RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

8 sept. 2016

ENEMIGOS DEL DESALIENTO



Hay de todo en la viña, pero entre todas las cepas, siempre hay alguna con una longevidad excepcional, capacitada para soportar la lluvia, el sol, el fuego o las peores condiciones imaginables. 

Hay animales que se pasan gran parte de su existencia luchando contra las adversidades sin rendirse jamás; como el pájaro al que destruyen el nido, o el castor al que se le lleva su casa un exceso de corriente.

Entre los humanos, también hay ejemplos de personas que son como la cepa, como el pájaro o el castor. Tienen unos objetivos bien definidos, tienen fe en sí mismos, disciplina y sobre todo una gran dosis de valor.

Aguantar un día las dificultades no es nada extraordinario, si son semanas la cosa cambia, pero meses o años luchando para alcanzar una meta, nos indican que tras ese gran esfuerzo tenemos a alguien extraordinario, alguien que no mira atrás ni a los lados, que no vacila y que vence el temor con tozudez. 

Cada nuevo fracaso es un nuevo chute de energía para continuar sin salirse del camino, una enseñanza; una experiencia que aumenta la capacidad para enfrentarse a las adversidades; una circunstancia que solo unos pocos saben convertir en ayuda.

Son los que perseveran, los que no suelen dar zancadas exageradas, sino apoyos cortos; los que tras los primeros doscientos kilómetros recorridos y aún teniendo el cuerpo para pocos bailes, son perfectamente conscientes de que ya han superado más del 60% de la prueba y se preparan para dar los más de doscientos cincuenta mil pasos que les quedan hasta llegar a meta. 

A menudo son nuestros vecinos, a veces se nos antojan seres insignificantes, gente un pelín rara y sin embargo deberíamos envidiarlos, porque cada uno de ellos en su faceta particular, es capaz de dar continuidad a sus proyectos, a pesar de que alguno no haya acumulado a lo largo de su vida más que fracasos.

O al menos eso es lo que se creen algunos.