RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

17 ene 2016

PINTAN BASTOS


A algunos os habrá sucedido alguna vez, que en mitad de la noche sobreviene un terrible ataque de vida, que te convida a levantarte inmediatamente y a realizar algún tipo de actividad casi de inmediato, cuando aún no te has liberado del sopor de tu último sueño.

Tal vez tu primer acto sea encender el ordenador por algún motivo que solo tu subconsciente conoce, ponerte el mandil, ordenar la herramienta en el garaje o tal vez coger el boli y escribir letras perdidas sobre un papel en blanco, sea lo que sea, aquello que tu mente te ordene, recibirá posiblemente una respuesta negativa de tu cuerpo que no terminará de comprender que haces a estas horas fuera de tu cama.

Son momentos de extraña lucidez, incluso de rebeldía, en los que pareciera que tu actividad cerebral se multiplica por mil, al tiempo que tus pulsaciones somnolientas se mantienen a la baja como si una parte de tu cuerpo no quisiera participar de este festín vital.

Son minutos (a veces solo segundos) de trasegar ideas, ilusiones y hasta proyectos que en la mayor parte de las ocasiones, volverán al lugar que les corresponde; es decir se mezclarán con la oscuridad y el silencio nocturnos para desaparecer como desaparecen tantos proyectos a lo largo de una vida.

Son muchos siglos de consignas, y solo unos pocos seres libres (sin saberlo), serán capaces de huir de la rutina, de las normas, de las reglas establecidas para el buen gobierno de cualquier vida que se precie.

Así esos proyectos, esas metas ilusionantes que nos tiraron de la cama, al contacto con la realidad de la mañana, sufrirán una terrible transformación por culpa de esas reglas que nos dominan desde el principio de los tiempos, y solo en contados casos se harán realidad.

Es muy puñetero el refranero, y tal vez sin desearlo nos pone sobre pistas que con el tiempo se convierten en normas en algunos casos: “Los huéspedes dos alegrías nos dan, cuando se vienen y cuando se van”. “Como la noche al día, sigue el pesar a la alegría” “De la buena gente, guárdate, de la mala escóndete”, “Gente de sotana, logra lo que le da la gana” “Tengo un Toro que me da vino y un León que me lo bebe”.

Si hiciésemos caso por ejemplo de esta última cita que pertenece por cierto al rey de León Alfonso IX; (cuando León era León y Castilla otra cosa), cualquiera pensaría que los leoneses van mamados por la vida y ya os digo yo que no es cierto, porque conozco al menos a un par que solo beben agua clara, de modo que cuidado con citas, dichos y refranes.

Nos esforzamos por adaptarnos a la modernidad, en una frenética carrera por conseguir todas esas cosas que nos van carcomiendo el cerebro, sin ser conscientes de que no solo no son necesarias, sino que por el contrario nos perjudican. Tal vez hayamos comenzado con un preciosidad de sofá, o el último modelo de televisor, o ambos a la vez, sin saber que de ningún modo eran necesarios, sin imaginar que nos acortarían la vida, que nos convertirían en esclavos de lo material, en simples cacharros, en deudores de lo espiritual, sin ser conscientes de que perderíamos independencia, libertad, pero sobre todo, autonomía.

Yo durante esas horas anteriores al amanecer tuve una gran ilusión; me vi capaz de romper con toda la parafernalia que me rodea y dedicar mi tiempo a esas cosas que me encantan, y a aquellas que siempre quise hacer, pero ha bastado un simple y familiar sonido para que lo que se estaba convirtiendo en realidad se haya quedado en virtual, es decir en NADA.

Definitivamente, no era esto lo que yo quería, pero ha sonado el despertador y toca ducha, desayuno rápido y oficina, otro día más tendré que soportar los gritos de mi jefe, las risitas de mis compañeros, las prisas y las presiones para que el trabajo salga con urgencia; pero como diría el único amigo que he tenido en mi vida, “es lo que hay”.

15 ene 2016

ENCHUFA EL ASKAR



Pasan años, pasan décadas y siglos y seguimos siendo tan estúpidos como siempre.

No se que estaría de moda en tiempos de las cavernas, supongo que el deseo sería fiel a la necesidad, en aquellos tiempos había pocas cosas imprescindibles, comer, guarecerse ante las inclemencias, satisfacer impulsos sexuales y protegerse de algunos animales y de ese vecino un tanto raro que ocuparía tal vez el rincón más oscuro de la cueva, o el árbol más apartado del campamento.

