RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

15 jul. 2013

¿QUE PINTAMOS AQUÍ?

NUESTROS gobiernos, se han especializado en tomar decisiones, sin contar con la aprobación ciudadana; no nos sirve aquí eso de que son nuestros representantes, porque les hemos votado; pues estamos hablandode decisiones que ni sus propios votantes apoyan, y que no figuraban en los respectivos programas electorales del partido ganador.

Cuando la ley de los beneficios manda, hay dos factores a tener en cuenta; el primero es que en cuanto mayores sean estos, mayor será la satisfacción del receptor; el segundo, en mi opinión el más importante; es como se reparten esos beneficios. Pues bien, las leyes de los últimos años tienen una clara tendencia; los beneficios terminan siempre en manos de los que más tienen.

Si bien es cierto que no existe (que yo sepa), un contrato por escrito entre nuestros gobernantes y los votantes; si que podemos hablar de moralidad, de sinceridad, de compromiso y responsabilidad entre otros valores. Muchos votantes eligen en función del compromiso político para con la sociedad, en la creencia de que las palabras se convertirán en hechos. Nada más lejos de la realidad.

Parece como si NUESTROS gobernantes se hubieran especializado en tomar medidas no a favor, si no totalmente en contra de los intereses ciudadanos; y no estamos hablando de intereses bancarios, sino de los más simples, el pan, el trabajo, la cultura, el agua, la dignidad, la vida.

Cuando los servicios básicos de un país, quedan en manos de trileros, no importa que vaso escojas, porque con toda seguridad no habrá nada debajo.

Hasta las comunidades de propietarios más pobres, cuando hay que hacer un gasto extraordinario, convocan a los vecinos para que den su parecer y aporten ideas. El gobierno jamás; no solo juega con cartas marcadas, sino que cuando se descubre su juego, entran de inmediato en liza sus matones y nos echan del casino sin mediar palabra, como si el delincuente fuese el que descubre el juego sucio y no el que lo practica.

Ya no nos queda mucho tiempo para reaccionar de manera pacífica; cada día que pasa los ricos son más ricos, y cuanto más aumenta su riqueza, más medios destinan a protegerla y más aumenta la pobreza. Las leyes parece que están para eso, de modo que muchas de ellas, al formar parte de la propia trampa, son totalmente injustas, y carentes de auténtica legalidad, con lo cual debería ser sencillo echarlas abajo. Otro tema aparte merecen las fuerzas de seguridad, ahí lo que toca es un importante trabajo de concienciación, pues por mucho que lleven pistolas, son trabajadores al servicio de la sociedad, y están para defenderla, no para avasallarla.

El político, tiene la responsabilidad y el compromiso reflejado en sus apariciones televisivas y sus programas electorales, y si no se cumple lo prometido, solo una vía es posible; salir a la palestra y convocar nuevas elecciones, al menos siempre les quedará el recurso del “no pudo ser”.