RINCÓN POR RINCÓN: LEÓN

RINCÓN POR RINCÓN:  LEÓN
La catedrál y al fondo montes nevados

6 abr 2020

TERCER PARTE DE GUERRA (El espía espiado)


Día ????

Menuda la que he preparado (menuda liada compañero que diría el Deibi), resulta que tengo anotaciones de varios días que ya han pasado y claro, no es plan de volver a repetirse a estas alturas de la película porque la gente se va a pensar que no me rula bien el magín, de modo que voy a poner interrogaciones y a tomar por el saco. El que quiera que lea el que no que se la pele. Ya me parecía a mí que no había salido tantos días seguidos a la ventana; bueno, que no hay mal que por bien no venga y así no me vuelvo a liar con los días correspondientes, total no cambia tanto la cosa ¿qué más da que sea un día u otro si cada día hay acontecimientos reseñables?.

Día ?

Hoy de nuevo día de guasaps; me han estado entrando toda la mañana, algunos de gente de la que hacía tiempo que no sabía nada, como Raúl que me dice que han suspendido la Trail Gordón, y que para una de las pocas que merecían la pena, pues que menuda putada. Le he contestado con filosofía, le he dicho que sí, que menudo contratiempo, pero la verdad es que tampoco me parece tan importante que suspendan una carrera con la de ellas que se van a montar en cuanto se pase la histeria colectiva.
Ya por la tarde volvieron a salir los comeniñas a la hora de los aplausos, el Diego no trabaja, pero las gemelas una daba clases particulares a niños de primaria y la otra se ganaba el jornal dando clases de bodi no se qué; el caso es que van a tener que llamar de nuevo a su padre para que cuando vuelva les traiga pasta porque están a dos velas. Si fuera yo su padre, por aquí les daba yo un céntimo. Hay que joderse con las niñas, menudo morro le echan a la vida, pero la verdad es que en eso del trabajo, tienen toda la razón, nosotros en la obra ya no trabajamos ninguno, de modo que nos han dado vacaciones de semana santa, el Ramiro que ha estudiao le dijo al jefe que eso no era así, y el jefe le dijo que se podía ir a tomar por el culo. Tocan tiempos de contención y de pelar la mona claro.

Día ?

Esta mañana recordé lo de la prueba esa del virus coronado que habían estado comentando estas piltrafas uno de estos días; y me vino a la memoria la cena en la que coincidí con el Vidal y el Paquito allá por Soria, que fue justo cuando comenzó toda esta movida del bichito. En un momento determinado, ante el comentario de que todo era una farsa montada por las élites, alguien preguntó ¿Y a quién le puede interesar esto del coronavirus? Y recuerdo con nitidez como Vidal contestó “Por ejemplo al primero que saque un test para ver quien lo tiene y quién no”. Justo esta mañana en uno de esos vídeos que me enviaron, hablaba un virólogo al parecer de reconocido prestigio, que confirmaba la teoría de que era imposible confeccionar un test con tanta celeridad como lo habían hecho en esta ocasión, y que lo siguiente sería hacer la prueba a todo el mundo ¿os imagináis la pasta que van a sacar?. Anda que como sea verdad, menuda tomadura de pelo.
Hay que joderse, estaba tan entretenido con la música que no me acordé de salir a la ventana.

Día ?

Ahora sí que la hemos liado, me han enviado una foto de mi edificio que por lo visto hizo algún atontado que vive al otro lado de la calle en la que salgo yo. “¿No decías que tú no salías a aplaudir?”me comentó el donante... En la foto se ve que no aplaudo, pero también se nos ve a todos los vecinos cada uno en su ventana. No se me había ocurrido mirar para arriba, pero resulta que por lo menos tengo por encima de mí a otros siete que me espían. A ver cuántos me vieron tirarle el agua a los zopencos de abajo y sobre todo a ver si lo ven ellos y sacan conclusiones y verás la que se prepara.
A la hora de los aplausos, he estado atento a los de enfrente y no he visto a nadie sospechoso, de todos modos he abierto la ventana pero también he corrido las cortinas, así que ahora ya pueden sacar todas las fotos que quieran. Hoy me he mosqueado porque no han dicho ni una sola palabra y encima han saludado al vecino de arriba como con retintín. Ya verás como todavía se lía.
Título de este capítulo: EL ESPÍA ESPIADO.

Día ?

Hoy ha sido de traca, menuda sopa de letras que han preparado entre los vecinos de abajo y el de al lado, unos que si hay que ponerse la mascarilla, otros que si es una estupidez; no llegaron a las manos porque hay dos metros de caída al vacío. Los chorbos de la izquierda que lo dice el gobierno, el de la derecha que donde pone eso, los de la izquierda que además guantes y limpiar las suelas de los zapatos y lavar la ropa a 90 grados, el de la derecha que eso eran gilipolleces, que la gente estaba tan acojonada que cualquier cosa que escuchaban o leían se lo tomaban al pie de la letra sin saber si era legal o no. Lo que hay que hacer es salir a la calle todos y contagiarse para generar anticuerpos para la próxima que nos envíen y sobre todo atender a las personas con mayor riesgo de morir si se infectan. Los demás a la puta calle. Y ahí comenzaron los insultos, que si subnormal, que si caguetas, que si tal que si cual y en eso que llegó el momento de los aplausos y estos siguieron a lo suyo; vamos que hoy no aplaudieron a nadie y los de enfrente parecía como si les aplaudieran a ellos, un circo vamos. En un momento de la acalorada discusión, una de las gemelas escupió al vecino, suerte que ni se enteró.

