RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

16 jun 2016

ENTRENADOR




Existen dentro del panorama laboral diferentes alternativas y distintos criterios a la hora de elegir la actividad que va a marcar aproximadamente el cuarenta por ciento de nuestras vidas.

Pero conjugar entretenimiento y obligación no resulta tan sencillo como debiera. En ocasiones elegimos temprano cual va a ser el papel que queremos jugar en el futuro, pero otras veces las circunstancias nos empujan a tomar decisiones contradictorias y terminamos haciendo algo con lo que jamás habíamos contado.

Son demasiados los jóvenes que han tomado la decisión más importante de su vida, no pensando en hacer lo que querrían, sino aconsejados de manera “bien intencionada” y al final demasiado a menudo, les quedará ese sabor amargo por no haberse decantado por aquello que les hacía más ilusión.

Con asiduidad, los padres damos prioridad a aquellas profesiones bien remuneradas, incluso optamos por las más aplaudidas por el gran público y rara vez aceptamos que la vida aunque corta a veces se hace larga si no sabemos elegir bien.

Como he escrito, la vida es larga pero se nos va en un santiamén y es inevitable que de cuando en cuando hagamos un repaso de lo positivo y negativo a lo largo de nuestro trayecto vital, siendo la nota obtenida mucho más importante que la de cualquier selectividad. Cuando la nota es alta significa satisfacción, cuando el aprobado es raspado implica dudas pero cuando suspendemos, solo hay dos caminos, aguantarnos o cambiar radicalmente el sentido de nuestras vidas.

El papel del entrenador es similar a veces al de los padres, hasta el punto de cometer los mismos errores a la hora de aconsejar, ya sea por buscar la parte económica o la fama en vez del disfrute que es el verdadero camino para llegar a la satisfacción personal y por lo tanto a la de aquellos que de verdad nos quieren.

A todos nos pueden salir mal las cosas incluso cuando se estima que los criterios han sido correctos, todos los atletas son susceptibles de lesionarse y todos los hijos son susceptibles de desviarse del “buen camino”, incluso con la mejor educación y las mejores atenciones. Pero lo que no es perdonable es que ese cambio de trayectoria venga influido por el padre, el entrenador e incluso la propia sociedad cuando lo que se busca no es el bien del tutelado, sino la notoriedad de su representante.

Cuando se siente placer con lo que se hace, cada metro que recorre el deportista es un pequeño lapso de placer incluso en situaciones adversas; como cuando el cuerpo pide tregua, cuando duelen las piernas, o cuando la mente trata de traicionarnos con el famoso “anda retírate y que le den”.

Cuando nos enfocamos hacia el vil metal o el triunfo social y mediático, los momentos de disfrute, serán tantos como victorias podamos conseguir y el “anda retírate y que le den”, se torna más efectivo en estos casos, sobre todo cuando las victorias se antojan insuficientes.

Nos programan para ser campeones desde la escuela, pero los buenos maestros, como los buenos padres y como los buenos entrenadores, saben que el verdadero campeón, es el que defiende con tesón una causa, un objetivo y no el que sale victorioso en una competición.

A veces nos extrañamos de la alegría del segundón, del décimo o del último de la fila, que extrañamente festejan espontáneamente sus “triunfos” y sin embargo, se da la circunstancia de que esos deportistas en particular, son los que más valores nos pueden enseñar.


Incluso a los mejores entrenadores

25 may 2016



Dicen las encuestas que el voto de los mayores de sesenta y cinco o mayores en general va a ir a parar al pepe, aunque el pesoe también tiene posibilidades (no se si se han fijado que los dos comienzan y terminan igua. Vale era broma).

El baile bien meditado de las encuestas da y quita mayorías según quien se encargue de elaborarlas, y según quién las solicite, porque evidentemente no es lo mismo hacerlas en un asilo que en una mina.

Yo no creo que sea verdad que los mayores teman el cambio, yo solo he encuestado a uno en mi vida y  su respuesta ha sido: “total para lo que me queda ¿qué miedo voy a tener?. Lo que me jode es que si seguimos así los nietos van a vestir con taparrabos, porque los ahorros ya se han esfumado y los seiscientos y pico euros de la pensión, no dan ya para todos; toda la vida cotizando y ahora dicen que nos van a tener que bajar la paga. ¡Coña!, que se bajen ellos el sueldo, ¡vividores!”. 

No hay que olvidar que muchos de esos “mayores” por culpa de la crisis tienen que cargar con los nietos y digo cargar porque una cosa es disfrutarlos y otra tener que hacer de taxistas, de papás, de cuidadores, de encargados de cocina o en el peor caso de mantenedores no solo de sus nietos, sino también de sus propios hijos y yernos en paro. 

Vistas así las cosas, yo me imagino que ellos (nuestros mayores), son los primeros en desear que esto cambie para dejar las preocupaciones a un lado y disfrutar de los años de jubilación que les resten, que bien merecido lo tienen.

Supongo que habrá algún sector entre ellos que al no haber sufrido los reveses de esta crisis (aún), piense que nada mejor como lo que tenemos, y por supuesto en su derecho están de pensar lo que piensan y en actuar en consecuencia.

Pero volviendo a lo de las encuestas, parece que a los políticos les interesa más el asunto de las encuestas que solucionar los problemas de la gente que lo está pasando mal; porque entre otras cosas las encuestas cuestan dinero y ese dinero al final como siempre sale del bolsillo de todos los ciudadanos.

Somos muchos también los que pensamos que el dinero hay que invertirlo en cosas útiles para todos, no solo para unos pocos y que derrochar en estadísticas (o en elecciones), implica disminuir el contenido del puchero o peor aún, seguir durmiendo al raso, justo el lugar al que nunca acceden los encuestadores.

16 may 2016

LA CIUDAD ETERNA

CAMPEONATO DEL MUNDO POR NACIONES DE MARCHA ATLÉTICA.

Sobre un destartalado asfalto, se celebró el Campeonato del Mundo por naciones de marcha atlética en Roma, y por lo que parece, los resultados fueron bastantes mejores que los cosechados en eso de Eurovisión.