RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

10 jun. 2014

KM VERTICAL EN FUENTE DE. LA HORA DE LOS ADULTOS



Me ocurre a veces, que tras determinados acontecimientos, un pequeño poso de melancolía, se hospeda en mi mente como un polizón y me cuesta volver a la normalidad.

Cada vez que tengo cita en el Remoña me vuelve a ocurrir, tanto es así, que esos inconvenientes de estar fuera de casa tan característicos en mí, en este lugar desaparecen y ya comienzo a considerar Espinama como mi segunda patria, al Remoña mi segundo hogar y a Jesús, Montse y compañía como mis parientes cántabros.

Huyo en lo posible de los halagos, pero a pesar de que en lo físico, no ha sido este precisamente mi mejor fin de semana, no puedo olvidar las expresiones de dicha de los comensales del Remoña; por no hablar de esa fascinante tarta “tres chocolates”, la de naranja, los pimientos de no sé que con queso de no sé cual, o el insuperable sabor de las mollejas de cordero; no dejo de recordar la gigantesca porción de tarta de queso con que me recibió Montse la noche del viernes, ni el abrazo de oso que me dio Jesús en cuanto bajé del coche.

El viernes aún andaba el personal un poco atacado y entregado preparando bolsas y más bolsas para los corredores; procurando que en ninguna faltase nada, al tiempo que se ultimaban los detalles más diminutos para que todo saliese a la perfección.

Un viaje para arriba, otro para abajo; controlar lo que debe haber en cada avituallamiento, que personas tienen que estar allí y en que minuto; poner todo en orden para las charlas del sábado, la entrega de dorsales, los monólogos el magnífico foto reportaje “A un km del cielo”; así como preparar el templete para los músicos que disfrutarán viendo como los asistentes se comen el queso y el jamón que tan delicadamente corta el especialista, y se beben la sidra el vino y otras bebidas; mientras escuchan canciones conocidas, mezcladas con arreglos personales del grupo.

Por lo que se ve, la cosa salió de cine, “tutti contenti”; de modo que es el momento en que los cuerpos se relajan, y asoman ya sin miedo las sonrisas de todos los colaboradores, mezcladas con rostros donde se refleja el esfuerzo por haber llegado a la cumbre, no exento tampoco de una enorme satisfacción por lo conseguido, que en un altísimo tanto por ciento, nada tiene que ver con ganar a los demás, sino con comprenderse a uno mismo y por lo tanto, con quererse.

Me ha gustado mucho conocer nuevos deportistas y ver que en mi opinión, transitan por el camino verdadero, que espero nunca abandonen.

Pude ¡por fin!, hacer el recorrido completo del kilómetro vertical, que dicho sea de paso, me ha parecido una maravilla, hasta el punto, que no me hubiera extrañado nada de nada, ver a alguno de los participantes sentado sobre una piedra disfrutando del paisaje sin recordar el motivo por el que se había desplazado hasta allí. Son cosas que solo pueden ocurrir en sitios como los Picos de Europa, y que de cuando en cuando afortunadamente, ocurren.


Mi agradecimiento a los conocidos y a las personas nuevas con las que he trabado amistad que tan agradables han sido en su trato conmigo; en cuanto al resto, mi agradecimiento también; porque si se dejan ver mucho por el REMOÑA, que no duden, que al final, TODOS TERMINAREMOS SIENDO BUENOS AMIGOS.