4 abr 2020

Segundo parte de guerra (espiando a mis vecinos)


Día ll:

Hoy tenía que salir a recuperar la cartera que dejé hace dos días en el coche; bajé por la cochera; allí me encontré con Ilma, la niña del  perrito que estaba a punto de salir. La saludé y le pregunté porqué no salía al jardín. Me dijo que porque no le gustaba a algunos vecinos, yo le dije que no hiciera caso, que estaban un poco trastornados, que saliera por la cochera como estaba haciendo y que diera la vuelta hasta el jardín, también le aconsejé que se pusiera cascos y escuchara música. No se si me hará caso, estaré atento estos días.
A las ocho no me acordé de asomarme a la ventana, estaba liado con otra cosa y se me pasó.

Día m:

Esta mañana salí a comprar vinagre de sidra para hacer gárgaras, en el portal me encontré con un señor mayor con dos bolsones enormes de los que al menos en uno pude vislumbrar patatas, nos saludamos amablemente y salí, pero a los pocos segundos me dí cuenta de que otra vez había olvidado la cartera y volví a subir. Suelo bajar en el ascensor y subir por las escaleras para guardar la línea y al llegar al cuarto, me encontré al señor todo cariacontecido porque sus hijos el Diego y las gemelas no le dejaban entrar, le decían que dejara las bolsas fuera que luego las recogerían. El pobre hombre me hizo un gesto como de sonrisa muy triste y yo le devolví otro gesto como diciendo “tranquilo amigo, así son la mayoría de hijos hoy día”.
Por la ventana pude comprobar que los chavales pensaban que a saber si su padre podría estar infectado y que una cosa era que muriera él y otra que se lo pasase a ellos que aún eran jóvenes.
Definitivamente estos mierdas son jilipollas perdidos; el otro día, les tenía que haber tirado aceite hirviendo.

Día n:

Hoy he recibido correo de Miriam, me cuenta que tiene algunos problemas con una vecina que desde la ventana le dice que no hay que salir tanto, que eso de ir infectando a todo el pueblo no está bien. La pobre está cabreada y con razón, la especie humana es la menos humana de todas las especies incluidos los más animales por supuesto. Me cae muy bien esta chica; es curioso, recuerdo su mirada y su voz, y sin embargo no se de qué color son sus ojos. Una pena que sea tan mayor porque no me importaría tirarle los tejos.
En la ventana, tocaba ciencia, discutían por ver quien salía a comprar; una de las gemelas decía: “Yo ya salí el otro día así que no contéis conmigo”. De todos modos, dicen que hay que separarse al menos un metro de los demás, que así el bicho cae al suelo y se muere, así que tampoco será para tanto, en el supermercado os ponéis unos guantes al entrar de esos de la frutería y luego los tiráis”.
Al final no pude seguir escuchando porque llamaban al teléfono. Era el de Fresneda que me quería poner al corriente de ciertos bulos.

Día ñ:

Hoy ha tocado guasap a todas horas, se ve que la gente tiene necesidad de contar sus peripecias en estos tiempos de clausura obligada. La primera en escribir fue una chica con la que compartí habitación el el Hospital durante unos días, me he puesto colorado y espero que no se me haya notado al escribir... “Eres genial, y eres único animando, que lo sepas”. - Tonterías le contesté yo, el ánimo lo llevamos todos de serie... “pero tú sabes sacarlo” me contestó. Espera que voy por el babero le dije y añadí, no se puede extraer lo que no existe. “¡Ay!, que te lo digo en serio, aún me acuerdo cuánto me ayudaste en el hospital, no lo olvidaré nunca”. Os juro que ya no sabía donde esconderme. ¿Seré yo ese?. En fin, no sigo porque la cosa luego superó los halagos anteriores y si me ruborizo, enseguida me preguntan en casa lo que me pasa y no es plan...
En la ventana solo estaba hoy una de las gemelas. Seguro que discutieron por lo de las compras.

Día o:

Hoy me ha dado por la música desde bien entrada la mañana, tenía por ahí un vídeo recopilatorio de canciones del gran Leonard Cohen; un concierto que dieron varios artistas en el año 2017. A los amantes de este artísta, les dejo los datos para buscarlo: tower of song tribute to leonard cohen youtube . Más tarde he vuelto a escuchar bronca abajo, pero no me pude enterar de nada. Ya por la tarde de nuevo salieron a las ocho menos cuarto y comentaron lo del test para detectar el virus, que si era un engaño, que si era imposible en poco menos de una semana tener un test listo, cuando además de otros trabajos previos, se necesita el permiso gubernamental para ponerlo a funcionar y eso no se hace en un plis plas. Estaban cabreados porque la vecina del lado por lo visto tosía mucho por las noches, de modo que habían cerrado todos los respiraderos de los baños por si las moscas.

