RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

1 sept. 2015

PERFECTUS




No solo no somos perfectos, sino que aquellos que se aproximan a la excelencia deportiva, dependen a menudo más del criterio y la empatía de los demás que de la propia definición de la palabra.

Se comenta a veces que los resultados tras tal o cual competición no han sido brillantes; incluso hay quien censura el comportamiento de los deportistas; pero lo cierto es que dependiendo del origen y los criterios que empleemos los juicios serán más o menos acertados. Sin embargo, hay algo que no debemos olvidar, el atleta solo pone en práctica lo que le indica su entrenador, aunque sea en el marco de unas normas que establecen las federaciones que no dejan de tener su importancia.

Evidentemente si el criterio son las marcas y las medallas (cosa lógica para clubes y federaciones), podríamos hablar de un mal resultado, sin embargo ¿Dónde queda aquella frase que decía “lo importante es participar”?.

No resulta sencillo conseguir cada año una marca mínima que te garantice la participación en copas o competiciones de nivel europeo o mundial. Para llegar a esos niveles, en un principio, hay que poseer unas características determinadas, que acompañadas de otros ingredientes como puede ser básicamente el trinomio entrenamiento-sufrimiento-circunstancias, que te permitirán alcanzar el objetivo previsto o no.

Es agradable obtener un buen resultado, y hemos de reconocer que prácticamente todos lo tienen como meta, pero cuando las cosas no salen como estaba previsto, hay que dejar correr el agua de la vida y aprender de los errores si los hubo, seguir trabajando, y aprovechar la próxima corriente.

Debemos suponer que hasta en el más disparatado de los casos, todo el mundo desea hacerlo bien, a menudo con mucha ilusión, pero en muchas ocasiones cuando el interés decae la rueda impulsora es la obligación; y como diría Perogrullo, entonces las cosas no solo no son iguales, sino que son distintas.

La corrupción existe en el deporte como existe en la sociedad, y en ambos casos tal vez la peor consecuencia es que ejerce una gran influencia sobre las personas (premios económicos, halagos, falsos amigos... ). Por lo general, la causa es económica, y la fuente se encuentra en los más altos estamentos, llegando con tal fuerza hasta el propio deportista, que lo que era economía, se transmuta en sicología, y es justo en ese momento, cuando se pervierte la mente del atleta, y se comienza a hablar de éxito, fracaso o abandono.


Pero hay otros modos de evaluar los resultados, y si estamos de acuerdo en que el esfuerzo es el mayor valor de una sociedad; si coincidimos en reconocer el trabajo por encima del resultado, al final las críticas serán tan puntuales como necesarias, al tiempo que evitaremos que algunos busquen en otros lugares ajenos a las pistas la fuerza necesaria para cumplir con una obligación que nunca debió dejar de ser pura ilusión.