Desconozco también si las primeras escapadas de los asentamientos se realizaron por pura necesidad, por curiosidad o por ambas; aunque me da por pensar si por aquella época ya algún mal intencionado haría uso de algún tipo de publicidad para quitarse colegas molestos de en medio; mensajes del tipo “por detrás de aquellas lejanas montañas he visto montones de mamuts”.

Podría repasar alguna de mis vidas anteriores, pero por desgracia en todas ellas he tenido grandes fallos de memoria, de modo que mejor hacer uso de la imaginación, y una de las primeras cosas que se me ocurren es que aunque seguramente sea cierto que el cráneo era bastante mayor que el que tenemos en la actualidad, de lo que no tengo ninguna duda es de que deberían tener una mandíbula a prueba de huesos, porque para su desgracia se perdieron todos los programas del Arguiñano. Pero vamos al tema que nos desviamos.

Seguramente no pasó mucho tiempo en establecerse una situación de dominación, tal vez del más fuerte sobre el resto, ya que parece ser que por aquella época, lo que hoy conocemos como inteligencia no estaba muy de moda lo que me da por pensar si estamos mejor ahora o entonces; incluso si ahora somos mucho más listos que nuestros antepasados.

Posiblemente ya algunos espabilados comenzaron a decir lo que estaba bien y lo que estaba mal, hasta que cayeron en la cuenta del poder que les otorgaba dictar leyes y de lo sencillo que era arrimar el ascua a su propia sardina dejando que el resto se la comieran cruda.

Supongo que lejos estaban de imaginarse la que se lió con Jesucristo, la virgen, Mahoma, Buda y el resto de dioses que intentamos que prevalezcan hoy día; se conformaban con cosas más prácticas, como el sol, el fuego, la tierra; dioses tan necesarios entonces como ahora, aunque en la actualidad les hayamos perdido totalmente el respeto.

A medida que la inteligencia se compostaba en el cráneo humano, más aumentaban los mensajes y los consejos y más habitual se hacía la lucha entre primos-hermanos. Se crearon casas especiales con diferentes nombres pero con un mismo objetivo; propagar las diferentes religiones a varias personas a la vez y ahí si que la liamos de verdad, porque con cuatro patadas de borrico adoctrinaban a varios pueblos a la vez.

Tal vez ese fuera el verdadero motivo de la revolución industrial que llegó mucho después y no esas mamarrachadas que nos cuentan; ¿se imaginan cambiar el borrico por un barco de vapor?.

Puede que fuera por aquél entonces cuando comenzaron a utilizarse frases como: “el que más chifle capador”, o “llevarse el gato al agua”; de modo que finalmente el que utilizase el transporte más rápido sería el primero en propagar “su verdad” por el mundo.

¿Se imaginan cambiar barco por avión?; seguro que fue entonces cuando los yanquis se enteraron de que Zamora no se hizo en una hora; porque evidentemente, no solo la religión y la política dominaban la actualidad, (vaya hombre, ¿no he hablado de la “polis”?, bueno en realidad, hoy día, no son muy diferentes)

Se imaginan (y termino) ¿cambiar el avión por la radio?. Menuda la que preparó el amigo Tesla con su invento. Escuchabas una voz, le ponías cara, cuerpo y figura y la trompada que te dabas si tenías la oportunidad de toparte con su dueño era morrocotonuda (había un espacio para la imaginación).


Hablar y que todo el mundo te escuche sin moverte de tu casa, es el no va más, bueno hay algo aún más innovador, pero es tan perverso, tan pernicioso, tan dañino y ha manipulado a tantos millones de tontos que prefiero que siga oculto por el resto de los días.

5 ene 2016

INCOHERENCIAS


Parece cada vez más evidente, que no solo somos lo que comemos o lo que pensamos, sino cada vez más lo que nos dicen que debemos comer o lo que nos invitan a pensar.

“¿Quieres tener unos abdominales de infarto?  Nada más fácil, te proponemos un remedio para que lo consigas en tres semanas…” “Aquí tienes un plan increíble para correr la maratón en menos de cuatro horas…”

Frases similares a estas son tan frecuentes en las revistas, en la red, o en cualquier otro medio, que cuesta entender que existan tantos creyentes, hasta el punto de que si seguimos por este camino las recetas milagro para adelgazar no serán nada comparado con las que hay para conseguir la excelencia deportiva.