2 abr 2020

Mi primer parte de guerra (Espiando a mis vecinos)

Día a:

Por curiosidad, me asomo a la ventana a las ocho de la tarde, porque escucho ruidos y aplausos en la calle, por un momento pienso que esto se ha acabado, pero me parece muy pronto, porque solo han pasado un par de días. Veo muchos vecinos asomados a sus ventanas aplaudiendo, no entiendo muy bien lo que pasa hasta que al finalizar el ruido, escucho a mis vecinas de abajo comentando que es el modo de agradecer a los sanitarios lo que están haciendo por los enfermos.

Día b:

Vuelvo a asomarme a la ventana a las ocho de la tarde, pero solo sale el hermano y me pregunto si habrán caído enfermos los demás. La gente sigue aplaudiendo.

Día c:

Me asomo como los días anteriores, pero las chicas siguen sin salir, se añaden otros ruidos como de instrumentos a los aplausos.

Día d:

Me ha alegrado escuchar las voces de mis vecinas, porque por un momento pensé que estarían enfermas, pero no, tras los aplausos vuelvo a escuchar sus voces con sobrada potencia, instantes después una les dice a los otros: “Mirad lo que me han enviado... esta no es una guerra cualquiera, es una guerra moderna en la que el enemigo es invisible e indetectable al ojo humano y tal vez con capacidad para mutar... Acojona ¿verdad?”
La verdad es que me da que pensar eso del bichito mutante.

Día e:

Se repiten los aplausos, aunque este día se escuchan claramente también utensilios de cocina; me digo que cualquier instrumento es bueno para hacerse escuchar, pero me recuerda a las caceroladas en las manifestaciones. Una vez más se extiende la conversación entre mis tres vecinos tras los aplausos, de modo que me sigo poniendo al día; hoy es Diego (creo que así se llama) el que lleva la voz cantante y capto más o menos lo siguiente: “¿sabéis? todo esto que está pasando, ya lo habían advertido algunos hace años, es más, ya lo habíamos vivido con anterioridad repetidas veces con el sar, la gripe aviar, la gripe A, o el ébola por ejemplo pero esta vez ha sido el momento elegido para hacer experimentos, para recabar datos en tiempo real sobre el comportamiento de una civilización global que por mucho que nos duela, parece ser el enemigo”.
Esta vez me voy a la cama dándole vueltas a lo de los datos, pero no lo pillo muy bien. Estaré atento mañana.

Día f:

Hoy he asistido a un hecho bochornoso. Mis vecinos le han tirado dos naranjas a Ilma, nuestra vecina del primero, al parecer le dio por salir justo en la hora de los aplausos a pasear a la perrita por el parque que tenemos enfrente y ha sido el Diego el que le ha pedido a sus hermanas algo para tirarle a la niña, les mandó llenar un cubo de agua, pero solo le trajeron naranjas, le tiró dos a la chavala pero afortunadamente solo una le rozó, y una de las gemelas le detuvo alegando que ya les quedaban pocas. Yo creo que no sabían quien era por ir embozada hasta la nariz. Esta cría que no tendrá más de trece años, vive sola con su madre que casi no sale de casa porque tiene un problema raro de huesos y hay días que no se puede mover. Me ha dolido tanto el gesto que he estado a punto de delatarme. Nunca pensé que estos chicos que no tendrán más allá de treinta años fueran capaces de algo parecido. Hasta hoy les tenía por unos vecinos amables y simpáticos pero ya veo que no. Me he ido a la cama muy cabreado.

Día g:

Una vez más siguen los aplausos, tal vez en menor número pero siguen, se suman sirenas de la policía, y al parecer también se aplaude al ejército. Una vez más sigue la tertulia. Ahora le toca a una de las hermanas: “Ahora resulta que tenemos que aplaudir a las fuerzas armadas y a la policía que hace solo unos días nos molían a palos en las manis” a este paso vamos a tener que aplaudir a los chinos” La otra le contestó algo así: “Bueno hija, ahora están patrullando las calles y se juegan la vida cada día, cualquier día viene un loco de esos que salen a la calle y les pasa con el coche por encima”.
Me he ido cabreado de nuevo a la cama, mi cobardía o ese mismo miedo que detecto en mis vecinas, me ha impedido criticar su proceder del día anterior.

Día h:

Hoy la conversación ha ido de ejércitos y la voz era de una de las dos hermanas que no logro identificar, no capté toda la conversación porque tenía el gaznate seco; al volver de la cocina, estaba diciendo esto: “Ya tenemos pues los dos ejércitos, por un lado la humanidad y por el otro un bichito al que le han puesto testa real. Y ajenos a ambas fuerzas, aparecen al menos otros tres ejércitos; los llamados predicadores que inundan los medios con noticias a troche y moche; los mercaderes del dolor, la desgracia e incluso de la muerte cuyo lema comercial y de vida, es el máximo beneficio pese a quien pese; y finalmente están los obedientes lacayos del sistema compuestos en su mayoría por seres que en situaciones extremas, tienen la capacidad de tomar medidas que afectan a todos sin tener muy claros cuales van a ser los resultados”.
Me parece coherente lo que ha dicho. Sigo cabreado.

Día i:

Una vez más mis vecinos los salvajes han increpado a la niña, esta vez era por la mañana, y me he asomado al escuchar las voces, la han llamado de todo “puta” “cabrona”, quédate en casa y tira ese chucho por la taza el váter, me he ido corriendo a la cocina he llenado un vaso de agua y se lo he tirado de arriba hacia abajo para que no se supiera de donde venía, porque yo estoy a su derecha; me han puesto a parir, pero afortunadamente tengo otros tres pisos encima, y no me han pillado, luego me he escondido y no he vuelto a salir.
Hoy me he ido contento a la cama.

