RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

26 nov. 2015

De vacunas y otras menudencias.




VACUNADOS PARA EL MIEDO

Algo significará (digo yo), que desde la aparición de gente pidiendo un cambio de rumbo en la gestión política de estos últimos años, se haya desatado tanto en los partidos grandes, como en los medios de comunicación y empresarial, una guerra total para erradicar estas conductas que piden aire fresco.

La propaganda fue y es utilizada por la iglesia; entre otros, lo hicieron lo hicieran los nazis y lo llevan haciendo los americanos desde hace décadas con mucho éxito por cierto, y no hay ningún partido político en la actualidad que no la utilice exclusivamente para sus propios intereses.

Se trata en definitiva (la propaganda), de la captación mediante subterfugios de adeptos o fieles a determinadas ideas o productos, con la finalidad de obtener un beneficio por lo general inmediato para el propagador y al mismo tiempo lanzar mensajes que eviten que las ideas de los disidentes calen en la sociedad.

Propaganda y manipulación van de la mano, ya que en realidad se trata de vender, y para que ello sea posible, ese “algo” tiene que hacerse atractivo por más que provoque pánico al verlo o al oírlo.

La publicidad es por tanto un engaño que se sirve de mecánicas extraordinariamente complejas incluso de tipo sicológico para llevar al huerto al más pintado, al más machote, incluso al más inteligente.

Llevamos observando desde que nos dieron en los morros con este viejo tormento de la crisis, como la población en general se ha empobrecido brutalmente en todos los aspectos, y salvo unos pocos “privilegiados”, el resto de un modo u otro ha sufrido en sus carnes los latigazos de los recortes, otro invento que consiste en robar a la mayoría para dárselo la minoría.

Sanidad, libertad y cultura entre otros, se han convertido en artículos de lujo; del trabajo mejor no hablemos, y así podríamos pasarnos el día citando todos los perjuicios que nos ha ocasionado una gestión desastrosa, que parece más llevada de la mano de multinacionales que de gestores de la política.

Ahora toca de nuevo propaganda, y no tendrán problema en arramplar con lo poco que quede en la caja con tal de poder seguir haciendo lo mismo que llevan haciendo durante décadas, justo lo que ha originado esta cadena de recortes e infortunios; es decir, quitar de lo nuestro y aumentar de lo suyo.


Muchos aparcarán en un rincón estos años de penurias y sufrimientos y se dejarán penetrar por el miedo al cambio, que es (el miedo), el primer paso para abrir los oídos a los cantos de sirena que les convencerán casi con toda seguridad, de que esta vez por fin, sí que van a cambiar las cosas, sin cambiar.  

18 nov. 2015

TERROR


Cualquier época del año es difícil para vivir en la calle, pero el invierno es demoledor. El invierno es un cuchillo de hielo que atraviesa la supervivencia, es tiritar de frío las veinticuatro horas del día, es acortar sus vidas cada año. Sobrevivir es a veces imposible, no solo por el invierno, también por la rigidez de una administración que actúa como un segundo invierno con sus férreas decisiones”. (Recomiendo leer el artículo completo a los que gusten de los animales http://www.eldiario.es/caballodenietzsche/Albergues-cierran-puerta-transeuntes-animales_6_450814921.html )

Estas líneas que no son cosecha propia, por mucho que las considere mías y universales, me dan pie para hablar de otras cosas.

Tal vez no tenga nada que ver, pero esta situación que desgraciadamente vivimos aquí en nuestro país me ha llevado a pensar en aquellos que durante años eran privilegiados, tenían sus trabajos e incluso sus negocios y por culpa de una maldita guerra que ninguno pidió, han perdido la capacidad de sentirse seres humanos, han perdido padres, hijos o hermanos, han sufrido en lo físico y en lo síquico y se han visto abocados a luchar por la supervivencia diaria, en el peor de los escenarios posibles. Vistas así las cosas, ¿quién podría desear una guerra?

Tras miles de bombas, tras ingentes gastos en armamento militar que sin duda podrían terminar con todos los problemas de todos los desfavorecidos de la tierra, ya vemos el camino e intuimos cual ha sido el resultado; primero aparecen los terroristas, luego los salvadores de la humanidad y después las bombas que nunca discriminan entre benefactores y malvados o entre ancianos, hombres, mujeres o niños, y desde luego tras muchos años, podemos comprobar, que no solo no han conseguido la extinción del terrorismo, sino su expansión.

Evidentemente alguien ha salido ganando, no podía ser de otro modo y también percibimos que el ganador ha sido el negociante y por extensión aquellos políticos que han ayudado a fomentar estas políticas de invasión y guerra en determinados países y que suponemos han recibido y seguirán recibiendo cierto tipo de emolumentos, entre los cuales seguro que podemos contar con eso que llaman puertas giratorias; es decir dar la impresión de que trabajan para los ciudadanos, cuando en realidad trabajan para la multinacional de turno, que bien puede ser como en este caso una empresa armamentística que al terminar el tránsito político, a buen seguro, habrá guardado un puesto tal vez de los de dar consejos, muy bien remunerado en alguna de sus grandes empresas repartidas por el mundo.

Pero volviendo al asunto; uno se imagina (que es mucho imaginar por cierto), caminando por un barrio de cualquiera de esos paises que viven el horror a diario, yendo a un hospital a visitar a un familiar, o al mercado a ver como se las apaña para llevar algo de comer a casa y de repente (seguimos imaginando), nota como todo tiembla y al momento siente la ropa empapada de sangre sin saber que ni siquiera es suya, nota como traga más polvo que aire; aún no se ha movido del lugar donde la honda expansiva le lanzó y es consciente de que está pero no está, que es pero no es, y sabe que tiene que tomar la dura decisión de comprobar sus propios daños, pero el miedo le sigue prohibiendo cualquier movimiento, piensa (continuamos imaginando) en sus hijos que estarán esperando en casa con el estómago vacío desde hace tres noches; ni se le ocurre pensar que los que lanzaron las bombas fueron algunos de los países más demócratas y más civilizados del planeta, pero lo peor no ha pasado, porque lo que aún no sabe pero lo sabrá, es que todos sus hijos se han ido con su mujer fallecida va para un año en un atentado en la misma plaza donde el se encuentra tumbado, aquella vez dijeron que habían sido los malos y ahora la bomba que ha destrozado su casa pertenece a los buenos.