El mundo se mueve al compás de la economía y las personas son utilizadas sin reparo y sin tener en cuenta las consecuencias con tal de aumentar el nivel de ventas de una revista, de cualquier material deportivo o de demostrar nuestra sapiencia.

Desde niños se nos inculca el afán de competir con el prójimo, para que de adultos, nos sintamos  obligados a hacerlo mejor que los demás, a demostrar al dios papá de qué pasta estamos hechos, es decir, de una u otra forma a ganar para colocarnos por encima del resto.

Cada vez son más los que siguen los consejos de gente que escribe para revistas, a veces con título deportivo o sin él, que no paran de lanzar mensajes casi diarios sobre la conveniencia de utilizar este o aquél método para mejorar, o invitándonos a la compra de determinado material o producto con el mismo objetivo. Y casualmente cada vez son más los deportistas que se lesionan y no en una sola ocasión, sino en varias hasta llegar a darse la peor situación de todas; la lesión crónica que en muchos casos terminará con las ilusiones del esforzado deportista.

Afortunadamente algunos de esos consejos son tan simples que no hacen daño, pero los hay que por desconocimiento, por prisas o por algún otro motivo, pintan hoy de blanco lo que antes pintaron de negro, copian frases de otros artículos quitándoles el sentido, se contradicen en un mismo artículo, o lo que es peor, dan pautas erróneas que van a perjudicar más que ayudar al lector empedernido.

Frente a este tipo de artículos, solo queda utilizar el sentido común que nos debería ayudar a vislumbrar el grano de la paja, pero sobre todo cada uno debería escuchar a su propio cuerpo, que como ocurre a menudo con muchas lesiones, nos suele advertir cuando algo anda mal, nos vuelve a llamar la atención de un modo más llamativo si no hacemos caso y finalmente nos da nuestro merecido si insistimos.


4 ene 2016

ERGO




A veces hay quien tiene miedo de perder algo que en realidad nunca ha poseído, sino más bien imaginado e idealizado; esas personas a veces se alimentan de influencias externas que les convencen de la importancia de cosas que no la tienen y  que no ocuparán nunca ni el 0.00000001% del tiempo que van a vivir.

Esas influencias junto con esos ideales, suelen dar lugar a la culpa; un sentimiento que  tiene mucho que ver con esa introspección interior que nos hacemos con parámetros del exterior; aunque deberíamos hablar en realidad más que de culpa, de sentimiento de culpa.

Tomemos el ejemplo de un deportista de élite que ha ganado un campeonato del mundo; a buen seguro la temporada siguiente saldrá pensando que tiene que repetir y que todo lo que quede bajo ese nivel no tiene valor, de modo que si se diese la circunstancia de que quedase subcampeón, el sentimiento de no haber sabido o podido cumplir le atormentará hasta niveles insospechados.

El tipo de compromiso y por tanto la responsabilidad, también tienen que ver en todo esto, pues volviendo al ejemplo anterior, si el deportista asume que debe quedar de nuevo campeón, se centrará en una sola via y su compromiso estará ligado solo a ganar, cuando cualquier otra posibilidad sería también válida.

Si llegado el momento el deportista no revalida su título aun habiendo hecho todo lo posible y lo imposible por conseguirlo, la sombra del fracaso planeará durante un tiempo indeterminado sobre su cabeza; aparecerá primero la culpa, y luego el miedo a no poder cumplir que se puede convertir en impotencia a la hora de tomar decisiones y en falta de capacidad o motivación a la hora de encarar los entrenamientos, lo que le podría llevar a un pozo sin fondo en el que no conviene una estancia muy prolongada.

Cuando esto ocurre, una de las primeras consecuencias es un claro enfrentamiento con el ego que en cierto modo nos llevó a pensar que un suceso debe repetirse a voluntad, cuando en realidad no es más que una posibilidad entre muchas. Si el sujeto llega a la conclusión de que su ego creció más de lo necesario habrá dado un primer gran paso. El siguiente paso será un enfrentamiento entre su verdadero yo interior y las influencias externas que le llevaron a crecerse y auto-engañarse, y esta sí que es una batalla más fácil de ganar, porque en la caída, muchas de las influencias foráneas desaparecen como por ensalmo, pues si no eres campeón ya no mereces ser objeto de adulación.

Por lo tanto, vamos a extraer algunas conclusiones:

.-Hay gente que solo quiere caballos ganadores.
.-El caballo ganador no siempre tiene porqué ser el mismo.
.-El que sufre la presión y las consecuencias siempre suele ser el jinete.

