RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

24 sept. 2012

TILENUS XTREME 2012

 
TILENUS XTREME 2012


Tiene nombre de helado, pero no, nada que ver, aquí un helado no duraría ni un segundo; la Tilenus, supongo yo que tendrá más que ver con el monte Teleno, y lo de xtreme, aunque un poco sicodélico, es por la dureza de la prueba que solo es apta para voluntades “xtremas”.

Esta vez no ha sido el fuego el protagonista, pero por si las moscas, además de la guardia civil de montaña, había algún bombero por allí, aunque no hubo necesidad de sus servicios. En realidad eran tres los retos, dos de ellos fueron descartados por pura necesidad, pero quedó la prueba de los 105kms que prácticamente no varió su kilometraje; todo un reto para la organización.

No es la mejor época para traer ilustres, pues o están zurrándose la badana (pongamos por caso a Salva), o se la han zurrado recientemente (pongamos a Pablo Criado o Pablo Manuel Villa).

Los que conocieron la zona y la han visto calcinada, lo han sentido de verdad, es triste que por puro abandono, o por puro negocio, haya quien prenda la mecha, sin pensar por un solo instante, que detrás tendrán que venir otros a apagar el fuego con riesgo de sus vidas. Como suele suceder el fuego, nos ha pillado a todos muy lejos esta vez, y hasta que no nos toque, no seremos capaces de entender la rabia y la impotencia que se siente cuando ocurren estas cosas y para colmo de los colmos, no de forma natural.

En fin, que el amigo Nistal se las ha apañado para reunir a un reducido pero íntegro grupo de participantes y de visitantes y de volcarse con la fiesta de las carreras por montaña que era de lo que se trataba. Y como siempre aquí aunque todo tiene un orden en la vida, todos han ganado.

A estas alturas, seguro que ya estarán pensando en “La Peña del Tren”, igual que otros estarán con los últimos retoques para otra prueba que está al caer, prevista para el 19 y 20 de octubre: “Desafío Cantabria” (del mar a la montaña”, ya que sale desde la hermosa zona de San Vicente de la Barquera y termina un poco más arriba, en Espinama”, no excesivamente lejos de donde hizo historia este año la vuelta ciclista a España.

Y como siempre las fotos de la Tilenus Xtreme 2012 aquí:      http://barriosantana24.blogspot.com.es/2012/09/tilenus-xtreme-2012.html

 







13 sept. 2012

LOS TOREROS DE LAS MONTAÑAS

TOREROS DE LA MONTAÑA


Por mucho que haya disparidad de criterios en torno a la “fiesta”, no podemos dejar de reconocer que ha habido toreros que han sabido aportar su magia a las plazas; toreros que han dejado salir su “duende” al igual que lo sabían hacer muy bien los “Cantaores de Flamenco”.

Cuando una voz pura se adueña del silencio, del espacio, de los sentimientos, y unas lágrimas rebeldes asoman irremediablemente por los ventanales de nuestros ojos, podemos decir que hemos sido testigos de un momento mágico.

Cuando un corredor tras muchos minutos corriendo, se contagia de naturaleza, de paisajes y pierde la consciencia de lo que era para convertirse en lo que es en ese instante; cualquiera que lo vea será testigo de otro momento mágico.

No es fácil vivir ni ser testigos de momentos mágicos a menudo; se nos encamina desde pequeños en otras direcciones que nada tienen que ver con la búsqueda de uno mismo, ni con el presente; se nos empuja directamente al precipicio de lo material, de aquello que tiene una marca, un precio, y por lo general una caducidad.

Las voces puras son confinadas en los más recónditos lugares, porque nada tienen que ver con las marcas ni con los valores de esta sociedad actual que nos invita a hablar cuando deberíamos callar, o a caminar cuando deberíamos de estar quietos o lo peor de todo, a estar quietos cuando deberíamos de movernos.

Hay muchas personas que nos proporcionan momentos mágicos, a lo largo de nuestras vidas, y entre ellos por ser muy numerosos, quiero destacar a los corredores por montaña.


Llevo algún tiempo siguiendo más o menos de cerca, este tipo de acontecimientos, y siempre me ha llamado la atención, un gesto que se repite muy a menudo; el último, el penúltimo o uno de los últimos, en el momento de pasar bajo el cartel de meta, y después de un esfuerzo a veces descomunal, sonríe; sonríe como si le acabara de tocar la lotería, aunque entiendo que es un gesto, más de satisfacción que de alegría.

