RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

10 feb. 2014

PASEANDO EL ALTO SIL

SANTA CRUZ DEL SIL

El amigo Lolo, me invitó a hacer un pequeño recorrido por algunos de los tramos salvajes, por donde discurrirá la “Carrera Alto Sil”; del 16 de marzo próximo; de modo que amarré el petate y allí nos plantamos antes de las nueve de la mañana que era la hora elegida para la salida.

Prácticamente al completo el Club del “Alto Sil” de reciente creación, donde militan prácticamente todos los implicados directos en la carrera y solamente un par de invitados de lujo, Jose Manuél y el amigo Moha, a los que se añadió un servidor.

Dos secciones; una para correr y otra para caminar, yo por mí, hubiera ido con los más rápidos, pero con el Moha para machacarlos ya había suficiente; de modo que para no abusar, preferí acompañar cortésmente a las damas que tenían como guías a Pedro y Miguel, o viceversa.

Tras una visita al “muro”, (que para nuestro asombro, alguna subió silbando) y un cambio de planes en el recorrido inicial por causa de una cacería; las chicas que nos tenían ganas, comenzaron a trotar, de modo que ya se sabe lo que nos tocó al resto.

Algo más de cuatro horas, una ducha en la casa del pueblo y una visita al “CHANGUITA”, donde nos atendieron tan cordialmente, como si fuéramos paisanos; y ya nos pusimos en marcha, para la cosa del yantar, en dirección a Anllares del Sil (que muchos recordarán por la central térmica que puso en marcha Unión Fenosa allá por el año 1982).

Siempre que vengo por estas tierras, me voy con el corazón un poco encogido. Pienso en la carroña política que ha machacado vilmente la única forma de vida de estas pequeñas poblaciones y me pongo enfermo. Hablar de proteger la vida de los ciudadanos, cuando se permite a las grandes multinacionales la contaminación diaria del agua que bebemos, del aire que respiramos y de la tierra de la que comemos; es cuando menos un grandísimo delito, no solo contra los habitantes de estos pequeños núcleos, sino contra toda la población en general a la que de un modo u otro alcanzan las estrategias de empobrecimiento de los ciudadanos de este país.

Que se permita la fracturación hidráulica (más conocida como fracking) y se cierren las minas es tan ridículo como querer que los alumnos tengan cultura cerrando escuelas, o que los enfermos se curen cerrando hospitales.

No se lo que pensarán los padres de esta generación, que camina hacia esta moderna esclavitud, después de lo mucho que han tenido que pelear para conseguir tener un nivel de vida digno para sí y sus descendientes; pero me entristece mucho pensar en lo que pasará por la cabeza de todos aquellos que sufrieron no solo los rigores del clima, sino también, los de una vida laboral excesivamente precaria a tenor de los desgraciados resultados que hasta hace pocos días se enfrentaban a diario.

Hablamos de poblaciones, cuyo precioso entorno, aún pervive casi virgen (aunque no se, durante cuanto tiempo).

Tal vez iniciativas como esta de Lolo Díez y sus amigos del “Alto Sil”; o de otras gentes como Pablo Criado y Jesús en Espinama, o los hermanos Nistal en Castrocontrigo; por poner tres casos bien conocidos; sean una de las pocas vías de escape al doloroso silencio laboral que sufren este y otros muchos pueblos de la zona.

Tal vez la vía turística, con el apoyo de instituciones y las pocas empresas que aún quedan; sea lo que pueda abrir un pequeño rayo de esperanza para el futuro de estos jóvenes.

Que no olviden, empresas e instituciones, que su supervivencia, dependerá de la capacidad de compra de los habitantes de estas poblaciones; y que por pequeña que sea su aportación; esta, puede significar la continuidad de sus negocios, y con el tiempo, el resurgir de otros más modestos; como un pequeño bar, una pequeña tienda, casas rurales; regalos turísticos; zonas de acampada, venta de productos autóctonos, restaurantes y muchas otras cosas más, que no me alcanzan al no ser yo profesional de este sector.

Si en otras partes hay gente noble, aquí también la encontraremos; a veces detrás de rostros huraños, o serios; pero traspasada la débil frontera de la desconfianza, descubriremos, personas capaces de repartir hasta la última miga de pan o de ofrecerte hasta el último rincón de su casa; porque saben que la solidaridad es el arma más poderosa que mueve el mundo y que al fin y al cabo, entre la gente de a pié, que curra codo con codo; nunca habrá grandes diferencias en lo esencial.