Moraleja, si el jinete eres tú, no dejes que otros lleven las riendas de tu caballo.


21 dic 2015

VALE, YA ESTÁ. Y ¿AHORA QUÉ HACEMOS?




Ya pasó el 20D, y parece que los asuntos que nos interesan a la mayoría de españoles, no tienen visos de solucionarse al menos de momento.

El baile de los corruptos todavía colea; lo mismo que los recortes o la molestia de tener la hucha de las pensiones medio vacía; los de la troika esperan ansiosos a ver quién se instala en el poder para convidarle a más recortes; hemos asistido al regalo de promesas, (el único regalo que por cierto recibirán en muchos hogares españoles estas navidades); estas promesas salvo “alguna” excepción se han ofrecido gracias a  préstamos millonarios de bancos a partidos sin que sepamos en más de un caso, ni la cuantía exacta, ni en qué condiciones nos obligarán a devolverlos.

Como no podía ser menos, ha habido aciertos entre los augures de resultados, pero sobre todo ha habido muchos fallos, lo que prueba una vez más, que o bien se derrocha el dinero para nada o se falsean a propósito para influir en los votantes.

De un lado y de otro se ha hablado de lo desastroso que ha sido este gobierno, y un día después, muchos aún no se explican de donde salen esos siete millones de amigos del pp. Todo un misterio.

Y por si la cosa no estuviera lo suficientemente jodida, ahora toca pactar que esa es otra. Y sabemos que en esto de la política todo se compra y todo se vende, pero y ¿quién paga el pato?. Pues sírvase usted mismo porque esto no se ha acabado.

Pero hay más bailes, no se crean; ayer todo eran sonrisas más o menos forzadas y explicaciones muy originales para llegar a la conclusión de que una vez más, todos han ganado menos nosotros.

Pero lo más sonado de todo en mi opinión, aunque no sea novedad, es que esta vez se ha aireado mucho lo injusto de que unos partidos obtengan un escaño con poco más de 50.000 votos cuando otros necesitan casi 500.000 por lo mismo, ¿donde está eso de que todos los ciudadanos somos iguales ante la ley? ¿donde pone que para votar no sea también así?. Entenderán algunos ahora la causa de que haya gente que prefiera abstenerse de votar mientras juguemos a elecciones con cartas marcadas. 

Tal vez los que tendrían que haber estado unidos voluntariamente, se unan ahora forzosamente, o tal vez no. Dudo mucho que aprendan de sus errores, que dejen de aparentar lo que no son o que supediten lo personal a lo general; pero de momento, el mayor y el más humilde de mis deseos es que no confundan escaños con trofeos.

18 dic 2015

LA TRAMPA




Corren tiempos complicados para la economía de andar por casa, la de los asalariados, la de los que más a menudo de lo que quisieran se enfrentan a dificultades por culpa de sus ingresos o de su ausencia.

Uno tiende a pensar que metidos de lleno en el siglo XXI, las cargas laborales deberían de haberse reducido significativamente, que el reparto de la riqueza debería de ser más proporcionado y que todo el mundo debería contar al menos con un techo y un mendrugo de pan.

Pero abres los ojos, y observas que tras muchos siglos de opresión, pocas cosas han cambiado e incluso asistimos a una regresión terrible de nuestros derechos y libertades.

A la apisonadora del poder, nadie le pone palos en las ruedas, sigue creciendo; cuenta en sus nóminas invisibles con organizaciones que dicen estar “al servicio de los ciudadanos del mundo”; y las utiliza para sus propios fines, para su propio lucro sin importarles los medios ni las consecuencias que obligatoriamente sufrirá la mayoría. 

Vemos como año tras año, los principios que eran icono en cada partido político se han ido diluyendo en el tiempo hasta perder sus valores iniciales, y convertirse en un conjunto desordenado de palabras carentes de significado real. También podemos observar cómo han ido recalando en la política gentes más afines con las mafias y las corruptelas que con las ideologías de partido, sea este el que sea. 

Por lo general el mundo nunca ha dejado de tener forma de pirámide, y lo que a día de hoy se presumía que debería haber cambiado, sigue como poco igual; es decir, millones de personas trabajando para unos pocos miles.

En época electoral se podría pensar que esos millones tendrían la sartén por el mango; pero nada más lejos de la realidad, un alto tanto por ciento de esa masa explotada parece resignada a su destino y por increíble que parezca es adicta a ideologías que van contra sus propios intereses, ayudando de este modo a crucificar a sus iguales.