Día j:

Hoy no he salido a la ventana.

Día k:

Hoy tampoco, mañana saldré.

Día l:

Sin asomarme a la ventana he estado al loro de lo que contaban los vecinos. Hoy me he reído un rato. Resulta que una de las hermanas salió a comprar algo, a la vuelta ya cuando estaba llegando al cuarto B (por lo visto no usa el ascensor en estos días), se encontró con el vecino del octavo C que bajaba también por las escaleras, por lo visto salió escopetada hasta la calle tan rápido que se pegó un porrazo de muy señor mío. Al rato, por lo visto volvió a subir acojonada y dolorida y al descargar la bolsa resulta que solo le quedaban cuatro huevos sanos de la docena que había comprado. “Para otra vez, que salga otra, yo no salgo más” dijo.
Me lo he pasado muy bien.

Tengo que poner al día las transcripciones que ya tengo olvidada la taquigrafía y a veces me lío a ver si me pongo al día...

16 mar 2020

HASTA LA CORINILLA


Queridos seres humanos; para estos días de aflicción en los que a muchos se les tuerce el gesto y a otros les arruga el morro cada vez que ven su último modelo de zapatillas en su caja sin estrenar; he preparado unas pautas sencillas para pasar el trago que si hacéis el pequeño esfuerzo de cambiar las pilas será, fructífero, sabroso y hasta asombroso.

Pocas veces tenemos la oportunidad de cambiar cosas en nuestras vidas por propia voluntad, nos aposentamos en la estúpida felicidad de hacer todos los días lo mismo, de practicar obsesivamente las mismas rutinas, de modo que cuando nos encontramos con situaciones como esta, quedamos inmediatamente fuera de combate sin haber siquiera trepado al cuadrilátero.

Siempre hemos querido poder estar sobrados de tiempo para hacer esto o aquello, y ahora tenemos la gran oportunidad, de modo que recuperemos viejas costumbres, dejemos a un lado los móviles, las tabletas y las redes sociales y volvamos a las charlas con nuestros familiares, con nuestras parejas, con nuestros perros y gatos; ahora tenemos la oportunidad de hacerlo sin prisas, disfrutando de la lentitud (todos recordamos esos besos de urgencia de hace unos días).

Como somos muchos y desemparejados, nos encontraremos con que unos dirán que sí, otros que no y otros digan lo que digan, harán lo que les de la gana, de modo que como norma general, intentemos no perjudicar a los más débiles.

A nivel físico hay un montón de actividades que nos permitirán no bajar demasiado el pico de forma, preguntad a vuestros entrenadores, y si no los tenéis, utilizad el sentido común, pero sobre todo no os volváis locos por estar un tiempo sin salir a machacar el cuerpo; a más de uno seguro que se lo agradecerá y la respuesta posterior será muy beneficiosa. Pero lo que debemos trabajar ahora (y siempre) es la mente, esa tipa que nos saca de apuros cuando el cuerpo dice basta, la que nos permite aumentar el ritmo cuando estamos muertos, la que nos facilita terminar cuando ese diablillo que tenemos dentro del cerebro nos dice “déjalo ya bobo”.

Intentemos vivir sobre todo sin miedo, porque el miedo perturba el ánimo, y baja las defensas, cosa que por supuesto no nos interesa y menos ahora; ¡ojo!, eso no implica de ningún modo dejar de ser precavidos. Desempolvemos el uso de la imaginación, y si no fuera posible, siempre tendremos el parchís, las damas, el ajedrez, o cualquier otro juego que aún conservemos y sobre todo lectura, mucha lectura, tampoco estaría de más coger el boli o el lápiz y escribir (como terapia va de cine).

Correr está bien, es sano, a menudo ayuda, pero AHORA, es el momento de encontrarse a uno mismo, de calmarse, de purificarse, de respirar profundo y de resolver esos pequeños conflictos que siempre dejamos para mañana. Pero sobre todo es la ocasión perfecta para discernir lo que es importante en la vida y lo que no.

En otro orden de cosas, es también el momento de dar calabazas a vuestras parejas deportistas, el sésamo o el tofu también van bien para la motivación, porque estos y otros alimentos son ricos en tirosina, un aminoácido que incrementa los niveles de energía, así como la motivación, y quién lo iba a decir, hasta el rendimiento deportivo.

14 feb 2020

DEL OCHO DE MARZO PASO



Lees hoy día alguno de los millones de artículos que te topas (buscas) por ahí y se te cae el alma al suelo; que si la tele influye en nuestro ritmo circadiano impidiéndonos dormir con normalidad, que si al hablar por el teléfono móvil te afectan un montón de ondas perjudiciales que pueden instalarse incluso en tu cerebro; que este aparatejo está tan bien estudiado que en cierto modo imita a las máquinas traga perras con sus distintos tonos y sonidos varios, que si estamos al borde del abismo en lo que respecta al cambio climático; pero el colmo de los colmos es el amor al prójimo que predican muchas religiones si lo comparas con su modus operandi.