Para que nos hagamos una idea aproximada de lo que quiero decir, imagínense ustedes un partido de balón pie, donde el equipo que ha perdido por goleada se dirige a los vestuarios sonriente y dicharachero, tanto o más que el otro equipo; ¿se hacen ahora una idea? ¿Cuántas veces lo han visto?. Probablemente nunca.

Sin estar en mi ánimo desmerecer otras especialidades, creo que los corredores por montaña, son de otro planeta; no son de este mundo, hacen cosas que no son normales, que se salen de la regla; no reparan en gastos y menos en kilómetros; no hay uno solo que no haya tenido intención de abandonar en algún instante de la carrera, ni uno que no haya sufrido nunca algún percance, ni uno solo que no tenga un montón de amigos. Salvo las lógicas excepciones, se respetan, y a menudo se admiran, pero sobre todo saben valorar a los que invierten ciento cincuenta horas en vez de poco más de la mitad que tardan en recorrer la misma distancia los primeros.

En otras especialidades, los últimos son la “casta” más baja, los “perdedores”, los “nadie”; aquí, en esto de la montaña, todas las piezas del tablero tienen el mismo valor, independientemente del orden de llegada y aunque a los ojos de los demás, los primeros siempre serán los primeros. A mi parecer la mayoría de las veces que entran en meta levantando los brazos, no lo hacen como signo de victoria sobre los demás, sino sobre sí mismos.

Son verdaderos atletas, con sus liturgias, sus manías, adictos a algún tipo de “zapa”, a largos entrenamientos que en muchos casos no serían necesarios, pero que no les convierten en “masoquistas” aunque en ocasiones sufran como perros, y a veces opten con sabiduría por el abandono.

Sabedores de que una simple rozadura puede dar al traste con todas sus ilusiones; procuran llevar alguna “tirita” por si las moscas. Conocen la importancia de un buen material, pues a ninguno se le escapa que en ocasiones se la juegan, a veces por la dificultad del recorrido y a menudo por las inclemencias climáticas que no solo influyen en el recorrido, sino también en un posible rescate.

Aunque siempre hay algún “loco” que disfruta con el riesgo, en su mayoría, cuidan la alimentación y la bebida y hacen sus cálculos en función de la dificultad, de la zona, del recorrido e incluso de sus capacidades físicas.

No tienen grandes marcas deportivas detrás que les conviertan en millonarios tras unos años de actividad en el más alto nivel; (bueno tal vez si tienen grandes marcas, pero la segunda parte es una verdad como un templo); es cierto que algunos tienen la ropa gratis y alguna cosilla más, pero nada comparado con lo que puede obtener el más mediocre de los “futboleros” o el más inútil de los políticos.


Se pirran por las “capas”, y saben perfectamente en qué orden se colocan; hablan entre ellos de la importancia de saber “bajar”, de controlar el esfuerzo, de desniveles positivos y negativos, de la importancia de saber “leer” un mapa; que no hay que derrochar, sino administrar la energía; conocen como nadie la importancia de una costura, de una cremallera, de una rozadura, por eso buscan material que las evite, por eso tienen tanta importancia unos simples calcetines, porque saben que las distancias en la montaña varían, nada que ver con los tres minutos que otros son capaces de hacer en una pista.

Son gente muy sabia, pero sobre todo tienen una cultura extraordinaria del entorno; y tienen una cualidad que cada vez se está perdiendo más, saben escuchar, aprenden y se dejan aconsejar, y por muy, muy grandes que sean en su vida normal; cuando están allá arriba, no son más que la piedra más pequeña del camino, disfrutan con el entorno y lo cuidan como si fuera su propia casa, pues utilizan el sentido común que les advierte de que lo más probable es que quieran volver alguna vez a pasar por el mismo sitio, incluso piensan (y eso es lo más raro hoy día), que tal vez sean otros los que pasen por allí y recogen sus latas, sus mondas de plátano o cualquier indicio de que alguien ha pasado nunca por aquél lugar, para que todo el que pase la próxima, descubra cada vez ese paisaje distinto y variable que nos ofrece la montaña..


Pero hay una cualidad más y no me cabe duda de que es la más importante de todas, una cualidad que les permite hacer recorridos imposibles en tiempos imposibles, en condiciones imposibles para el resto de los humanos; hablo de la fuerza de voluntad, de la capacidad de resistencia mental, del diablillo que todos tenemos en la cabeza y que nos marea a veces para que nos rindamos; ya puede afilar su tridente o traer más colegas del infierno que aquí no tiene nada que hacer; estos tios siguen a lo suyo y aunque pasen el mal trago, como todo hijo de vecino, en vez de abandonar, se crecen, se crecen y se crecen.

