RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

12 mar. 2013

UNA RACIÓN DE BASTONES DE MONTAÑA

No voy a descubrir las Américas hablando de bastones; cualquiera que busque encontrará ríos de tinta sobre el tema; no obstante, venía a cuento por diversos motivos, y aquí lo dejo.

BASTONES DE MONTAÑA


Lejos les quedan ya a los que corren por las montañas, aquellos palos de madera que utilizaban entre otros los peregrinos en sus desplazamientos, de los bastones actuales que se pueden ver en este tipo de carreras; salvo la definición tradicional de bastón: (Vara o palo que sirve de apoyo al caminar).
 
Los bastones, no son apéndices de nuestro cuerpo, no nos proporcionan cuatro patas, ni tan siquiera son terceras piernas, simplemente son ayudas. 
 
No son muletas, ni pértigas, pero facilitan enormemente el tránsito. Por eso, el contacto con el suelo, debe ser delicado, lo justo para que nos ayuden a descargar en lo posible el trabajo del tren inferior, darnos un breve apoyo y caminar o correr más equilibrados.
Tal vez los bastones les resulten más familiares a aquellos que llevan años haciendo senderismo; aunque aparte de la tradición, también es cierto que algunas personas los llevaban más como elemento disuasorio que como apoyo. Lo que no cabe duda es que ese menor desgaste del que hablamos, no solo nos sirve para terminar una ultra, sino para continuar corriendo algunos años más; lo que no deja de tener su importancia.
La lógica nos invita a probarlos en los entrenamientos, de ese modo, la experiencia nos dictará, las zonas adecuadas para usarlos, así como las alturas adecuadas a cada uno; al final nos encontraremos con que no a todos les gusta usarlos en el mismo sitio, pero es ley de vida, y tampoco es tan malo que cada uno tengamos nuestras manías; pues gracias a eso entre otras cosas nos distinguimos unos de otros.
Su transporte no requiere de por sí de ningún tipo de estrategia y la forma más económica aparte de en la mochila; sería sujetarlos un poco por debajo de la empuñadura como si tuviéramos un cuchillo de cocina en la mano; el inconveniente, es que en competición sobre todo; provocaríamos no pocos incidentes con los compañeros.
Se habla de diferentes pruebas donde se recomienda el uso de bastones: largas distancias y zonas verticales fundamentalmente; y sin embargo no hay porqué restringir su uso dentro de esos ámbitos, hay atletas que les sacan partido cuando caminan por terreno llano, y podemos suponer fundamentalmente en el plano teórico, que lo mismo podría ocurrir al trote.
Al igual que con el sillín de la bicicleta, a veces regulamos mal los bastones, pero nos habituamos y luego nos resulta extraño corregir esa distancia.
Argumentos a favor:
  • Un mayor reparto de las cargas.
  • Pueden mejorar el equilibrio.
  • Pueden mejorar el ritmo
  • Previenen lesiones por desgaste a corto, medio y largo plazo.
  • Trabajo más equilibrado y coordinado entre diferentes grupos musculares.
  • Nos permite Ir más erguidos, consiguiendo un mayor aporte de oxígeno.
  • Como posible ayuda extra en cualquier terreno y circunstancia.
  • Estudios franceses y americanos ensalzan sus virtudes.
Argumentos en contra:
  • Pueden romperse y causarnos una caída inesperada.
  • Nos pueden estorbar en algunas zonas técnicas.
  • Son una preocupación más.
  • Tenemos que soportar un peso a mayores.
Hoy día tenemos multitud de bastones con diferentes pesos, tramos, estructuras y materiales, pero básica mente las partes del bastón son las siguientes:
Empuñadura: A destacar la influencia de los diferentes materiales y agarre.
Dragonera: Nos permite descargar una pequeña parte del trabajo en la muñeca, al tiempo que un tropiezo evitará que se nos caigan.
Roseta: Más o menos ancha. (evita una excesiva penetración en el terreno)
Punta: La que toma contacto con el suelo.

Consejos básicos para su uso:

Un medio conocido de sujeción, consiste en introducir la mano en la dragonera, sujetar el bastón en el aire y luego bajar suavemente, hasta que este apoye en el suelo, y casi de modo automático podremos asir la empuñadura. 
 
Respecto a la dragonera, no hay que olvidar que cuando el terreno es muy técnico, conviene valorar su uso, ante una posible caída en la que las manos no estarían libres.
En las subidas será conveniente acortar un poco los bastones, mientras que en las bajadas la lógica nos invita a alargarlos.
Mientras encontramos la altura adecuada para nuestras condiciones, podemos comenzar utilizando un pequeño truco: “relajaremos los hombros y mediremos la altura desde el codo hasta el suelo”, la altura que nos de es la que podemos aplicar al bastón.
La altura del bastón debería de ser tal que cuando el mismo pase por la vertical del cuerpo, no empuje el hombro hacia arriba ni este tenga que descender hacia abajo. No podemos obviar, que entre más largos, el apoyo se efectuará más alejado de nuestro cuerpo y entre más cortos más cerca. El inconveniente cuando se alargan mucho es que se dominan peor, por tanto sería conveniente alejarlos un poco de la línea de carrera para evitar tropezar con ellos. No obstante como norma general, hay que procurar no colocarlos frente a nosotros, sino siempre en los laterales, entre más largos, más lejos de la línea del brazo.
Cada cual deberá buscar, el tipo de bastón, así como la técnica más adecuada en cuanto apoyo, distancia y tracción que le permitan obtener el mayor rendimiento del mismo.