RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

8 dic. 2014

LA PEÑA DEL TREN 2014



Hay momentos en la vida, en que las emociones prevalecen sobre todos los demás sentidos, en ocasiones incluso se pasa el sentido común por el forro y te dejas atrapar por el TODO mansa y placenteramente.

Hay circunstancias y momentos para todos los gustos, pero cuando el PRESENTE, te sacude como un pelele, lo mejor es dejarse llevar y disfrutar al mil por mil.

Cuando todo finaliza, queda lo que queda; el nervio óptico, atacado por multitud de golpes de luz tiene su memoria peculiar y nos hará recordar incluso cosas de las que si nos las contaran pensaríamos que nunca habían sucedido.

Casi todas las personas, poseen un órgano, donde residen una maraña de elementos a cual más importante, es la sede del valor, la fuente de donde emana toda la energía posible e imposible, es almacén de sentimientos, y en definitiva el escondrijo donde residen tres de los sentimientos más nobles del ser humano, la ternura, la bondad y el amor.

Cuando una competición consigue que te caigas de culo, algún ingrediente mágico tiene que tener con lo que le gusta al personal en estos tiempos la crítica fácil y destructiva, y la PEÑA DEL TREN, sin olvidar lo que puedan ayudar los parajes del entorno de TORNEROS DE LA VALDERÍA.

Tiene esta prueba, varios de los elementos que hemos citado en la frase anterior, no se si la bondad a tenor de los rasguños que presentaban muchos de los participantes en sus piernas, pero de lo que no tengo ninguna duda es que es de esas carreras que se hacen con AMOR, y estoy plenamente convencido que el día que falte ese ingrediente no habrá más Peña del Tren al menos tal como la hemos conocido hasta ahora.

No es una carrera comparable con ninguna otra, he estado presente en una pequeña discusión al respecto donde se hacían comparaciones con otras competiciones de mucho prestigio como EL DESAFÍO CANTABRIA, EL ALTO SIL O EL CUETO DEL OSO, y la conclusión es que las características de cada una de ellas son difícilmente extrapolas a las otras.

Tampoco creo que sea del todo acertado utilizar la expresión “es como querer matar osos con una escopeta de balines” (eso creí entender) para definir nuestra Transcandamia.

Si bien puedo estar de acuerdo que en términos puramente “montañeros”, esta sería una prueba menor, no es menos cierto que como decía antes la carrera leonesa tiene sus características intrínsecas que ya he citado en otras ocasiones en este blog, y en mi opinión no hay que compararla con ninguna carrera de montaña ni por montaña ni con ningún término similar, de modo que dejemos cada cosa en su sitio y tratemos de hacer siempre críticas constructivas que a todos nos vendrán de perlas, y si el motivo hubiera sido criticar “ciertas ausencias”, cada uno es libre de ir donde quiera; que yo sepa y de momento en esto de las carreras aún no se ha instaurado ninguna “ley mordaza”.

Y volviendo al asunto que nos traía aquí, tengo que reconocer que esta experiencia, me ha enriquecido considerablemente (en todos los aspectos), ciertas nuevas amistades que no son cuantificables salvo a nivel emocional, todo ello regado con ver de nuevo a personas con las que uno tiene cierta afinidad ayudan a condimentar el plato perfecto, ese con el que te tomas tu tiempo para saborear cada bocado como si fuera lo único de importancia en el mundo.

Asistir a la PEÑA DEL TREN, no solo se ha convertido en una jornada excepcional, sino en un instante canjeable por una vida.


Y una vez finalizada esta crónica, me voy a permitir enviar un mensaje a modo de petición del oyente.

Todo surgió al ver como uno de los encargados de un avituallamiento, corría entre las rocas como un poseso tras el envoltorio de una barrita energética para devolverla a la bolsa de basura.

El recordatorio es que no importa el número de personas que salgan a correr por el monte o la montaña, lo importante es el respeto al MEDIO AMBIENTE, que es decir el respeto a nuestros descendientes que de seguir así no podrán disfrutar como nosotros de estas maravillas que aún están en nuestro poder; paisajes, cultivos tradicionales, montañas, espacios naturales y hasta el aire que respiramos, por los que no nos quedará más remedio que luchar con uñas y dientes si queremos que no pasen a manos indeseables y sin escrúpulos a los que no importará organizar carreras virtuales en las que todo el placer posible estaría tras una puñetera pantalla.


Y vamos con las primeras fotos...








































































































































































































































































































































Fin.