Te paras un momento a pensar y constatas que esos que predican amor, rara vez comparten el suyo; si hablamos del teléfono ambulante, los nuevos modelos y la publicidad cada vez más agresiva nos lava el cerebro de tal modo que raro es el individuo que no posee uno hoy día (o dos); lo de la famosa “caja tonta” es ya lo más de lo más; horas y horas perdidas que al final de una vida se convierten incluso en años con las posaderas pegadas al sofá.

La publicidad es lo que tiene, que busca enganchar al público, vender su producto obviando siempre las posibles contra indicaciones por perjudiciales que estas sean; porque al fin y al cabo, la publicidad nace para solventar las necesidades del mercado, marcando diferencia con otros productos similares, e incluso a veces echando por tierra los valores del resto.

Por un día, todos nos sentimos enamorados, padres, madres, esposas o maridos.
Por un día, también nos podemos sentir corredores de asfalto, de campo o de montaña.
Por un día nos apiadamos de los pobres, de quienes tienen cáncer u otra enfermedad.
Por un día (más o menos cada cuatro años) nos sentimos ciudadanos de pleno derecho.
Por un día nos sentimos caritativos.
Incluso tenemos un día para “el juego responsable”; ese que tanto arruina a familias enteras.

POR UN DÍA NOS SENTIMOS MUJERES, con toda la ristra de derechos que corresponden como seres humanos que no son diferentes al resto de seres humanos.

Pero pensándolo bien, el que haya un san Valentín, no va a solucionar mi ya destrozado matrimonio, ni sentirme corredor un día, me va a permitir correr más de doce minutos, lo de la caridad, no sería necesario si de verdad fuésemos tan católicos y no hablemos ya del día del voto ni a quienes beneficia en realidad ese acto tan democrático.

Los que más dinero invierten en revertir el cambio climático son los que más contaminan, los que luchan contra la corrupción en gran medida son corruptos, los que luchan por erradicar la pederastia, son los propios pederastas en muchos casos o al menos los que llevan tapando estos hechos décadas y décadas de sufrimiento ajeno (como hemos constatado estos días con el asunto de la Bañeza).

Para la gran mayoría solo hay un día de lucha por la igualdad, por el maltrato, por la caridad otro para la paz en el mundo, otro para celebrar el año nuevo, pero ¿y con los aproximadamente 340 días restantes?. ¿No vamos a hacer nada?

O somos, o no somos, pero todo el año; los cambios se producen con esfuerzo, pero sobre todo con constancia, no señalando un día en el calendario como si fuera la mayor de las conquistas para escuchar en el telediario del día siguiente que han asesinado a otras dos más; de modo que con vuestro permiso, PASO DE ESOS DÍAS TAN SEÑALADOS.

6 feb 2020

DISTRAHERE




Distraer: Apartar la atención de una persona, o dicho de otro modo, robarsela (también vale para la pasta). Curiosamente también tiene la acepción de entretenimiento que viene a ser lo mismo, y si no que se lo pregunten a los que han caído en las redes de los que se dedican a los triles (trileros).

En realidad y pensándolo detenidamente, el mundo de hoy, es precisamente eso, un juego de triles, aunque por supuesto con más de tres cubiletes, de los que vamos a citar solamente tres: La televisión, las redes sociales y el teléfono móvil.

Cuando alguien intenta distraer la atención de un individuo, puede haber diferentes motivos; pudiera ser que esa persona no tenga interés en atraer la atención de la gente, aunque por su forma de actuar en la vida lo consiga; pero por lo general siempre se trata o bien de quien quiere vender algo, o bien de quien quiere convertirse en el protagonista del día, y de eso estamos a tope, en la actualidad, solo hay que echar un vistazo a los vídeos con más seguidores del momento para corroborarlo.

Evidentemente, el deporte no es ajeno a estas “modas”, y cada vez vemos más adictos a contar sus retos particulares en las redes esperando tal vez, un sinfín de “me gusta” que les alegre el día y si no es el día entero, que por lo menos sean unos minutos. Afortunadamente hay mucha gente a la que no le cuesta trabajo hacer “clic” en ese famoso botón que hará las delicias del desafortunado deportista.

Pensando en lo que he escrito justo hace unos segundos, no puedo dejar de pensar en el famoso perro de nuestro amigo el fisiólogo y sicólogo ruso Iván Petróvich Pávlov, aunque hoy día la gente saliva por eso que algunos llaman retroalimentación positiva, que no es precisamente comida como les ocurría los perros, sino una simple palabra, un simple “me gusta”.

El mercado debe tener las manos en carne viva de tanto frotarse, porque hay más carreras que calvos y más participantes que partículas de plástico en los océanos, y esa simbiosis que en principio beneficia a todos, termina por decantarse del lado de unos pocos, porque tras esa cortina de satisfacción personal se esconde una gran distracción debida a las rígidas normas, reglas y hábitos que poco a poco se adhieren como una lapa a los participantes.

La mayor distracción en el deporte es el cada vez más, el cada vez mejor, el cada vez más rápido, cada vez más resistente, el cada vez más cerca del cajón, y en algunos casos, cada vez más alto en el podio (pódium en el lenguaje actual).

Uno se para a pensarlo y concluye que sería muy efímera la fama si no fuera por eso que acertadamente llaman “REDES sociales”.

