RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

25 jun 2026

FATIGA INSTITUCIONAL IRREVERSIBLE

 

Nació Dámaso no de un momento de calentura , ni siquiera de un acto de amor, sino de la irrevocable decisión de sus padres de tener un hijo duro como el acero, listo para sortear los vendavales que ellos habían tenido que sufrir a lo largo de sus vidas.

No había quien le metiera mano de niño, y cuando aún no había llegado a los once, decidieron que la mejor cultura que sus padres podían ofrecerle, era la de la vida misma, de modo que aunque había comenzado haciendo algunos recados y pequeños trabajos ya con siete años, a los once dejó la escuela y entró de pastor para uno de Sotrabajo que llevaba ya más criados que lana tenían sus ovejas, con la condición de que debería aguantar al menos tres años.

Nadie sabe lo que sufrió el mozo durante los primeros meses, pero a fuerza de leer de la vida, antes de cumplirse el segundo año, ya se las apañaba muy bien, y exigía al amo como si fuera una persona mayor. Pasados los tres años, no solo no se marchó, sino que fue haciéndose poco a poco con un pequeño rebaño de unas 19 ovejas como paga por su trabajo, de modo que al cumplirse los siete años de criado, decidió montarse por su cuenta e hizo un trato con el amo mediante el cual le entregaría una cantidad determinada de corderos al año como arriendo por la majada hasta llegar a una cantidad que previamente habían estipulado, momento en que se cerraría el acuerdo.

No le fue mal al chaval, ni mucho menos, pero pasaron unos años en que por aquello de negarse a hacer la mili, a punto estuvo de ir a la cárcel por algunos problemas administrativos que gracias a un hermano de su padre que por cierto de nada conocía, se solucionó y allí paz y aquí gloria.

Pero las normas cambian y no siempre para bien de todos; de modo que hubo de hacerse con una cámara frigorífica para la leche que le costó un riñón, pagó en menos de seis meses tres multas que hicieron mucha pupa a su economía, una por no tener el control sanitario de los perros, otra por no cumplir con los criterios de la CEE respecto a la majada y la tercera por no tener declaradas nueve gallinas de las que se sustentaba tan ricamente.

Como si esto fuera poco, en algunos lugares apareció por lo visto sin comerlo ni beberlo, una enfermedad de la que nadie había oído hablar y que según decían podía transmitirse de las ovejas a los seres humanos y cuando no habían pasado ni dos meses desde lo de las gallinas, se presentaron unos paisanos de no se que institución, diciendo que debía preparar una zanja, sacrificar las ovejas, rociarlas con no se que productos, y por último, quemarlo todo tapando de nuevo la zanja.

Dámaso, no se lo pensó dos veces, y mientras los perros hacían de barrera de contención, arreó por la escopeta y casi sin mediar palabra les conminó a largarse por donde habían venido si no querían que la cosa fuera a mayores.

Pasaron otros dos meses de calma chicha, pero al tercero, aparecieron de nuevo los paisanos de la otra vez una multa, varios papeles y las fuerzas del “orden”, y tras varios tiras y aflojas y algún que otro “quitarme las manos de encima”, se fueron pero no sin dejarle una papela donde se citaba una fecha para llevar a cabo el acto en cuestión.

Aquí estaré cabrones” les contestó y señalando con el dedo un pequeño estanque con un nogal enorme, añadió “allí mismo a la sombra estaré”.

Cumplido el plazo lo primero que vieron los paisanos fue que allí estaban las ovejas a sus anchas y lo segundo a Dámaso colgado del nogal con un cartel sobre el pecho que decía: “ME TOCASTEIS LOS HUEVOS UNA VEZ, PERO DOS NO”.


11 jun 2026

D A M I A N

 


Mientras podemos ver estos días como algún personaje importante se está dando diariamente baños de falsedades, la realidad no da respiro a otros “personajes” (personas tan importantes como el resto, pero menos populares fuera de sus lugares de origen).


Damian está haciendo un curso de viticultura, porque desde hace unos años y gracias a una jubilación más que anticipada, le ha dado por rescatar algunas de las prácticas de sus abuelos, de modo que lo primero que ha hecho ha sido trasladarse al pueblo en el que pasó su niñez, y aprender de nuevo la ubicación de algunas de las viñas que trabajaban sus ancestros, como la del abuelo Vitorino que tendrá ahora más de ciento cincuenta años.