Las elecciones estarían bien, siempre que los ciudadanos pudieran obligar a los gobernantes a rectificar cuando los intereses se vuelven demasiado opacos, cuando incumplan sus promesas o simplemente cuando con sus actos perjudiquen al pueblo. Pero mientras fiemos nuestros votos a simples promesas, estaremos perdiendo el tiempo y se seguirán cumpliendo dichos como aquél que reza así: “pan para hoy... hambre para mañana”.



7 dic 2015

ALGUNAS COSAS ABSURDAS




Buscas la mejor opción para viajar por internet a la máxima velocidad desde tu sillón favorito y con el menor número dificultades, al final parece que has encontrado lo que buscabas, pero sea cual sea la opción, si te surge un problema, reza para ser una persona con suerte, porque los engorros vienen uno tras otro. Las compañías han descubierto el maná económico; tal vez te pongan en contacto con alguien a miles de kilómetros, o mucho más cerca, sea como sea, todos tienen unas pautas que seguir, y que te den largas sin solucionar tu problema será lo más probable.

Llevas años preparando la maldita oposición y de nuevo sacas un sobresaliente, pero una vez más no tienes plaza porque alguien que jamás ha alcanzado tu nota está delante de ti.

Vas al taller, te dicen que son 1200 del ala, y te quedas con cara de bobo porque la avería parece la misma de la última vez, de modo que si quieres ir el lunes al trabajo no queda más que el arreglo o espabilarse de una vez, cosa que siempre se deja para la próxima.

Te enteras de que una multinacional del tabaco, demanda a un país que para preservar la salud de sus ciudadanos ha obligado a incluir en las cajetillas serias advertencias sobre los efectos adversos de fumar; te lo tomas a risa hasta que te cuentan que sí, que la multinacional se ha salido con la suya y entre todos tenemos que pagar miles de millones porque a causa del anuncio, ahora hay menos gente que fuma y la empresa ya no gana lo que tenía previsto.

Eres un maestro con treinta años de antigüedad y ves como de pronto aparecen mercenarios cuyo único mérito es llamarse cristianos, y no solo te cabrea que den clases de religión en espacios públicos, sino que tengan más derechos que tú que has aprobado una oposición.

La lógica te dice que en cualquier guerra, los que van al frente, sean del bando que sean, jamás ganan, y sin embargo, la lógica del absurdo sigue generando nuevos y nuevos frentes para que algunas empresas puedan seguir haciendo negocio, y algunos responsables políticos sigan poniendo el cazo.

De vez en cuando, surgen nuevas o viejas enfermedades, al tiempo que se generan nuevos fármacos, con cargo en casi un 90% a los ciudadanos de tal o cual país; y de nuevo la lógica de lo absurdo aparece cuando otra vez la multinacional de turno, hace el agosto, el setiembre y el resto de meses del año, patentando el producto y elevando los precios hasta límites de exageración sin importarle que mueran millones de personas en el mundo que no van a acceder a esos medicamentos por falta de recursos y lo peor de todo, sin que ningún gobierno haga nada por evitarlo.

Has obtenido las mejores notas en tu universidad, tus padres han invertido su dinero en tu futuro y ahora te ves en la necesidad de marcharte de tu país porque aquí no hay nada que hacer.

Parece que en el mundo consumen más medicamentos entre todos los animales sanos que entre todas las personas enfermas y no pasa nada aunque eso origine nuevos enfermos.


Ya han pasado cuatro años, llegan las elecciones del olvido, del borrón y cuenta nueva, y de nuevo, los políticos se disfrazarán de seres humanos con un desparpajo más propio de actores veteranos o caraduras, que de alguien que se supone que está ahí para defendernos, y en vez de producirnos rechazo, nos ponemos ante la caja tonta como si ese fuera el único modo de solucionar nuestros problemas.

1 dic 2015

LA HUÍDA



Es grato y placentero vivir sosegadamente, rodeados de la seguridad que otorgan cuatro perras ahorradas a lo largo de una vida de duro trabajo sabiendo que con lo que tenemos y algo de suerte, nos será suficiente para continuar así hasta el fin de nuestros días.

Nos dejamos llevar por los comentarios cuando somos propietarios, pero lo curioso, es que ocurre también cuando solo poseemos las promesas que surgen de los altavoces de la propaganda machacona y torturadora de voluntades.