Hoy la fama puede durar tanto como seamos capaces de mantener el acontecimiento en cualquiera de los medios que nos proporciona internet; y sinceramente hay verdaderos especialistas en ello; aunque si fuera necesario, siempre podemos sacar a colación un asunto de hace diez o quince años, o aquella medalla en tal o cual torneo, el caso es seguir vivos en las “REDES”...

Te levantas por la mañana y tu primer pensamiento bien podría ser: “¿habrá más comentarios?” y ahí está el peligro, porque si los hay todo va bien, pero en caso contrario vas de bajón al trabajo quejándote de lo injusto que es EL MUNDO EN EL QUE VIVES, y eso es un asco de vida.

3 feb 2020

MEJOR IMPOSIBLE


Estaba haciendo un breve repaso a mis "mejor imposible"; y veo que estamos descubriendo un mundo nuevo en el que el dolor, la tristeza y hasta el sufrimiento severo son asumidos como amigos en vez de como enemigos.

No estamos tratando de encontrar la felicidad, (ese ente tan abstracto como resbaladizo), ya que en realidad cada vez somos más conscientes de que formamos parte de un TODO que no sería NADA sin nosotros.

Damos por supuesto que cada experiencia nos hace ricos y nos acerca a ese YO que no es un ente individual, sino la suma de los diminutos yos del universo, y de ello aprendemos una gran lección, que no es sino el conocimiento de que nadie es más que nadie y que cada individuo y cada piedra tiene la misma importancia, el mismo valor y la misma responsabilidad frente al resto de elementos  planetarios conocidos y desconocidos.

Hemos aprendido que somos más ignorantes que sabios, que la belleza no se mide con los ojos, sino con los sentimientos, que las batallas no siempre las ganan los supervivientes, pero sobre todo hemos llegado al conocimiento profundo de que a pesar de todos nuestros defectos, somos piezas imprescindibles en el engranaje que mueve la vida.

Con el tiempo, paciencia y gran dosis de pereverancia, llegamos a convertirnos en nano-indivíduos y es aquí, cuando estamos a punto de volatilizarnos, cuando alcanzamos el máximo explendor y la mayor de las sabidurías.

Yo mismo me hago la gran pregunta: ¿Cómo estás amigo? y no puedo menos que responderme humildemente: ¡MEJOR IMPOSIBLE!

24 ene 2020

Sucesos que nunca suceden

 

Don Marqués es un hombre corriente; si tuviéramos que dar algunos detalles sobre su persona, diríamos que es adinerado y lo demuestra, por lo demás, como cualquier otro.

Tiene Don Marqués un aiga importado de los EE.UU., que es la envidia de muchos de los obreros de sus empresas, que bromean entre ellos diciendo: “Llegó allí el Marqués y les dijo me dan el coche más grande que haiga”.

Sucede que después de muchos tiras y aflojas, deciden en España imponer el “carnet por puntos”; no han pasado ni dos meses y a Don Marqués ya pocos le quedan, y no es de extrañar, porque se le ve pasar a todas horas zumbando a tanta velocidad que casi no se distingue el coche. Ya tuvo un susto cuando destripó al toro del señor Eutiquio, pero de aquella se libró porque dicen que el que conducía el coche en aquella ocasión era uno de sus obreros; también se libró cuando se estrelló contra la tienda de la señora Lucía (menudo susto la pobre), porque casualmente tampoco era el quien conducía y así parece que seguimos accidente tras accidente.

Pero hete aquí, que un día a alguien en la guardia civil, le da por comprar un aparato muy sofisticado, que no solo te da la velocidad a la que va el vehículo, sino que además hace unos retratos del conductor que ya quisiera para sí “Casa Sombras”.

Puestas así las cosas, ya no solo pierde todos sus puntos y alguno más, sino que se le prohíbe conducir durante un montón de meses, y es ahí cuando Don Marqués explota indignado ante tanta injusticia y la primera muestra de su indignidad, consiste en seguir conduciendo.

Don Conde, Don Nobiliario y Doña Nobleza, como no quieren ser menos, también se agencian sus respectivos bugas, y salvo la señora Grandeza que se comporta como uno más, el resto por lo que se ve, van por el mismo camino en lo de los puntos que Don Marqués, de modo que tras un accidente de consecuencias mortales, en el que por pura casualidad conducía otro obrero, y junto a algún gerifalte más; tienen una reunión a puerta cerrada y de ella se deriva un acuerdo; un pacto que se aplicará en breve en toda la ciudad.

Como castigo por sus desmanes, la ley obliga a Don Marqués, Don Nobiliario y a los demás alevosos infractores a dar una serie de clases intensivas pagadas por el estado durante varias semanas, durante las cuales tendrán dietas para comer y cenar.

Algunos de los ciudadanos que han sufrido los daños ocasionados por los desmanes de los citados conductores, están francamente cabreados, porque esas clases que pagan todos, se dan casualmente en dos de las academias que pertenecen, una a Don Marqués y la otra a Doña Nobleza, con lo que ambos están obteniendo pingues beneficios amén de no haber dejado de conducir ni un solo día. A muchos les gustaría denunciarles, pero temen quedarse sin sus respectivos puestos de trabajo, de modo que no les queda más remedio que prohibir a sus hijos salir a la calle, andarse con cuidado cada vez que salen a la carretera, cuando van de compras, o cuando vuelven del trabajo a sus casas.

