Mil gracias a los amigos asturianos buscadores de objetos perdidos que incansables retornaron a las alturas ya anochecido en busca de unas simples gafas progresivas hasta encontrarlas y entregárselas a su dueño (un servidor).
En cuanto a la carrera, poca nieve abajo, de modo que haciendo virguerías ( virguería: ya saben ustedes, detalle refinado o exquisito que se añade con el fin de hacer más atractivo un trabajo) para ofrecer un producto óptimo, afortunadamente en las alturas nieve más que suficiente y la mirada puesta en próximas ediciones por aquello del deporte de moda por estos lares “que se jodan” que se comenta es un invento de un tal Miguel .
Y por primera vez desde que asisto a este tipo de eventos, fuegos artificiales... ¿Quién da más?.
Por esta vez, los participantes se libraron de algunas trampas, pero ¿ocurrirá lo mismo el año próximo?
Vayan ustedes a saber....