RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

25 jun. 2017

XII Triatlón Villameca 2017




Era una deuda entre varias que me restan por pagar; tras varios años sin asistir por tener otras citas irrenunciables o por culpa de uno de mis mejores aliados (el despiste), no había podido asistir y realmente lo estaba deseando. Conozco a Ramón de hace algún tiempo, es una persona de la que se aprende que la vida no se vive a golpes de hacha, sino a base de grandes dosis de compresión y generosidad, y se la debía (te la debía).

Llegué sin contratiempos al Pantano de Villameca y sin darme tiempo a meter las monedas en el parkímetro ya me estaban señalando una silla para acompañarles a disfrutar de diversas viandas que en ella había. Hay ocasiones en que no se puede decir que no; sobre todo cuando ves que la gente te ofrece compartir lo mucho o poco que tiene con ilusión y esta era una de ellas. Y dicho sea de paso, tengo que reconocer que yo que no soy muy de tortillas, he probado la mejor de mi vida.

Hay lugares en los que se percibe el buen ambiente ya antes de aterrizar, y la primera impresión que tienes es la de que no has llegado al lugar donde se va a desarrollar una competición, sino a la celebración de quien sabe qué. Ves gente de diferentes lugares y sin embargo la impresión que te da es de que son todos una misma familia; charlas relajadas, besos, abrazos, risas y solo de cuando en cuando algún gesto serio, seguramente por la presión que ejerce siempre el puñetero “YO”.

Me cuentan en “petit comité”, que no se ha cubierto el aforo, y que toca palmar otra vez y sin embargo yo a Ramón y al resto de colaboradores que son muchos, les veo tranquilos y centrados en esos detalles que permitan que todo el mundo se marche a su casa contento y con ganas de volver como parece que está ocurriendo desde hace años con esta prueba carente de recursos pero no de enormes esfuerzos y grandes entusiasmos.

Intento colaborar en lo que puedo, pero ya todo está prácticamente controlado a pesar de esos imponderables que siempre se empeñan en aparecer en estas pruebas y más cuando son de este calibre; me dicen que tranquilo que me lleve un botellín de agua para el calor y como si fuera uno más de la familia, me regalan un mochilón que el gesto amenazante de Madame Mila me impide rechazar.

Si traes una cámara, tira unas fotos y disfruta del día. Y es que si el lugar era de ensueño, el día al menos para los mirones era espectacular, con un apacible viento que obligaba a los más frioleros a ponerse chaqueta y a los menos a aprovecharnos del aire rozando la piel.

Si hay deportes duros, este es uno de ellos porque difícilmente encontrarás personas que dominen las tres artes necesarias para esta competición y lo que se gana en un sector se pierde en otro como demuestran los cambios continuos en muchos puestos de la clasificación general. Aunque como se ha comentado tantas veces, el deporte no es duro en sí mismo, sino que son los propios deportistas los que elevan la exigencia cada día un poco más, eso sí con un poco de ayuda de los medios y federaciones deportivas. 

Vamos con las fotos que con vuestro permiso dividiré en tres partes para que me de tiempo a comprimirlas todas...

Primera parte: 












































































Continuará...