RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

30 nov. 2014

PEREZA

D O Ñ A            A C E D Í A


Intento echar el lazo a algunas palabras para completar un nuevo artículo, pero me gusta tanto la música que estoy escuchando, que trastoca mis intenciones primitivas y me impide realizar una frase coherente; y al hilo de lo que estoy sintiendo, me pregunto si le ocurrirá otro tanto al corredor que usa cascos cuando traza caracteres sobre las rocas en las montañas.

Es curioso por que derroteros discurre la mente cuando deambula a su aire sin ningún control; yo no tenía intención de hablar para nada de música, la idea era hablar de la PEREZA.

Pero no concibo hablar de pereza sin citar unas cuantas palabras de la misma familia como: “vagancia, dejadez, desmotivación, tedio, acidia, indolencia, astenia, dejadez, flojera, galbana” dejo a un lado “holgazanería”, porque considero que se desvía un tanto del resto, y dejo para el final la palabra ACEDIA O ACEDÍA que tanto da la una como la otra.

Aunque los gaditanos jurarían sobre sus muertos que el significado tiene que ver con un pescadito parecido al lenguado, vamos a obviar ese significado para centrarnos en otros más conocidos.

Como otras tantas, la palabra acedía, proviene del latín y tiene mucho que ver con aquello que se pone ácido (acedar) y al tiempo con el disgusto y la preocupación cuando algo no va, términos que en muchos casos, están muy próximos al estado afectivo del corredor.

Acedia o acedía:

  • Tener acidez de estómago
  • Digerir mal un alimento
  • Melancolía al estar obsesionado con la muerte.
  • Se dice de la planta cuando se pone amarilla.
  • Aspereza en el trato.

Como se ve ninguno de estos significados anima mucho ¿verdad?. Normal que uno se vuelva perezoso y hasta melancólico y depresivo en cualquiera de esas circunstancias.

¿Cuantos de vosotros no habéis sufrido los rigores de la desmotivación? ¿De cuantos de vosotros se ha apoderado el tedio?. Yo desde mi experiencia, puedo asegurar que creo no conocer ni un solo caso en que el corredor no haya sentido cierta flojera en algún momento de su vida deportiva, ya sea como profesional o como aficionado.

No hay que alarmarse, ocurre de cuando en cuando a todos los seres humanos y no tiene que ver intrínsecamente con el deporte, sino con la vida o más bien con algunos momentos y circunstancias en la vida de las personas.

En el deportista, llega un momento en que aparece cierta apatía y la desgana, la inapetencia, o la indiferencia, se instalan y se quedan en el organismo como un huésped, hasta que de un modo u otro somos capaces de darle puerta. Los síntomas no pueden ser más evidentes y tienen mucho que ver no solo con cierto aburrimiento, sino sobre todo, con no malgastar fuerzas.


Pero ¿cuál es la causa de que esto nos ocurra?. No podemos asegurar que haya un solo motivo, sino una concatenación de varios, no obstante solo voy a citar aquí una sola razón para posterior análisis del lector: LA FATIGA, que a veces se transforma en FATIGA CRÓNICA.  

24 nov. 2014

MONTE SAN ISIDRO 2014

Serán ustedes creyentes o no, pero a tenor de lo vivido hoy, una vez más, San Isidro hizo el milagro y sacó todo el agua del pozo, (como en los viejos tiempos) lo malo es que no pensó en el montón de corredores y visitantes, sobre los que caería en forma de lluvia, hasta el punto de convertir el antiguo Corral de la Media Legua casi en una laguna.

Comienzan las carreras y la vorágine de corredores, no solo ha perdido ya el miedo, al agua, al barro o lo que se tercie, sino que parece que aplauden las condiciones atmosféricas adversas, hasta tal punto que seguro que se quedaron con la miel en los labios al no poder encarar esa cuestina  que se ve al lado contrario por donde toman la curva en las fotos.

Bastante pensaban los de la diputación allá por los cuarenta, que este cerro de San Isidro tendría tantos visitantes, y visto lo visto, más valdría realizar un par de operaciones similares en otros entornos, porque de seguir así la cosa, al final todo se nos va a quedar pequeño.

Al final, corral, cerro, o monte, hay que decir que tenemos en León algún lugar de esparcimiento y de entrenamiento para los que gustan de esto del correr.

Ahora solo queda cuidarlo, mantenerlo y mejorarlo, (por supuesto, con permiso de la autoridad, si es que aún tenemos autoridad en este pueblo).