Han pasado ya algunos años, y las cosas no solo no han cambiado, sino que ahora hasta las multinacionales del petroleo, del fracking, y cualquier otra forma de destrozar el planeta, hacen lo mismo y han conseguido con el permiso de la autoridad, otro negocio cada vez más lucrativo; que cualquier ciudadano del mundo les pague una cuota por cada uno de los residuos que generen.

7 ene 2020

macromachismos


Las posibilidades de nuestro cuerpo y de nuestra mente no son ilimitadas, como algunos deben pensar; no somos más que seres humanos (muy pomposamente llamados “homo sapiens”) y ni siquiera somos, como muchos piensan, el eslabón más importante del universo.

Menos aún comprendemos el cada vez mayor alejamiento del ser humano respecto de sí mismo y del resto de personas, pero más complicado se nos antoja aún entender nuestra deslealtad con la madre naturaleza, que incluso para algunos se ha llegado a convertir en un simple estorbo, una traba para sus egoístas planes.

Estamos acostumbrados a dar culto al cuerpo, y ello sucede cada vez con mayor frecuencia, porque en estas últimas décadas, herederas sin fortuna del famoso Siglo de las Luces que nos debería haber llevado a un mayor conocimiento y comprensión del ser humano; lo que vemos es que ese conocimiento solo se ha utilizado en gran medida para un desarrollo industrial e insostenible y para rebajar en grandísima medida las esperanzas de aquellos que menos tienen, desequilibrando exageradamente la balanza hacia aquellos que lo poseen casi todo.

Existe al parecer un orden cósmico, según el cual si tú sufres, yo sufro; si tú sonríes, yo también. Esa disposición, ese mandato, dicta que en el universo, todo tiene relación y que la diferencia entre tú y yo no existe, ya que lo único real, aunque no palpable es la unidad de medida a la que todos pertenecemos (el UNO). Claro que para creérselo, hay que bucear muy profundamente dentro de uno mismo.

Ese culto al “yo” más impersonal y estúpido, se ve agrandado por los medios que “gratuitamente” han puesto al alcance de nuestros dedos, que pueden en un santiamén teclear cualquier cosa que a la mente no pensante se le ocurra, siempre con la esperanza de que alguien o a ser posible muchas personas lo lean y ya sería el colmo que además les “gustase”.

Por otro lado, aquello que algunos esperaban obtener de los grandes cambios producidos durante el siglo XVIII, se ve escorado a las más alejadas y hediondas esquinas, donde se refugian unos pocos locos que escriben artículos y poemas, o bien se compadecen de otros seres humanos, o tratan de dar “luz” al instrumento que en su día hubo quien pensó, nos sacaría de la miseria intelectual y social en la que vivimos, la cultura.

Si Marie Madeleine Piochet de la Vergne, Madame Olympe de Gouges o Lady Mary Chudleigh, por poner solo tres ejemplos, pudieran desde sus tumbas atisbar como vive la mujer siglos después, se decepcionarían enormemente al ver qué poco hemos avanzado, y justo hoy en Barcelona, ha vuelto a suceder.

8 dic 2019

TENGO UN MENSAJE



Tengo un mensaje para ti.

El susto, es una respuesta natural, pero cuando en vez de decir “todo se quedó en un susto”, la cosa va más allá y aparece el miedo, entonces ya no hablamos de una respuesta animal, sino de una respuesta muchas veces aprendida de nuestro entorno. Así vemos como un niño podría pasearse a gatas por la terraza de un rascacielos y su respuesta no sería miedo, sino curiosidad, porque no sabe lo que es caerse y matarse.

El "ten cuidado" tan habitual cuando despedimos a nuestros hijos el día que salen por la noche, termina calando en su interior de tal modo que aunque solo unos pocos llegarán a pensar “tengo que tener cuidado”, la mayoría repetirán ese mismo mantra a sus descendientes cuando llegue el momento.

En el caso del corredor, sobre todo en el caso del joven, todos esos mensajes van formando parte de su visión del deporte e incluso de la vida, por eso no lanzaremos la imaginación a volar si pensamos que la carga sicológica que algunos competidores tienen que soportar será tan grande como lo sea el mensaje, tal vez tan grande como para quintuplicar su propio peso durante toda la carrera, e incluso en algunos casos, para que el peso sea insoportable.

Cuando un padre antes de una carrera le dice a su hijo, que tenga cuidado con tal o cual rival, o que no deje pasar a fulanito, o ese es un flojo, está enviando un mensaje muy claro a la mente de su hijo: “enséñale a ese cómo hay que correr para complacerme; si dejas que fulanito te adelante, me vas a defraudar, o si te gana ese flojo eres más mierda que él”.

Podríamos poner millones de ejemplos, nada más fácil que ir unos días a las competiciones para ver la sarta de estupideces que los padres vierten sobre sus hijos, e incluso sobre otros sobre los que ni siquiera tienen ningún parentesco.

“Vamos chaval hoy te los meriendas a todos”. En ocasiones la intención no es más que intentar animar, es decir, “ayudar”, pero por lo general, deberíamos ser más cuidadosos con los mensajes; aunque por lo general lo que subyace es una “preocupación real en los padres” que es precisamente la herencia que recibieron en su día de los suyos y no han sido capaces de impedir que se haya trasladado a sus hijos. En realidad, deberíamos de haber aprendido que poco podemos hacer por evitar que nuestro hijo sea rebasado por otro deportista, incluso en la misma línea de meta sin que aún poniendo todo su talento en ello pueda evitarlo; sin embargo lo que si podemos hacer es evitar su sufrimiento, aunque para ello primero tenemos que cambiar nuestra propia visión de la realidad.

