RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

6 nov. 2011

Nota cultural

Tenemos un gravísimo problema de comunicación con nuestros gobernantes; les elegimos cuando tocan elecciones; aunque pensándolo bien, no es cierto en absoluto; pues ellos ya nos dan unas listas donde aparecen unos nombres de entre los cuales a veces solo nos gusta un nombre o un par, el resto viene con el lote, como con las películas americanas de no hace tanto, que si querías la buena tenías que tragar con unas cuantas malas; eso o nada, y así estamos actualmente, la lista que te dan o nada.


Tenemos un gravísimo problema de comunicación con los gobiernos sean del signo que sean, pues una vez pasadas las elecciones, se deben a sus respectivos partidos, pero no a los ciudadanos que los votaron; a veces circulan programas por ahí que se supone que constituyen una especie de “reglas del juego”, de manera que el partido que gobierna, debería de cumplir con lo prometido a sus ciudadanos desde los múltiples púlpitos, instalados, no lo olvidemos con el dinero de todos, y no debemos de olvidarlo, porque habría que plantearse si es lícito utilizar el dinero de todos para el interés de unos pocos, pero lo que es peor ¿cuantas de esas promesas se cumplen?.


Tenemos efectivamente un gravísimo problema de comunicación con nuestros representantes políticos, porque no nos escuchan y eso podría ser en justicia un “delito no escrito” en los legajos judiciales; pues no olvidemos que los políticos, sobre todo en época de elecciones “prometen” y “prometen”, y si entendemos esas promesas como un pacto entre el político y el votante, ¿no sería lícito que nuestros representantes “democráticamente” elegidos POR NOSOTROS, rindieran cuentas ante la justicia, como hace cualquier persona cuando pacta un acuerdo con otra?.


Tenemos un gravísimo problema de comunicación con los partidos políticos que nos gobiernan; llega un momento durante la campaña electoral, que no sabemos quien nos miente más, si nuestros “amigos” o nuestros “enemigos”; es la hora de las promesas que por lo general se quedan en nada tras las elecciones, promesas olvidadas, promesas incumplidas, promesas rotas y vacías.


Tenemos un grave problema entre los ciudadanos, y me explico:


  • ¿Como es posible que elección tras elección, sigamos cayendo en la trampa?

  • ¿Como es posible que los propios ciudadanos no tengamos la posibilidad “real” de cambiar las cosas cuando las creemos injustas?

  • ¿Como es posible que los políticos se fijen unos sueldos tan alejados de las pensiones y pagas de miseria de millones de ciudadanos con los mismos derechos que ellos?

  • ¿Como es posible que accedan a cargos de gran responsabilidad sin que podamos exigirles un compromiso, o la cárcel si llega el caso como a cualquier ciudadano del país?.

  • ¿Como es posible que un gobierno sea capaz de reunir millones y millones para ayudar a grandes empresas o para armamento y no sea capaz de reunirlo para sacar de la pobreza a los que han tenido la desgracia de perder sus trabajos y viven en la miseria?.

  • ¿Como es posible, por poner un ejemplo que parece estar a la orden del día (transgénicos, medicamentos, etc.), que nuestros gobiernos permitan normas encaminadas a proteger a grandes corporaciones cuando estas están perjudicando gravemente la salud de los consumidores?

  • ¿Como es posible que nuestros representantes sean capaces de cambiar nuestra constitución, con el fin de devolver antes las deudas de los ricos que el pan a los pobres?.


Tenemos un grave problema, ciudadanos; ¿acaso no tendríamos que defender todos,las mismas cosas?. ¿Cosas como nuestro presente y nuestro futuro, nuestro trabajo, nuestra libertad, a nuestros padres, hermanos, hijos y familiares; en vez de defender a personajes que cada vez se alejan más de nosotros y a los que cada vez resultamos más ajenos?


Realmente, tenemos un gravísimo problema; o al menos eso creo yo.