Intento seguir imaginando pero ya ni puedo ni quiero.





5 nov. 2015

CIRCO MEDIÁTICO




Asisto obnubilado al circo mediático que se nos avecina y salvo alguna excepción, veo cada vez más complicado poder definir izquierdas y derechas.

Yo había oído por ahí, que la derecha básicamente estaba formada en gran parte por los adictos al régimen del pequeño general y aquí incluyo como no podía ser menos, a los pelotas y arrastrados que en esto de la política son condición sine qua non de cualquier partido que se precie.

En cuanto a la izquierda al parecer estaba conformada por la clase obrera trabajadora y dentro de esta por la clase obrera luchadora, es decir la que no se conformaba con lo que tenía y peleaba por una vida más digna para sí, los suyos y el resto de trabajadores.

Ahora que estamos al borde del precipicio electoral, sobre el papel no existen los extremos, ya que todos se dan codazos para ocupar el espacio central, espacio que en mi opinión no ha existido nunca; sin embargo cuando dejamos la retórica para adentrarnos en los hechos, vemos que esa superficie se expande, y comprobamos que no se equivocaban los abuelos, cuando afirmaban aquello de: “del dicho al hecho hay un trecho”.

Vemos admirados a veces, como esos políticos que quieren ocupar el centro, y que hasta llegan en ocasiones a definirse como de izquierdas, son contrarios al aborto, amigos de mantener los privilegios de los más ricos, gustan de la propiedad privada por encima del derecho público, incluso en ocasiones no distinguen bien entre una mujer y un florero.

De los que quieren ocupar espacio en la derecha no hablo, porque sobre el papel no está el horno para bollos y prefieren dejarlo correr (de momento).

La economía salvaje con la que nos castigan, esa que llaman liberal, observa atentamente la actuación de algunos políticos que en contra de lo establecido, donde otros se subían el sueldo cada legislatura, estos, se rascan el bolsillo, y donan un tanto por ciento de su dinero para mejorar la situación de otros menos afortunados, e incluso en los pocos días de gobierno que llevan, parecen decantarse más por los necesitados, que por los que todo lo tienen.

Mientras unos viven para el beneficio propio y exclusivo, ignorando al resto, unos pocos tratan de evitar que muchas familias se vean obligadas a dormir al raso, tratan de evitar el hambre utilizando sus cargos para minimizar la desesperación que millones de españoles están sufriendo en la actualidad.

Dicen que cada vez hay más distancia entre ricos y pobres, es cierto por la parte exagerada, es decir, un solo gallo posee más pienso que el resto del corral; pero en lo cotidiano, estamos viendo como cada vez más familias de clase media e incluso de clase media alta, se han tenido que adaptar a un modo de vida que antes calificaban de pobreza, de modo que tampoco aquí nos queda muy claro ahora quienes son de derechas y quienes de izquierdas.

Vistas las cosas, sigo sin entender que todos se empeñen en buscar el centro, cuando allí no hay nadie, pero lo que me resulta más incomprensible de todo, es que el personal sea tan ingenuo que se trague todas las patrañas que acostumbran a contarnos los políticos antes de unas elecciones; con lo sencillo que sería votar por lo que hacen y no por lo que dicen que van a hacer.

2 nov. 2015

RAREZAS

JACQUES


En estos momentos; mientras el Jordi nos vuelve a sorprender con uno de esos programas en los que la añoranza, la rabia y el destino se entrelazan para dar el fruto deseado que no es otra cosa que una lágrima jamás redimida, escucho apasionado “Poveri fiori” de la soprano griega Maria Callas, y sin embargo mi mente viaja enloquecida hasta la primera vez que escuché admirado y sorprendido por la fuerte carga emocional que desprendía otra gran canción de otro extraordinario de la música y de la vida.

Se trataba aquella noche del enorme Jacques Brel, el maestro del amor hecho música, el de la letra corrosiva, el de la denuncia constante, el poeta que se entregaba entero en cada canción, el autor de “La chanson des vieux amants”, “Quand on n'á que l'amour”, “Ne me quitte pas”, o “La ville s'endormait”, entre otras; el mismo que me descerrajó un cañonazo de sentimientos a bocajarro una noche vieja a bordo de un vehículo completamente cubierto del vaho que desprendían las bocas de dos enamorados que sentían más que escuchaban una canción enorme y única como sucede a veces con estos azares que en ocasiones convierten la música en vital; se trataba de “Orly”.

Orly, que título más corto para un contenido tan largo; sigo escuchando a la Callas embravecida, dominante y segura de su portentosa voz, y no puedo evitar revivir aquella historia, aquella canción que hablaba de la despedida de dos amantes en un aeropuerto, de sus sentimientos, de su soledad, de sus lágrimas y la desesperación de un adiós que ninguno pudo o supo evitar.

El comienzo de la canción ya lo dice todo: “son más de dos mil y no veo más que dos”; hay que haber amado y sufrido mucho para dar a luz canciones como esta; dicen que Jacques murió de amor y lo creo.

Sigo aquí con María que ahora me deleita con “A vos jeux” y me pregunto si escogió París para morir o simplemente murió también de amor como Jacques.