Qué fácil es criticar y culpar a los que no siguen las normas y se rigen por sus propios principios (sabemos que esos jamás alcanzarán el reino de los cielos). La experiencia diaria, nos demuestra también lo poco complicado que es hacer de una persona honesta un racista en potencia o de un pacífico ciudadano el más violento de los animales.

Me viene a la mente la imagen del populacho ahorcando al forastero al que acusan de robar un caballo y matar a su dueño; veo a la multitud levantando voz y puños pidiendo sangre; tal vez pensando que ese caballo podría haber sido algún día el suyo (semanas después descubrirán que aquel hombre, lo había comprado como dios manda y que el dueño se había ido a ciertos negocios sin avisar a nadie en el pueblo de su partida).

La propaganda lo es todo en este mundo infectado de podredumbre, y lo es hasta tal punto que durante siglos, ha impedido al ser humano razonar por sí mismo para dejarse llevar por acontecimientos que por lo general siempre tienen que ver con cierta casualidad fruto del ingenio de hombres malvados.

Nos hemos convertido en adictos de la falsedad, y esa negación de la verdad, nos va transformando cada vez más en fantasmas de nosotros mismos, pero sobre todo en esclavos de la ambición más pura, es decir, aquella en la cual, la dictadura de lo material estará siempre por encima de todo lo espiritual.

Escuchamos que hay lugares en este maravilloso mundo del siglo XXI, donde la violación y el asesinato son lo cotidiano; oímos hablar de guerras donde incluso estando en el “bando correcto”  puedes ver morir a toda tu familia en cuestión de segundos; torturadores profesionales y mercenarios cuyos sueldos vienen determinados por cuotas de sufrimiento inferidas a terceras personas; oímos comentar a testigos presenciales que la opción de sobrevivir era la huída, y que la mayor de las penalidades, a veces no era la muerte.

Y después de todo eso, nos encontramos con naciones enteras negando su historia y  a más de uno viviendo con miedo a que le roben la promesa de un caballo.

26 nov 2015

De vacunas y otras menudencias.




VACUNADOS PARA EL MIEDO

Algo significará (digo yo), que desde la aparición de gente pidiendo un cambio de rumbo en la gestión política de estos últimos años, se haya desatado tanto en los partidos grandes, como en los medios de comunicación y empresarial, una guerra total para erradicar estas conductas que piden aire fresco.

La propaganda fue y es utilizada por la iglesia; entre otros, lo hicieron lo hicieran los nazis y lo llevan haciendo los americanos desde hace décadas con mucho éxito por cierto, y no hay ningún partido político en la actualidad que no la utilice exclusivamente para sus propios intereses.

Se trata en definitiva (la propaganda), de la captación mediante subterfugios de adeptos o fieles a determinadas ideas o productos, con la finalidad de obtener un beneficio por lo general inmediato para el propagador y al mismo tiempo lanzar mensajes que eviten que las ideas de los disidentes calen en la sociedad.

Propaganda y manipulación van de la mano, ya que en realidad se trata de vender, y para que ello sea posible, ese “algo” tiene que hacerse atractivo por más que provoque pánico al verlo o al oírlo.

La publicidad es por tanto un engaño que se sirve de mecánicas extraordinariamente complejas incluso de tipo sicológico para llevar al huerto al más pintado, al más machote, incluso al más inteligente.

Llevamos observando desde que nos dieron en los morros con este viejo tormento de la crisis, como la población en general se ha empobrecido brutalmente en todos los aspectos, y salvo unos pocos “privilegiados”, el resto de un modo u otro ha sufrido en sus carnes los latigazos de los recortes, otro invento que consiste en robar a la mayoría para dárselo la minoría.

Sanidad, libertad y cultura entre otros, se han convertido en artículos de lujo; del trabajo mejor no hablemos, y así podríamos pasarnos el día citando todos los perjuicios que nos ha ocasionado una gestión desastrosa, que parece más llevada de la mano de multinacionales que de gestores de la política.

Ahora toca de nuevo propaganda, y no tendrán problema en arramplar con lo poco que quede en la caja con tal de poder seguir haciendo lo mismo que llevan haciendo durante décadas, justo lo que ha originado esta cadena de recortes e infortunios; es decir, quitar de lo nuestro y aumentar de lo suyo.


Muchos aparcarán en un rincón estos años de penurias y sufrimientos y se dejarán penetrar por el miedo al cambio, que es (el miedo), el primer paso para abrir los oídos a los cantos de sirena que les convencerán casi con toda seguridad, de que esta vez por fin, sí que van a cambiar las cosas, sin cambiar.  