Si tengo un compañero en el trabajo que todos los días me dice “ánimo”, seguramente no sea más que una simple expresión, o un deseo de amistad, pero el cómo lo reciba yo ya es otra historia. ¿Por qué me dice ánimo día sí y día también?. ¿Estará preocupado por mí?. ¿Será que tengo mal aspecto por la mañana y no me he dado cuenta?.

Si alguien me dice constantemente “ánimo, hoy vas a ganar”, es posible que piense en ganar como una casualidad, no como una posibilidad que yo sea capaz de alcanzar.

11 nov 2019

VA DE LADRILLOS


Parece que la chulería del “amigo” Pedro le ha pasado factura, a él, y a su partido; pero lo peor de todo es que su desastre erróneamente calculado, lo sufriremos casi todos los españoles.

Son muchos los que han equivocado su estrategia, salvo los que giraban descaradamente a los tiempos franquistas y hasta hitlerianos; es decir a los tiempos del racionamiento.

Por un lado Iglesias se ha dedicado a criticar ampliamente al psoe, repitiendo una y otra vez lo del pacto psoe-pp y eso no ha gustado a algunos de los socialistas que descontentos con el giro dado por su partido podrían haberle votado.

Por otro lado Sánchez, se escoró demasiado a su derecha criticando tanto el asunto catalán que muchos catalanes que también le habrían votado, heridos en su orgullo han decidido no hacerlo.

De los asesores mejor no hablar, porque parece que todo su prestigio se basa en uno o dos golpes de suerte
.
El miedo a hablar ha sido rentable para Casado, que de haber durado más este entreacto habría terminado por unirse a los críticos y entonces estoy seguro que no habría obtenido estos resultados.

Del señor Rivera poco que añadir, no solo han sido sus exaltados discursos patrióticos (que no eran muy diferentes a los de vox); hay que contar también con sus vaivenes, sus giros y contragiros que han logrado despistar tanto a sus votantes que han huido en desbandada.

Sobre los independentistas, a pesar de muchos; decir que finalmente, tal vez han sido los únicos coherentes con sus intereses.

Eso sí, una vez más se ha evidenciado que este sistema de recuento de votos, hace aguas.

Y aquí estamos de nuevo sintiéndonos todos ganadores (como no podría ser menos). No hace más que unas horas desde que conocemos los resultados y de nuevo la necedad surge por boca de muchos de nuestros políticos; y como es habitual de la humildad, nadie sabe nada.

Y con estos datos, solo nos queda acudir al trabalenguas: 

El cielo está enladrillado
¿Quien lo desladrillara?
El desladrillador que lo desladrille
Buen desladrillador será

16 oct 2019

RIBERA SACRA (EL RÉCORD)


Leo el resumen de la última competición que me envía uno de los chicos y me encanta descubrir que aún quedan verdaderos deportistas por el mundo. No son esos que se lo montan a lo grande para hacer récord en diferentes distancias, ni aquellos que ganan prestigiosas carreras; no son aquellos favorecidos por los medios y los enormes intereses de las casas comerciales no; la esencia del deporte está justo en lo que dice el diccionario, "AQUELLA ACTITUD CORRECTA Y GENEROSA PROPIA DEL DEPORTISTA". Aquí ha sucedido una vez más. 

Me agrada saber que los verdaderos deportistas siguen ahí. Un brindis por este gesto, un brindis por este chico anónimo.

IV Trail Ribeira Sacra. 
  
Sin estar demasiado pendiente de ella, puede que Canfranc la eclipsara… Esta carrera es genial, por recorrido, paisaje, organización, como cuida al corredor, post carrera, etc. Como el año pasado, llovió, no tanto de noche, empezó a las 6, pero desde ahí, no paró en todo el día. La duda surgió con que zapatillas salir, todo apuntaba a las inov 8, pero todavía tengo las uñas negras de Canfranc, opto por las Merrel, drop 0, blanditas y cómodas, pero sin taco. Las bajadas estaban bastante peor que el año pasado, a pesar de haber llovido menos, era muy complicado tenerse en pie, algunos optaban por bajar con el culo arrastro… Estas bajadas queman mucha pierna. 

El planteamiento fue salir deprisa, para evitar embudos, este año se salió desde el pabellón y creo que hubo menos, salí con los primeros, no fue explosiva, pero a los 500 m ya iban enchufados, no me dejé llevar, pero tampoco quise descolgarme de los 8-10 de cabeza, esto hizo que quizá no cumpliera mi plan; a partir del K 3, bajar el ritmo. Y que al final no pudiera correr más rápido. Fue yendo y viniendo gente y más o menos mantuve mi ritmo. En los últimos 6 o 7 K gané un puesto. Y a falta de 3 K llegó otro que venía fuerte, me pasó subiendo, luego bajando fuimos juntos y podía ir a más ritmo, le pasé y a falta de 500 m me salí del camino, volví atrás entre maleza, y suerte que vi a este corredor y me volví a meter en el sendero, este me cedió el paso amablemente al ver que me había desviado. 

Mejoré mi tiempo. Mejor imposible…