RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

25 feb. 2013

SOMOS LO QUE MAQUINAMOS

Pastillas para la tensión

Mucho se ha oído hablar de la importancia de la mente en todo tipo de esfuerzos, tanto de carácter deportivo, como extra-deportivo.

A todos nos ha ocurrido alguna vez, que la cabeza va por libre, y nos cuesta un mundo adoctrinarla por muchas llamadas al orden que lancemos al cerebro.

En ocasiones, el desconocimiento, genera tensión y cuando esta sobrepasa los límites razonables, estalla la crisis y con ella el miedo.

¡Vamos! ¡Sigue!, nos animan cuando cuerpo o mente nos dicen no puedo más.

Respira hondo, nos dicen cuando alguien percibe que caminamos hacia el descontrol; es fácil decirlo; pero no es tan sencillo conseguir controlar el caudal de aire; que a menudo se nos antoja reducido, pequeño, corto, incompleto y totalmente insuficiente.

El cuerpo humano, no deja de sorprendernos cada día; es posible que sea la máquina más perfecta que existe, aunque algo debe fallar cuando en ocasiones parecemos empeñarnos en desgastar o estropear alguna de sus piezas estúpidamente.

La tensión, provoca averías en nuestro organismo, de modo que se impone tomar medidas antes de que aparezca.

Efectivamente una respiración profunda ayuda; pero menos, cuando ya hemos generado presión; lo más adecuado sería, anticiparse, pero en el sentido correcto.

El deportista, suelen dejarse ir, se calza las zapatillas, elige una ruta y ¡hala!, a correr.

Pero no ocurre lo mismo cuando se enfrenan a una competición, aunque debería ser lo mismo; pues sigue tratándose de correr; ahora, en muchos estómagos aparecen las nauseas, los apretones, el cosquilleo que a veces asciende hasta el pecho, la entrada de aire se reduce, los músculos se tensan, a algunos se les nubla la vista y el proceso de los pensamientos altera su orden escapando al control natural.

La cultura siempre ayuda; todos conocemos el dicho: “el saber no ocupa lugar”. Pues bien; Émile Coué fue un sicólogo francés nacido en 1875, que afirmaba que la autosugestión condicionada, era muy beneficiosa, para sus enfermos. Yo lo creo, y por lo tanto, propongo aplicar sus enseñanzas en el ámbito deportivo.

Este hombre extraordinario, no curaba a sus enfermos, sino que les invitaba a que se curasen ellos mismos mediante la autosugestión, (una especie de auto hipnosis).

Este, es uno de los mayores déficit en los esforzados deportistas del día a día. Si fueran capaces de generar en sus mentes los propósitos adecuados, no generarían tensión, sino relajación, no absorberían lo negativo, sino lo positivo, no tendrían apretones, sino bienestar, no temerían al fracaso, sino que lo asumirán como un elemento positivo más en el aprendizaje; pero sobre todo; serían capaces de erradicar todo tipo de desorden mental, puesto que tendrían dominada la situación y dirigirían sus pensamientos y su convencimiento hacia el camino que indudablemente, suceda lo que suceda les llevaría a disfrutar durante todo el viaje; como niños, de este enorme parque de atracciones, que puede ser la vida.