La cabeza pesa lo suyo, y desde luego hay en el plano técnico, una ubicación ideal para ella; dominar los impulsos que se generan en su interior es otra historia; no es tan sencillo, y sin embargo estos "toreros de la montaña", son los mejores dominando la mente.

Por último quería dejar aquí unos pocos detalles de alguno de estos “toreros”, solo cinco entre los cientos que podría citar, me podría valer cualquiera, solo que a estos les conozco un poco mejor:

Salvador Calvo, es un atleta ya veterano y excepcional, que lleva años dándonos muchas alegrías, y permitiéndonos disfrutar de un montón de “aventuras”, en las que el mismo goza del mejor modo posible, como participante y espectador al mismo tiempo. Verdaderamente no creo que Fernando Alonso haya hecho más méritos que “Salva” para ganarse el príncipe de Asturias, y no es afortunadamente el único como he dicho anteriormente.

Oscar Pérez, es otro corredor al que quería citar, aunque en principio era en relación con una prueba ya superada hace meses el “Integral de Valdecebollas”, donde me llamó mucho la atención, no porque resultase ganador, sino porque me pareció un hombre ágil, y muy sencillo, una cualidad que efectivamente atesoran muchos corredores por montaña. Pero dadas las circunstancias creo que será mejor reflejar aquí su última gran heroicidad, en la que para algunos es la prueba más dura del mundo (tendré que darme prisa porque si no para cuando cuelgue esto, tal vez ya no sea la última), llegar el primero en el Tor des Géants, mejorando por horas el record de la prueba, pero sobre todo respondiendo al comentarista que no se sentía campeón, sino solo un buen atleta, le deja a uno un poco perplejo, ¿alguien da más?.

Junto a Oscar, compitió (aunque no fue el único español), otro personaje ilustre de los “ultratrails”, es otro humilde más entre los humildes y entre sus mayores éxitos cuenta como dice Roberto Carlos “con tener más un millón de amigos”; entró en cuarto lugar en el Tor, en un año en que comenzó a entrenar con bastante retraso, por causa de una mala caída que le impidió hacer lo que más le gusta, que es disfrutar de los bellos parajes que tiene cerca de su tierra (Cantabria). Este bombero que podría vivir paseando turistas por cualquier lugar de los Picos de Europa, y que está considerado por lo que me ha dicho alguno de sus colegas, el mejor en rescate de montaña y de los mejores en incendios, cometía la bendita locura de venir por segunda vez al Tor y eso le otorga a Pablo Criado, más mérito aún, al tiempo que se dispara considerablemente su aureola de “hombre duro”.

Voy a citar ahora a Pablo Manuel Villa, un joven corredor, conocedor y amante de la montaña desde niño, tanto para recorrerla con “zapas” como con “pies de gato”, y del que nadie diría que está dando sus primeros pasos en esto de las carreras por montaña; a pesar de sus tres participaciones ya en la “Travesera de Picos” o la machada de realizar el “anillo de picos en formato invernal” junto a Salva y Jesús Martinez Novás, o por citar lo último; a pesar también, de su cuarto puesto en la TDS del Mont Blanc 2012.

Y para finalizar este grupito de cinco atletas extraordinarios, voy a sacar a la palestra a Ana Bustamante, la conocí el mismo día que a Pablo, allá por los altos de Áliva; como no podía ser menos aquí tenemos otra mujer sencilla, que adora tanto su profesión como devorar kilómetros, con esa filosofía que conocéis muchos de vosotros, “ si deja de ser divertido, eso no es lo que yo quiero”; como veis en estas condiciones en su casa todos los días son festivos, y cuando no se va a Picos, se va al Mont-Blanc, e incluso se ha atrevido con el Tor; coincide como muchos de vosotros en entrenamientos un tanto anárquicos, pero la tía se lo pasa pipa. 


Estoy completamente seguro de que ninguno de ellos se considera el mejor en esto ni en otros órdenes de la vida; pero eso no quita para que día a día intenten superarse, y mejorar, eso si, siempre sin perder de vista el lado divertido, convirtiendo el sufrimiento en felicidad, y eso es lo que os hace a todos vosotros (como a ellos), grandes, eso es lo que os hace únicos, por eso espero que no os moleste que si alguna vez coincidimos por allá arriba, os llame “toreros de la montaña”.