No es que le sobre tiempo, porque entre los frutales, el huerto, arreglos diversos y la viña escasas le parecen las veinticuatro horas; pero siempre supo escuchar, y aunque tiene sus propias ideas de como hacer las cosas, piensa que siempre se pueden aprender cosas nuevas y por lo que constata, está a años luz de saber de que va la cosa, de modo que cada vez le resulta más interesante este viaje.


Tiene un buen profesor que hace amena la clase; pero le encanta el debate entre aquellos que ya llevan años en el asunto e incluso algunos que hacen del vino su economía de subsistencia (o al menos lo intentan con ahínco) y en ese conocimiento que atesoran y en el buen hacer les va el jornal o lo que es o mismo, el sustento familiar.


De momento en sus apuntes aparecen multitud de palabrejas como espaldera, ph, málico, tartárico, refractómetro, densímetro, pulgar, espada, color, acidez, grado y multitud de vocabulario que le vuelve loco y no le queda más remedio que acudir a las redes para intentar comprender mínimamente de qué va la cosa (piensa Damián que es lo que tiene ser el alumno menos aventajado del curso).


Ha salido Damián con sus compañeros a ver eso de la poda en verde, y por intentar colaborar casi destroza una cepa de dos manotazos bien intencionados, lo que le valió la cariñosa reprimenda de varios asistentes al magnicidio; hasta hubo un gracioso que le dijo aquello de “Manolete, si no sabes torear, pa qué te metes”. No se le ha dado por tanto muy bien la atardecida, pero todo se ha visto algo compensado por el comentario de la más dicharachera del grupo que le ha dicho “qué bien te sienta el colorao chaval”.


Han pasado ya varias sesiones desde entonces y hoy, ha habido cata de vinos; diecisiete para ser exactos que no es cosa menor, y Damián que no es de los que desperdician, se ha bebido hasta el culo de la copa, de modo que se ha vuelto gracioso sin querer, y entre risas y sonrisas, ya finalizado el sondeo bucal con muy buen criterio le han quitado las llaves del coche, porque el pobre, ni tres pasos seguidos era capaz de dar.


En la siguiente clase, ya recuperado se queda de piedra, y se repite a sí mismo “pero en qué mundo vivimos” cuando se entera de que en el campo, no es oro todo lo que reluce y menos para Gustavo que ha tenido que pagar una multa de las gordas por proteger sus cerezas de los pájaros; o uno que llaman el peanas, que cortó un árbol de su propiedad y le cayó la del pulpo, otro de Valencia al que le metieron una multa del copón por haber sembrado no se que clase de trigo; al hilo surgen otros comentarios, como que en la vendimia, ni se les ocurra ayudar a los amigos o parientes, o que las “autoridades”, pagan por vendimiar si tiras las uvas al suelo, por arrancar árboles y no se cuantas cosas más.


Decepcionado Damian al llegar a casa se consuela cosechando “dichos populares”:


  • El vino entra, la verdad sale

  • vino en barrica, amigo en casa.

  • Vino de la casa, ni el mejor, ni el peor.

  • Al vino y al niño, hay que criarlos con cariño.

  • Por san Blas, empieza la viña a podar.

  • La buena solera, hace al vino de primera.

  • Hasta san Juan, todo vino es del rabadán.

  • Por san Andrés, el vino nuevo añejo es.

  • El vino que es bueno no ha menester pregonero.

  • Hasta que no pase san Germán, no digas que tienes vino ni pan.

  • El trigo en la panera y el vino en la bodega.

  • Viña muy pamposa, poco racimosa.

  • Parra que no brota en abril, poco vino da al barril.

  • Viña enfriada con hielo, vino llovido del cielo.

  • A la viña floja, en noviembre la poda.

  • Por san Miguel, las uvas como miel.

  • Por san Martino, prueba el nuevo vino.

  • No cojas ni pises uva cuando se vea la luna.

  • Antes de noviembre, la viña sin fruto quede.