18 nov 2015

TERROR


“Cualquier época del año es difícil para vivir en la calle, pero el invierno es demoledor. El invierno es un cuchillo de hielo que atraviesa la supervivencia, es tiritar de frío las veinticuatro horas del día, es acortar sus vidas cada año. Sobrevivir es a veces imposible, no solo por el invierno, también por la rigidez de una administración que actúa como un segundo invierno con sus férreas decisiones”. (Recomiendo leer el artículo completo a los que gusten de los animales http://www.eldiario.es/caballodenietzsche/Albergues-cierran-puerta-transeuntes-animales_6_450814921.html )

Estas líneas que no son cosecha propia, por mucho que las considere mías y universales, me dan pie para hablar de otras cosas.

Tal vez no tenga nada que ver, pero esta situación que desgraciadamente vivimos aquí en nuestro país me ha llevado a pensar en aquellos que durante años eran privilegiados, tenían sus trabajos e incluso sus negocios y por culpa de una maldita guerra que ninguno pidió, han perdido la capacidad de sentirse seres humanos, han perdido padres, hijos o hermanos, han sufrido en lo físico y en lo síquico y se han visto abocados a luchar por la supervivencia diaria, en el peor de los escenarios posibles. Vistas así las cosas, ¿quién podría desear una guerra?

Tras miles de bombas, tras ingentes gastos en armamento militar que sin duda podrían terminar con todos los problemas de todos los desfavorecidos de la tierra, ya vemos el camino e intuimos cual ha sido el resultado; primero aparecen los terroristas, luego los salvadores de la humanidad y después las bombas que nunca discriminan entre benefactores y malvados o entre ancianos, hombres, mujeres o niños, y desde luego tras muchos años, podemos comprobar, que no solo no han conseguido la extinción del terrorismo, sino su expansión.

Evidentemente alguien ha salido ganando, no podía ser de otro modo y también percibimos que el ganador ha sido el negociante y por extensión aquellos políticos que han ayudado a fomentar estas políticas de invasión y guerra en determinados países y que suponemos han recibido y seguirán recibiendo cierto tipo de emolumentos, entre los cuales seguro que podemos contar con eso que llaman puertas giratorias; es decir dar la impresión de que trabajan para los ciudadanos, cuando en realidad trabajan para la multinacional de turno, que bien puede ser como en este caso una empresa armamentística que al terminar el tránsito político, a buen seguro, habrá guardado un puesto tal vez de los de dar consejos, muy bien remunerado en alguna de sus grandes empresas repartidas por el mundo.

Pero volviendo al asunto; uno se imagina (que es mucho imaginar por cierto), caminando por un barrio de cualquiera de esos paises que viven el horror a diario, yendo a un hospital a visitar a un familiar, o al mercado a ver como se las apaña para llevar algo de comer a casa y de repente (seguimos imaginando), nota como todo tiembla y al momento siente la ropa empapada de sangre sin saber que ni siquiera es suya, nota como traga más polvo que aire; aún no se ha movido del lugar donde la honda expansiva le lanzó y es consciente de que está pero no está, que es pero no es, y sabe que tiene que tomar la dura decisión de comprobar sus propios daños, pero el miedo le sigue prohibiendo cualquier movimiento, piensa (continuamos imaginando) en sus hijos que estarán esperando en casa con el estómago vacío desde hace tres noches; ni se le ocurre pensar que los que lanzaron las bombas fueron algunos de los países más demócratas y más civilizados del planeta, pero lo peor no ha pasado, porque lo que aún no sabe pero lo sabrá, es que todos sus hijos se han ido con su mujer fallecida va para un año en un atentado en la misma plaza donde el se encuentra tumbado, aquella vez dijeron que habían sido los malos y ahora la bomba que ha destrozado su casa pertenece a los buenos.

Intento seguir imaginando pero ya ni puedo ni quiero.





5 nov 2015

CIRCO MEDIÁTICO




Asisto obnubilado al circo mediático que se nos avecina y salvo alguna excepción, veo cada vez más complicado poder definir izquierdas y derechas.

Yo había oído por ahí, que la derecha básicamente estaba formada en gran parte por los adictos al régimen del pequeño general y aquí incluyo como no podía ser menos, a los pelotas y arrastrados que en esto de la política son condición sine qua non de cualquier partido que se precie.

En cuanto a la izquierda al parecer estaba conformada por la clase obrera trabajadora y dentro de esta por la clase obrera luchadora, es decir la que no se conformaba con lo que tenía y peleaba por una vida más digna para sí, los suyos y el resto de trabajadores.

