  • No cojas ni pises uva cuando se vea la luna.

  • Antes de noviembre, la viña sin fruto quede.


31 may 2026

 

 

La cama estaba vacía, cierto desasosiego se instalaba en mi estómago desde que me negué a darle la razón- La dejé partir sin meditarlo ni un solo instante espoleado por un mínimo instante de rabia. Aún me creo con la razón, pero ¿de qué le sirve a uno creerse en posesión de la verdad cuando sufre?.


Hubo días felices, hubo días de distracción, de alegrías y de enamoramiento, pero no todo dura eternamente y tal vez fue precisamente ese “querer quitarnos la razón” lo que nos fue contaminando poco a poco hasta el alejamiento definitivo.


Hubo días de fuego, días de miradas limpias y de besos inmensos e intensos, hubo también guiños cómplices, y esa extraña telepatía que no se si surge del amor, pero ahí está en numerosas ocasiones; hubo por supuesto tiras y aflojas, pero siempre desde el cariño, nunca desde el resquemor, el odio e incluso a veces diría que desde ese abismo donde se roza la venganza.


Un día la vi con un amigo en circunstancias que a cualquiera le harían pensar que ahí había algo más que amistad; ya me lo habían advertido, pero lo consideré un rumor absurdo hasta que lo pude comprobar por mí mismo. Hablé con el, no sin una gran tensión por ambas partes y me confesó que efectivamente hacía año y medio más o menos que mantenían una relación a veces intensa; me pidió perdón repetidas veces como un autómata, pero nunca me dijo que eso se hubiera terminado.


Por supuesto ya en casa medité largo y tendido y desde la calma quebrada por el presente y por su presencia, no pude reprimirme y salieron gestos y palabras de ira, de rabia, de dolor, de ese ego irascible que nos maneja a su antojo cuando perdemos la capacidad de decidir desde la calma y sobre todo desde el amor que yo al menos aún sentía por Clara.


No se qué efecto produjo mi actuación en ella, pero sin mediar más de dos o tres palabras, cogió algo de ropa y algunos efectos personales y se fue sin mediar más palabras.


Quedé derrotado y mi ego resentido por esa parte de macho que todos atesoramos en algún rincón; me dio a entender, que “mejor así”. Pero no, no era mejor para mí, era peor, no podía soportar su ausencia en nuestro hogar y lo que es peor, no podía ejercer mi oficio más que en un pequeño tanto por ciento de mi capacidad, lo que trajo por supuesto consecuencias.


Hubo sicólogo por supuesto, hubo consejos, muchos de amigos hoy tan separados y dolidos como yo, hubo redes sociales en busca de una explicación de la que solo ella y yo eramos poseedores y fue ahí, buscando en mi propio interior y nuestras vivencias, en nuestras disputas y en los hechos donde encontré un vínculo probable de aquella búsqueda ajena.


Han pasado ya cerca de dos años, y aún volvería a sus brazos si me lo pidiera, pero he comprendido que en una pareja no funciona bien una relación dominante, y menos aún autoritaria.


Cuesta aceptar los cambios cuando no los buscamos nosotros mismos, pero adaptarse a ellos es la clave para poder seguir caminando y para tropezar lo menos posible con los obstáculos que de cuando en cuando aparecen en nuestras vidas y que son comodines que no siempre sabemos usar.


Bueno, eso es lo que dice mi sicólogo; pero yo la verdad es que aún no he asimilado eso de que se aprende tropezando porque ahora por si fuera poco, me ha dejado también mi mujer.








17 may 2026

MUSEO-HUERTO ECOLÓGICO

 


Dice el diccionario que un museo además del lugar donde se guardan y exponen obras de arte y objetos de interés”, es también “una institución abierta al público que expone los objetos que ilustran la actividad humana o los que son importantes o significativos por su valor cultural”. En la antigüedad por lo visto era el templo de las musas y eso también nos cuadra aquí.

Se trata en definitiva de un museo (huerto ecológico) al aire libre donde Elías Brown, es el que dirige el compás y hace sonar con su batuta una música verde que sabe a gloria.

Ayer se reunieron allí personas de diversas procedencias, gentes que no solo escuchan, sino que también aportan de sus enormes experiencias en zonas geográficas muy diferentes; hombres y mujeres que se han desplazado en la mayoría de casos miles de kilómetros para aportar su experiencia, aprendiendo unos de otros y todos de todos que es como debería funcionar el mundo.

Nos enseñó Elías con calma, el proceso de casi tres años de trabajo, y nos demostró como un terreno bien atendido, puede ser enormemente productivo si se saben tocar las teclas adecuadas; como preparar el terreno pensando en el futuro, sin prisas pero sin pausas, que elementos utiliza sin violentar el terreno, como una laya (horca a dos manos); el compostaje y su composición, como rota los cultivos, o como coloca estratégicamente plantas aromáticas aquí o allá y otras muchas cosas interesantes que hasta yo como profano pude comprender.

Nos dio a probar unas fresas que sabían a pura naturaleza, .y nos hizo trabajar el sentido del olfato con hierba luisa, ruda, menta, melisa, tomillo y varias plantas más cuya distribución también es metódica (esto arriba, esto abajo, esto al norte, esto al oeste...).

En fin, excelente trabajo y excelente experiencia que por lo que nos contaron, también está pensada para que otras personas y sobre todo para que los niños puedan asistir, degustar, disfrutar y si es posible, acercarse en un futuro muy próximo un poco más a la tierra que nos alimenta y un poco menos a esas modernidades que tanto les apartan de la vida real.