RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

9 dic. 2013

RAQUETADA 2013. POR WAMBA (LEÓN).

RESPETANDO NUESTRAS MONTAÑAS

En ocasiones, a todos nos gustaría ser protagonistas; ¿quien no ha soñado con realizar actos eróicos? ¿Quien no ha imaginado ser el más astuto, el más inteligente, o el más fuerte deseando ser admirado por una persona en concreto?. Seguramente a todos en algún momento de nuestras vidas nos ha sucedido. Otras veces, por el contrario, realiza uno actos voluntarios en los que no se busca nada en concreto, simplemente, se trata de pasar el día en compañía de amigos o conocidos sin ningún fin preciso.

Esta vez, tocaba excursión por la nieve, algunos viejos conocidos, otros recientes y otros, personas amigas de nuestros amigos. Para la excursión se estimaba que tendríamos que utilizar raquetas de nieve, en realidad no nos hubieran hecho falta, porque la nieve estaba dura y se hundía poco, de modo que hubieran bastado unas botas, pero ya puestos, la mayoría nos las calzamos de principio a fin del recorrido.

Durante las horas que suele durar una visita de este tipo a la montaña, se suelen entablar conversaciones de todo tipo, se van haciendo parejas, tríos incluso solitarios, alternando compañero en función del terreno, las circunstancias, incluso de la forma física de cada uno.

Estos recorridos, ayudan a comprender la importancia y el lugar que ocupamos en el mundo. La inmensidad de las montañas nos invita a vernos como elementos insignificantes comparados con el entorno. No somos más bellos, ni más fuertes, ni más generosos, y mucho menos más altos que nuestras montañas, y sin embargo se nos ofrecen para que podamos recuperar una pequeña parte de lo que somos; justo la porción de nosotros mismos que más importancia tiene de cara a la vida.

Por lo general, la mente humana está sujeta por una enorme cuerda fabricada con materiales defectuosos, como pueden ser los prejuicios, algunas herencias recibidas, consignas interesadas y un montón de cosas más que impiden que esta vuele libre; y por eso la mantenemos encerrada en una celda de grandes barrotes. Son muchos los que se liberan de todas estas ataduras, cuando forman parte de grupos como el que hemos formado nosotros en esta “raquetada”; pero por desgracia, cuando se enfrentan de nuevo a la vida diaria, de nuevo la mente es encarcelada.

La naturaleza seguirá su curso con o sin nosotros, y si un día desaparecemos, aunque le lleve su tiempo, renacerá de nuevo; y sin embargo nos ofrece una posibilidad real de convivencia pacífica y fructífera, al tiempo que nos da una lección magistral que podríamos aprender solo con una mirada.

Salvo por la desastrosa actuación del hombre, las montañas seguirán en su sitio por los siglos de los siglos. Debemos aprender a no despreciar lo que la tierra en su conjunto nos ofrece y detener la previsible autodestrucción del hombre por el hombre, que parece no darse cuenta, que sin esos recursos sus posibilidades de existencia desaparecerán.

Me gustaría volver de vez en cuando a recorrer nuestras montañas, pero comprendo que solo será posible en el futuro si aprendemos a respetar la naturaleza; si lo conseguimos, estoy seguro que también nos respetaremos unos a otros y ello se traducirá en un entorno mejor para todos.

En el próximo viaje, cuando la mente se libere, destruid la celda para que de vuelta a casa siga volando en completa libertad; es decir PARA QUE PODÁIS COMPRENDER LAS MÚLTIPLES POSIBILIDADES QUE LA VIDA OS OFRECE.