Ahora que estamos al borde del precipicio electoral, sobre el papel no existen los extremos, ya que todos se dan codazos para ocupar el espacio central, espacio que en mi opinión no ha existido nunca; sin embargo cuando dejamos la retórica para adentrarnos en los hechos, vemos que esa superficie se expande, y comprobamos que no se equivocaban los abuelos, cuando afirmaban aquello de: “del dicho al hecho hay un trecho”.

Vemos admirados a veces, como esos políticos que quieren ocupar el centro, y que hasta llegan en ocasiones a definirse como de izquierdas, son contrarios al aborto, amigos de mantener los privilegios de los más ricos, gustan de la propiedad privada por encima del derecho público, incluso en ocasiones no distinguen bien entre una mujer y un florero.

De los que quieren ocupar espacio en la derecha no hablo, porque sobre el papel no está el horno para bollos y prefieren dejarlo correr (de momento).

La economía salvaje con la que nos castigan, esa que llaman liberal, observa atentamente la actuación de algunos políticos que en contra de lo establecido, donde otros se subían el sueldo cada legislatura, estos, se rascan el bolsillo, y donan un tanto por ciento de su dinero para mejorar la situación de otros menos afortunados, e incluso en los pocos días de gobierno que llevan, parecen decantarse más por los necesitados, que por los que todo lo tienen.

Mientras unos viven para el beneficio propio y exclusivo, ignorando al resto, unos pocos tratan de evitar que muchas familias se vean obligadas a dormir al raso, tratan de evitar el hambre utilizando sus cargos para minimizar la desesperación que millones de españoles están sufriendo en la actualidad.

Dicen que cada vez hay más distancia entre ricos y pobres, es cierto por la parte exagerada, es decir, un solo gallo posee más pienso que el resto del corral; pero en lo cotidiano, estamos viendo como cada vez más familias de clase media e incluso de clase media alta, se han tenido que adaptar a un modo de vida que antes calificaban de pobreza, de modo que tampoco aquí nos queda muy claro ahora quienes son de derechas y quienes de izquierdas.

Vistas las cosas, sigo sin entender que todos se empeñen en buscar el centro, cuando allí no hay nadie, pero lo que me resulta más incomprensible de todo, es que el personal sea tan ingenuo que se trague todas las patrañas que acostumbran a contarnos los políticos antes de unas elecciones; con lo sencillo que sería votar por lo que hacen y no por lo que dicen que van a hacer.

2 nov 2015

RAREZAS

JACQUES


En estos momentos; mientras el Jordi nos vuelve a sorprender con uno de esos programas en los que la añoranza, la rabia y el destino se entrelazan para dar el fruto deseado que no es otra cosa que una lágrima jamás redimida, escucho apasionado “Poveri fiori” de la soprano griega Maria Callas, y sin embargo mi mente viaja enloquecida hasta la primera vez que escuché admirado y sorprendido por la fuerte carga emocional que desprendía otra gran canción de otro extraordinario de la música y de la vida.

Se trataba aquella noche del enorme Jacques Brel, el maestro del amor hecho música, el de la letra corrosiva, el de la denuncia constante, el poeta que se entregaba entero en cada canción, el autor de “La chanson des vieux amants”, “Quand on n'á que l'amour”, “Ne me quitte pas”, o “La ville s'endormait”, entre otras; el mismo que me descerrajó un cañonazo de sentimientos a bocajarro una noche vieja a bordo de un vehículo completamente cubierto del vaho que desprendían las bocas de dos enamorados que sentían más que escuchaban una canción enorme y única como sucede a veces con estos azares que en ocasiones convierten la música en vital; se trataba de “Orly”.

Orly, que título más corto para un contenido tan largo; sigo escuchando a la Callas embravecida, dominante y segura de su portentosa voz, y no puedo evitar revivir aquella historia, aquella canción que hablaba de la despedida de dos amantes en un aeropuerto, de sus sentimientos, de su soledad, de sus lágrimas y la desesperación de un adiós que ninguno pudo o supo evitar.

El comienzo de la canción ya lo dice todo: “son más de dos mil y no veo más que dos”; hay que haber amado y sufrido mucho para dar a luz canciones como esta; dicen que Jacques murió de amor y lo creo.

Sigo aquí con María que ahora me deleita con “A vos jeux” y me pregunto si escogió París para morir o simplemente murió también de amor como Jacques.